Operación Avalancha, desembarco en Salerno. Fiasco en Anzio

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Un Spitfire del 307.º Escuadrón de Cazas después de un aterrizaje de emergencia en las playas de Paestum, Italia. En el fondo, LST 359 es varado en la costa - septiembre de 1943

Salerno, 8 de septiembre de 1943. Italia está en guerra desde hace 1.184 días el fascismo cayó hace 45 días y tan sólo 5 de la caída de Sicilia.
Salerno marcó el inicio de la invasión de Italia. Los Aliados erróneamente muy optimistas al pensar que la conquista de la bota italiana sería el muelle de salto hacia Austria y el Tercer Reich, significó el comienzo de un eterno estancamiento de sangre en el corazón del viejo Imperio Romano del que no lograrían escapar hasta casi acabada la Segunda Guerra Mundial.
Para los angloamericanos la campaña de Sicilia acabó con dividendos positivos en términos territoriales y políticos. En Italia la inquietud y el descontento se dejaban sentir cada vez más y era evidente que se estaba buscando el mejor modo de abandonar la lucha. El 24 de julio se reunió en Roma el último Gran Consejo del fascismo, en el cual Mussolini no fue respaldado por la mayoría de sus propios partidarios. Como resultado de esto, el día 25 de julio Mussolini es detenido y el rey Víctor Manuel III nombra al Mariscal Pietro Badoglio nuevo presidente del Consejo (Gobierno). Las primeras declaraciones de Badoglio indicaban la intención oficial de continuar la lucha junto a su aliado alemán, pero sus con sus palabras se advertía que trataba de aplacar a los alemanes, mientras las verdaderas intenciones eran intentar negociar por su cuenta una salida de la guerra.
Esta acción militar, llevada a cabo en coincidencia con la proclamación del armisticio, apenas fue advertida por los italianos, demasiado trastornados por los acontecimientos de aquel dramático día; y sin embargo, fue una acción muy importante que si hubiera estado mejor coordinada habría podido hacer que terminara la guerra mucho antes. Las cosas no fueron así: los alemanes, aunque cogidos por sorpresa, tuvieron suficiente tiempo para reaccionar y les faltó poco para conseguir devolver al mar a los aliados.
El 9 de julio de 1943 los aliados desembarcaron en Sicilia prácticamente sin sufrir pérdidas (en esta fecha, el 9 de julio, es cuando los historiadores marcan el comienzo de la campaña de Italia).
Los alemanes pesar de que había tenido pérdidas importantes en Sicilia, el Ejército alemán en el sur de Italia estaba lejos de ser una fuerza débil como sugerían los informes de inteligencia aliados.
Aunque al Ejército alemán le era difícil reponer las pérdidas humanas y materiales, seguía siendo una fuerza bien dirigida, muy motivada y profesional. A diferencia de las tropas aliadas del 5º Ejército de Clark, los hombres del 10º Armée eran soldados aguerridos que conocían perfectamente su trabajo.
La 16ª Panzer Division fue desplegada en la llanura de Salerno. Esta unidad fue organizada originariamente en 1940 y fue destruida en 1943 en la batalla de Stalingrado. Fue refundada en torno a un grupo de veteranos del frente oriental en marzo de 1943. Era una unidad bien dirigida, aunque carecía de tanques. Uno de sus dos batallones estaba ausente e inmerso en el proceso de reequipamiento con el nuevo tanque Panzer V Panther. La división fue dividida en cuatro Kampfgruppen que tuvieron que mantener sus posiciones ante el poder ofensivo del 5º Ejército norteamericano hasta la llegada de refuerzos.
Poco después de caer la noche del 8 de Septiembre de 1943, un mensaje de un submarino aliado situado en el Golfo de Salerno hizo una señal a la flota anglo-americana para que entrara sin problemas en sus aguas.
Cerca de las 2:00 horas del 9 de Septiembre, un avión de reconocimiento de la Luftwaffe avistó para fortuna de los alemanes a las barcazas aliadas. En cuanto el mensaje fue transmitido, todas las baterías costeras alemanas localizaron a la escuadra de invasión enemiga y abrieron fuego.
A medida que se producía el enfrentamiento entre buques y baterías, dos grupos de comandos, uno por tres batallones de Ranger americanos bajo el mando de William Darby, y un segundo compuesto por británicos a las órdenes de Robert Laycock, tomaron tierra en Italia.
Por la mañana con el Sol en alto, el X Cuerpo Británico había asegurado las cabezas de playa al norte y sur de Salerno. Pero el combate todavía seguía en torno al aeródromo de Montecorvino sin un claro resultado futuro.
Aprovechando la presencia de la flota aliada, la Luftwaffe atacó desde el aire las barcazas de desembarco americanas, ya fuese ametrallándolas o hundiendo algunas de ellas con las tropas a bordo que se ahogaron. El caza-bombardero alemán Messerschmitt Bf 110 tuvo excelentes cacerías en las aguas de Salerno aquel día, lo mismo que los Stukas. Los portaaviones de los Aliados respondieron con cazas embarcados a los ataques de la Luftwaffe, consiguiendo proteger con relativos resultados a las barcazas de desemabarco en su camino hacia las playas.
Sobre la cabeza de playa del Río Sele se produjeron los combates más sangrientos.
Los estadounidenses estaban sometidos a un tremendo fuego de pólvora que les provocó muchas bajas. Pero aquel día Estados Unidos tenía un arma sorpresa, se trataba de los nuevos caza-bombarderos Mustang P-51, veloces y efectivos ya fuera disparando o bombardeando, que una vez entrados en batalla fueron destruyendo poco a poco y con pericia muchos de los puntos defensivos alemanes. Este nuevo modelo de avión fue decisivo a la hora de que las tropas atrapadas en la orilla pudiesen ladear la línea férrea del Río Sele, consiguiendo abrir brecha a los alemanes en la playa y avanzar hacia el interior.






