1945: El reparto de Alemania y Berlín entre los Aliados

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 En la foto, sobre un escenario improvisado con un tanque IS-2, un orador del Ejercicio Rojo lee las palabras de Stalin. De fondo se ve la puerta de Brandenburgo

Berlín, 7 de mayo de 1945

La guerra en Europa concluye y los soldados soviéticos posan cerca del Reichstag, Berlín. El asalto y toma del Reichstag, durante la Batalla de Berlín por las tropas soviéticas a fines de abril de 1945, representó un escollo considerable hasta el último momento de la guerra. Así lo atestiguó Nikolai Belyaev, quien en 2015 era el último superviviente de las curtidas tropas soviéticas que protagonizaron el ataque al Reichstag, el punto más simbólico de la capital del Tercer Reich y que defendieron encarnizadamente los últimos soldados alemanes. El episodio culminó con el célebre izamiento de la bandera roja en el tejado del devastado edificio, una imagen tan icónica (y tan discutida) de la segunda contienda como la de los marines con la enseña de las barras y estrellas en el monte Suribachi de Iwo Jima.
Belyaev, entonces un joven miembro del Komsomol, las juventudes comunistas, era soldado de uno de los tres regimientos, el 756º, de la 150ª División de Fusileros del temido 3º Ejército de Choque, que asaltaron el Reichstag. Era el 30 de abril y Stalin había dado la orden de tomarlo a toda costa, antes de la simbólica fecha del 1 de mayo. La división había sido provista incluso de una bandera roja para izarla en el techo. Así que allí fueron los soldados soviéticos a las 6 de la mañana con todo el ímpetu posible.


Pero el Reichstag, que paradójicamente había estado en desuso durante la mayor parte de la guerra se mostró ser un hueso muy difícil de roer. Los alemanes habían dispuesto un sistema de trincheras alrededor del edificio y varias secciones de terreno habían quedado inundadas a causa de los tremendos bombardeos de la zona, creando un foso aprovechable para la defensa. La infantería fue diezmada en los primeros ataques por el fuego cruzado de ametralladoras desde el propio Reichstag y la Ópera Kroll. Los soviéticos lograron apoyar los siguientes asaltos con artillería y tanques, pero el avance volvió a frenarse por los precisos disparos de los cañones antiaéreos alemanes instalados en la torre del zoo, a dos kilómetros de distancia. Durante todo el día 30 de abril, por la tarde del cual Hitler se suicidó en el cercano Bunker de la Cancillería, el Reichstag y las posiciones alemanas fueron objeto de un demoledor bombardeo ruso mediante 90 piezas de artillería y baterías de cohetes Katiusha. El edificio quedó como un colador. Los alemanes vieron cómo su perímetro defensivo se estrechaba mientras tropas soviéticas capturaban los edificios colindantes.
Hacia las seis de la tarde, efectivos del 380º Regimiento y del 756º Regimiento, el de Belyaev, de la 150ª División Idritskaya (que debía su nombre a su victoria en Idritsa en 1944) consiguieron llegar hasta el Reichstag, forzar la puerta principal e irrumpir en el vestíbulo, donde fueron acribillados desde lo alto por los defensores, un millar de alemanes entre los que se contaban soldados de la marina, de las Waffen SS y de la Juventudes Hitlerianas. Siguió una fiera lucha cuerpo a cuerpo por todo el interior del edificio, convertido en un caos de escombros entre los que los germanos se habían atrincherado. Por la noche, los soviéticos llegaron al tejado y según parece cerca de las 23:00 colocaron su bandera en una de las estatuas (no se pudo fotografiar porque no había luz), pero eso no significó el fin de los combates. En realidad, los alemanes continuaron luchando y contraatacando hasta el día siguiente. Finalmente, 300 alemanes se rindieron. Otros 200 habían muerto y 500 yacían heridos en el sótano. El control total del edificio no se logró hasta el 2 de mayo y fue entonces cuando se colocó oficialmente la bandera y el fotógrafo Yevgeny Jaldei tomó la famosa instantánea del soldado colocándola.



