En la imagen tropas y vehículos de transporte británicos desembarcando del buque de desembarco de tanques (LST) 383 durante el asalto a Salerno. En la Operación Avalancha participaron casi 170.000 tropas aliadas y unos 20.000 vehículos; al principio encontraron una resistencia mínima por parte del enemigo.
Simultáneamente se procedió al desembarco en Salerno del VI Cuerpo Estadounidense, siendo la 36ª División de Infantería «Texas» la primera unidad procedente de Norteamérica en pisar la Península Italiana. Lamentablemente a los pocos minutos de poner el pie en la arena, una bengala iluminó el entorno justo en el instante en que las barcazas estaban descargando material, por lo que inmediatamente cayó sobre los invasores una lluvia de cohetes y proyectiles de artillería. Durante el infierno desatado, decenas de lanchas de desembarco ardieron con hombres en su interior y otras se hundieron en el agua, mientras decenas de soldados fueron despedazados en la orilla por las detonaciones o acribillados por las ametralladoras instaladas en las colinas circundantes que provocaron una auténtica matanza.
A partir del estancamiento en las playas de Salerno, la Fuerza Aérea alemana aprovechó las favorables circunstancias para atacar desde el aire a la Flota Aliada con cazabombarderos bimotores Messerschmitt Bf 110 y bombarderos en picado Stuka. A pesar de que los portaaviones hicieron despegar a sus cazas embarcados para proteger a los buques que se dirigían a la costa, algunas barcazas fueron ametralladas a ras del agua y echadas a pique; además de resultar hundidos con bombas otros dos navíos, en concreto la barcaza británica LCT-579 y el remolcador norteamericano USS Nauset con 18 marineros muertos.
No mucho antes del amanecer del 9 de Septiembre, las bajas de las tropas estadounidenses se fueron multiplicando sobre Salerno, especialmente en torno al sector del Río Sele. Sin embargo la situación mejoró bastante con la entrada en acción de los cazabombarderos P-51 Mustang, ya que gracias a su elevada velocidad y a la precisión de los impactos, destruyeron un gran número de puestos defensivos alemanes. A raíz de esta ayuda desde el aire, los soldados atrapados en la orilla pudieron flanquear una de las colinas del Río Sele y alcanzar la vía de ferrocarril próxima, lo que abrió una brecha en el dispositivo germano con la cual el VI Cuerpo Estadounidense avanzó hacia el interior.

El 20 de Septiembre de 1943 finalizó la Batalla de Salerno después de que el XIV Cuerpo Panzer escapase intacto a otro lado del Río Voturno. Algo más abajo, las columnas del VIII Ejército Británico, cuya 1ª División Paracaidista entró en la ciudad de Foggia el 27 tras un espectacular avance de 201 kilómetros, a últimos de mes enlazó con las fuerzas de VI Cuerpo Estadounidense y el X Cuerpo Británico en las costas del Mar Tirreno, poniendo fin a la campaña sobre el sur de Italia.
Los Aliados sufrieron 12.560 bajas entre 2.009 muertos, 7.050 heridos, 1.500 prisioneros y 2001 desaparecidos; además de encajar unas pérdidas navales de 9 buques entre 1 destructor, 1 dragaminas, 1 minador, 1 lancha torpedera, 4 transportes y 1 remolcador, sin contar las varias lanchas de desembarco que resultaron hundidas.
El Eje sufrió 3.500 bajas entre muertos y heridos, más la destrucción de 95 tanques.
Terminada las Batallas de Salerno, Tarento y Calabria, la campaña por la Península Italiana no había hecho nada más que comenzar porque el X Ejército Alemán se encontraba en plenas facultades al otro lado del Río Volturno y protegido sobre la seguridad de varios cinturones fortificados, como por ejemplo la «Lína Gustav». En ese contexto vendrían las lluvias del otoño y posteriormente la nieve a los Apeninos, dejando completamente paralizado el avance de los Aliados y convirtiendo la famosa frase del Primer Ministro Winston Churchill acerca de «la blanda panza del cocodrilo» para referirse a Italia, en todo lo contrario porque los anglo-estadounidenses permanecerían estancados allí durante toda la Segunda Guerra Mundial.
FIASCO EN ANZIO
Bibliografía:
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «Los Aliados desembarcan en Salerno», S.A.R.P.E. (1978), p.1.115-1.168
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia. «III La invasión de Italia», Planeta Deagostini (1959), p.272-279
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/salerno.html
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1943/bota.html
Pedro Pablo Romero Soriano PS