A comienzos del mes de septiembre de 1943, las fuerzas aliadas lanzaron la Operación Avalancha, parte de la invasión aliada de Italia en Salerno.
A finales de septiembre de 1943, todo el sur de Italia estaba controlado por las fuerzas aliadas.
En la imagen tropas y vehículos de transporte británicos desembarcando del buque de desembarco de tanques (LST) 383 durante el asalto a Salerno. En la Operación Avalancha participaron casi 170.000 tropas aliadas y unos 20.000 vehículos; al principio encontraron una resistencia mínima por parte del enemigo.

En la imagen, Bren Carriers de la 46ª División Británica desembarcando de una LST en Uncle Red Beach

La Operación Avalanche, el desembarco anfibio en Salerno, era una operación compleja que puso a prueba las habilidades de planificación de los aliados. Era una interacción entre los elementos de tierra, marítimos y aéreos y como tal operación dependía de una serie de complejas variables. A los planificadores les surgió un importante problema, pues había una seria escasez de lanchas de desembarco. Muchas de las lanchas utilizadas para los desembarcos en la Operación Husky (Sicilia) y Baytown (Calabria) fueron reutilizadas en Avalanche, aunque debido a las pérdidas en combate y problemas mecánicos, el número disponible disminuyó. Avalanche era una operación audaz, que potencialmente podía tener significativos dividendos para los aliados si resultaba un éxito. El premio era la ciudad de Nápoles, la más importante del sur de Italia, que poseía las mejores instalaciones portuarias en la costa occidental de Italia junto con Génova. Los aliados necesitaban el puerto de Nápoles para suministrar los pertrechos necesarios a su ejército a medida que este avanzaba hacia el norte con dirección Roma. Ambos bandos enfrentados entendían la importancia de este gran puerto y estaban dispuestos a luchar duro por su posesión. El 5º Ejército de Estados Unidos del Lieutenant General (Teniente General) Mark Clark fue el designado para montar la operación, fijándose el comienzo de esta en la madrugada del 9 de septiembre de 1943. Esto era tres semanas después del final de los combates en Sicilia y una semana después de que las tropas del 8º Ejército Británico de Montgomery cruzaran el estrecho de Messina (Operación Baytown).