Las tropas soviéticas entraban en suelo alemán cantando Guerra Popular, Guerra Sagrada, un himno al combate y al desafuero para que la “noble furia hierva como una ola”.
Las tropas alemanas, tanto del ejército como de las Waffen SS, cometieron horrendos crímenes en Polonia, Ucrania o Rusia. La mayoría de estos desafueros están documentados, expuestos durante el juicio de Núremberg, en museos de decenas de países, Babi Yar, Lidice; y Le Paradise y el gueto de Varsovia son ejemplos.
Pero los atropellos de las tropas soviéticas en Berlín han sido tabúes, tanto para los que los cometieron como para las víctimas que prefirieron el silencio que al escarnio.
Los aliados no llegaron a Berlín hasta el 1 de junio y su instalación se demoró hasta el 4 de julio. Los soviéticos se habían acomodado con el argumento de sus carros de combate, pero la presencia de los aliados se vio precedida por un engorroso intercambio de telegramas entre el presidente Harry S. Truman, el premier Winston Churchill y Stalin.
Casi un año antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, el 12 de septiembre de 1944, la mal llamada Comisión Consultiva Europea, formada por Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos, firmó el Protocolo de Londres, en el que se establecía la división de Alemania en zonas de ocupación en un territorio de Berlín. Este territorio se equipara al Gran Berlín, constituido de acuerdo con la ley sobre el municipio Berlín, de 27 de abril de 1920. Esto suponía una extensión de casi 880 kilómetros cuadrados, con una población de 5.300.000 habitantes.
El 26 de junio de 1945 -por pura casualidad, el mismo día que la Carta de Naciones Unidas dio Vida a la ONU, en San Francisco- aclarando que Francia participaba con igualdad de derechos en la "administración conjunta del Gran Berlín".
El adjetivo conjunto de este protocolo, así como el adverbio conjuntamente del anterior sólo fueron una ficción. El Gran Berlín quedó dividido en dos sectores: el occidental -ocupado por norteamericanos, británicos y franceses- con 480 kilómetros cuadrados de extensión y 2.200.000 habitantes, y el soviético, con 400 kilómetros cuadrados y 1.100.000 habitantes. Estos dos sectores no sólo no tuvieron administración conjunta, sino que acabaron dramáticamente separados por el infamante muro de 1961.
La verdad es que se intentó llevar a cabo la administración conjunta, y se creó para ello la IAMC (Comandancia Militar Interaliada), que se constituyó el 11 de julio de 1945.
De modo que las resoluciones del Consejo Aliado de Control y de la Comandancia Militar fueron inexistentes, puesto que debían ser tomadas por unanimidad y esta era imposible, dadas las muy distintas maneras de pensar de los aliados y de los soviéticos.
Nada de administración conjunta. En su lugar, la realidad pura y dura: Berlín Occidental y Berlín Oriental. Las dos ideas madre del funcionamiento de Berlín como un todo se vinieron estrepitosamente abajo en la primavera de 1948.
La historia posterior a todos estos desencuentros ya la conocemos...
Al principio, los berlineses podían desplazarse libremente de un lado a otro de la ciudad para visitar a sus amigos y familia, ir a trabajar o ir a la universidad. Este hecho contrastaba con la fuerte militarización de la frontera que dividía la Alemania comunista de la capitalista.
Esta facilidad de movimiento causó que, entre 1945 y 1961, unos 3 millones de alemanes de la RDA huyesen al Berlín Oeste para escapar del sistema comunista. Simplemente tenían que caminar de una zona de la ciudad a otra.
Los habitantes de Berlín Este huían en busca de una vida mejor. La Segunda Guerra Mundial dejó una economía muy afectada y había escasez de productos. Los alemanes de la RDA no podían viajar sin permiso, y aquellos que no estaban de acuerdo con el régimen eran perseguidos.
Ante esta fuga masiva de ciudadanos, la RDA decidió construir el muro. Entre 1961 y 1989, dos ciudades crecieron de forma paralela en la misma Berlín.



FUENTES:
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/499454631527687/

Historia de la Segunda Guerra Mundial

https://www.facebook.com/102137348398279/photos/pb.100063665072371.-2207520000../165441902067823/?type=3

Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial





























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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