Columna de tanques británicos Sherman entre Salerno y Pompeya, Italia, septiembre de 1943

Contingente de tropas estadounidenses con sus fusiles al hombro desembarca en Salerno en la primera mañana de la «Operación Avalancha»

Simultáneamente se procedió al desembarco en Salerno del VI Cuerpo Estadounidense, siendo la 36ª División de Infantería «Texas» la primera unidad procedente de Norteamérica en pisar la Península Italiana. Lamentablemente a los pocos minutos de poner el pie en la arena, una bengala iluminó el entorno justo en el instante en que las barcazas estaban descargando material, por lo que inmediatamente cayó sobre los invasores una lluvia de cohetes y proyectiles de artillería. Durante el infierno desatado, decenas de lanchas de desembarco ardieron con hombres en su interior y otras se hundieron en el agua, mientras decenas de soldados fueron despedazados en la orilla por las detonaciones o acribillados por las ametralladoras instaladas en las colinas circundantes que provocaron una auténtica matanza.

A partir del estancamiento en las playas de Salerno, la Fuerza Aérea alemana aprovechó las favorables circunstancias para atacar desde el aire a la Flota Aliada con cazabombarderos bimotores Messerschmitt Bf 110 y bombarderos en picado Stuka. A pesar de que los portaaviones hicieron despegar a sus cazas embarcados para proteger a los buques que se dirigían a la costa, algunas barcazas fueron ametralladas a ras del agua y echadas a pique; además de resultar hundidos con bombas otros dos navíos, en concreto la barcaza británica LCT-579 y el remolcador norteamericano USS Nauset con 18 marineros muertos.

No mucho antes del amanecer del 9 de Septiembre, las bajas de las tropas estadounidenses se fueron multiplicando sobre Salerno, especialmente en torno al sector del Río Sele. Sin embargo la situación mejoró bastante con la entrada en acción de los cazabombarderos P-51 Mustang, ya que gracias a su elevada velocidad y a la precisión de los impactos, destruyeron un gran número de puestos defensivos alemanes. A raíz de esta ayuda desde el aire, los soldados atrapados en la orilla pudieron flanquear una de las colinas del Río Sele y alcanzar la vía de ferrocarril próxima, lo que abrió una brecha en el dispositivo germano con la cual el VI Cuerpo Estadounidense avanzó hacia el interior.


Tropas estadounidenses en la cabeza de playa de Salerno

Soldados italianos de la 184ª División Paracaidista Nembo y alemanes de la 29ª División Panzergrenadier en medio de la ruta de Calabria a Salerno

El 20 de Septiembre de 1943 finalizó la Batalla de Salerno después de que el XIV Cuerpo Panzer escapase intacto a otro lado del Río Voturno. Algo más abajo, las columnas del VIII Ejército Británico, cuya 1ª División Paracaidista entró en la ciudad de Foggia el 27 tras un espectacular avance de 201 kilómetros, a últimos de mes enlazó con las fuerzas de VI Cuerpo Estadounidense y el X Cuerpo Británico en las costas del Mar Tirreno, poniendo fin a la campaña sobre el sur de Italia.

Los Aliados sufrieron 12.560 bajas entre 2.009 muertos, 7.050 heridos, 1.500 prisioneros y 2001 desaparecidos; además de encajar unas pérdidas navales de 9 buques entre 1 destructor, 1 dragaminas, 1 minador, 1 lancha torpedera, 4 transportes y 1 remolcador, sin contar las varias lanchas de desembarco que resultaron hundidas.

El Eje sufrió 3.500 bajas entre muertos y heridos, más la destrucción de 95 tanques.

Terminada las Batallas de Salerno, Tarento y Calabria, la campaña por la Península Italiana no había hecho nada más que comenzar porque el X Ejército Alemán se encontraba en plenas facultades al otro lado del Río Volturno y protegido sobre la seguridad de varios cinturones fortificados, como por ejemplo la «Lína Gustav». En ese contexto vendrían las lluvias del otoño y posteriormente la nieve a los Apeninos, dejando completamente paralizado el avance de los Aliados y convirtiendo la famosa frase del Primer Ministro Winston Churchill acerca de «la blanda panza del cocodrilo» para referirse a Italia, en todo lo contrario porque los anglo-estadounidenses permanecerían estancados allí durante toda la Segunda Guerra Mundial.

FIASCO EN ANZIO

Un soldado de la 4ª División Fallschirmjäger muestra una ametralladora ligera británica "Bren" capturada en Anzio en Italia, enero de 1944.

La 4ª División Fallschirmjäger se formó en Venecia, Italia, en noviembre de 1943, a partir de elementos de 2ªda. División Fallschirmjäger y voluntarios de las divisiones de paracaídistas Folgore de la División Aerotransportada italiana 184 y 185.
Su primera acción de combate fue contra los desembarcos aliados en Anzio (Operación Shingle) como parte del I. Fallschirm Korps en enero de 1944.
Después de Anzio, la División libró una acción de retaguardia frente a Roma, y ​​fue la última unidad alemana en abandonar la ciudad el 4 de junio; se retiró hacia Viterbo Siena Firenze y luego logró detener a los Aliados en el paso de Futa.
En el invierno de 1944/1945 se posicionó en la Línea Gótica. En marzo de 1945, la División tuvo que enviar el II Batallón, el 12º Regimiento Fallschirmjäger y la 2ª Compañía del Batallón Pionier a la nueva División 10 Fallschirmjäger, que se estaba formando en Austria.
Luego luchó en Nettuno, Florencia, Rimini y Bolonia y se rindió a los Aliados en abril de 1945

Fogonazo de un gran cañón ferroviario Leopold alemán contra la cabeza de puente de Anzio

Ruinas de Anzio siendo tomadas por la infantería estadounidense que desembarca desde los buques en la playa

Frente italiano. Nettuno-Anzio, mayo de 1944.
Dos Fallschirmsjäger salen desde una trinchera portando entre ambos una caja de municiones Patronenkasten 88 que contenía 1.500 cartuchos de reposición

La sangrienta agonía de cuatro meses de Anzio fue una de las campañas más difíciles jamás peleadas por el Ejército anglo-americano.
Más de una de cada cinco Medallas de Honor otorgadas a los soldados del Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial fue otorgada a hombres que lucharon en Anzio.
Sin embargo, incluso antes del final de la batalla, los argumentos sobre la responsabilidad de su decepcionante resultado habían comenzado, y han continuado desde entonces.
¿El general John P. Lucas debió haberse movido con agresividad después del exitoso desembarco, apoderándose de las Colinas de Alban y cortando las líneas de comunicación alemanas, o tenía razón en consolidar la cabeza de playa, aumentar sus fuerzas y proteger el puerto, crucial para su supervivencia?.
Como el historiador Martin Blumenson dijo, o Lucas había sido "prudente" o simplemente "estaba paralizado".
A finales de 1943, la campaña italiana se había estancado, con los aliados incapaces de romper la línea Gustav alemana al norte de Nápoles.
Entre las soluciones consideradas por los comandantes, Eisenhower y Sir Harold R.L.G. Alexander, estaba una operación anfibia para superar las defensas del enemigo.
Los planificadores pronto centraron su atención en Anzio, una pequeña ciudad pesquera y turística en el mar Tirreno, a solo 50 km al sur de Roma.
Los expertos aliados estaban seguros de que la bahía sería capaz de sostener una importante fuerza anfibia operando detrás de las líneas enemigas.
Además, el terreno circundante era adecuado para un desembarco a gran escala y la posterior expansión de la cabeza de playa.
Finalmente, Anzio estaba dentro del alcance de los aviones de apoyo en tierra aliados en Nápoles.
El punto de vista británico, inspirado por Churchill, sentía que el objetivo político-militar era crucial, Roma, podría alcanzarse mejor y más rápidamente a través de un desembarco anfibio en Anzio.
Esa maniobra reduciría la presión en el frente del Quinto Ejército, detenido en la línea fortificada Gustav y permitiría un avance decisivo hasta la Ciudad Eterna.
Alexander creía que apoderarse de las colinas de Alban era esencial para cortar las arterias de suministro de la línea Gustav y forzar una retirada alemana.
El punto de vista estadounidense era que el objetivo principal debería ser romper la Línea Gustav, anclada en la ciudad de Cassino. El objetivo del desembarco de Anzio, por lo tanto, era retirar las mayores fuerzas enemigas posibles del frente principal.
Clark designó rápidamente a Lucas y su VI Cuerpo de ejército, que incluía la primera división británica del mayor general W.R.C. Penney.
Desde el principio, Lucas se mostró abiertamente escéptico sobre el plan de Anzio y creía que carecía de los hombres y los barcos para realizar un desembarco exitoso, sostener la cabeza de playa y constituir una seria amenaza para la retaguardia alemana.
George Patton, un amigo y admirador de Lucas, le advirtió que se le estaba dando una misión suicida y que era casi seguro que vería el desastre e incluso la muerte.
Lucas respondió de una manera informal: "Soy solo una pobre chica de clase trabajadora que trata de salir adelante".
Lo que quiso decir, por supuesto, estaba claro para los asistentes; él era un soldado profesional y cumpliría sus órdenes sin importar cuán equivocadas o imposibles fueran.
A las 02:00 horas del 22 de enero de 1944, el VI Cuerpo desembarcó en las playas de Anzio y Nettuno. Fue, posiblemente, la operación anfibia más exitosa durante la Segunda Guerra Mundial.
Logrando una completa sorpresa táctica y virtualmente sin oposición, el VI Cuerpo desembarcó casi 50.000 soldados, 5.200 vehículos y la mayoría de sus armas pesadas con la pérdida de menos de 150 hombres muertos, heridos o desaparecidos.
Dos batallones alemanes fueron destruidos rápidamente, y durante 48 horas prácticamente no hubo fuerzas enemigas que se enfrentaran a la cabeza de playa.
Durante ese tiempo, Lucas logró todos sus objetivos iniciales, estableciendo una cabeza de playa de 12 km de profundidad.
Lucas se atrincheró y esperó a más hombres, tanques, armas pesadas y suministros para fortalecer su control sobre la cabeza de playa y el puerto. Limitó sus operaciones ofensivas a patrullas y reconocimientos a pequeña escala y no hizo ningún avance significativo hacia las colinas de Alban.
Sin embargo, los alemanes no habían estado inactivos, y los intentos tardíos de Lucas a finales de enero para salir de la cabeza de playa fracasó en Cisterna y en el otro extremo de la playa, donde los británicos intentaban desesperadamente y de manera inútil mantener un pequeño grupo de edificios rápidamente apodado "la fábrica".
A medida que el estancamiento continuaba profundizándose con pérdidas crecientes, la erosión de la confianza en Lucas creció.
El alto mando aliado, sin embargo, se mostró reacio a relevar a Lucas en medio de una lucha desesperada.
Después del desastroso ataque liderado por los Ranger contra Cisterna a fines de enero y el contraataque alemán, sin embargo, la presión aumentó.
Lucas tuvo que irse. El 23 de febrero de 1944, el General de División Truscott, el agresivo comandante de la 3ª División de Infantería, se hizo cargo del VI Cuerpo ante la insistencia de Alexander.
Siguieron meses de duros combates hasta que los Aliados finalmente atravesaron la Línea Gustav y marcharon sobre Roma el 5 de junio de 1944. Incluso esa victoria fue escasa recompensa por todo el sufrimiento.
El costo de Anzio había sido terrible; Las pérdidas aliadas se estimaron en 7.000 muertos en acción, 36.000 heridos y desaparecidos, y otras 44.000 bajas no combatientes.
El mariscal de campo Albert Kesselring estimó que los alemanes habían perdido 5.000 muertos y 34.000 heridos y desaparecidos.
Lucas murió agotado y decepcionado en 1949 a la edad de 59 años.
Hasta el final de su vida, creía que se le había encomendado una tarea imposible y que luego había sido abandonado por sus superiores.
Si Lucas se hubiera movido agresivamente en los primeros días, podría haber tomado varios de los objetivos en el camino, como Cisterna y Albano, aumentando la amenaza a la retaguardia alemana.
Si ese logro hubiera sido decisivo o hubiera impedido el baño de sangre que resultó, no está nada claro.

En el análisis final, la operación nunca debería haber sido montada.
El alto mando debería haber dirigido sus energías a un plan más creativo para romper la Línea Gustav en lugar del sacrificio de tropas que precipitó.
Por supuesto, eso es fácil de concluir en retrospectiva, pero el hecho es que Anzio fue un error, pagado con sangre.


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FUENTES:
https://www.facebook.com/groups/1030102293771296/permalink/1918894531558730/
Armamento e Historia de la Segunda Guerra Mundial (Jorge Barcia)
https://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/desembarco-en-salerno-tarento-y-calabria/
https://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/batalla-de-anzio/
Fuente https://www.lasegundaguerra.com

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «Los Aliados desembarcan en Salerno», S.A.R.P.E. (1978), p.1.115-1.168
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia. «III La invasión de Italia», Planeta Deagostini (1959), p.272-279
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/salerno.html
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/bota.html





































Pedro Pablo Romero Soriano PS

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