Líder militar soviético, Mariscal de la Unión Soviética, uno de los principales comandantes de la Gran Guerra Patriótica y, cuatro veces Héroe de la Unión Soviética, titular de dos Órdenes de la Victoria: Georgy Konstantinovich Zhukov
Para algunos, considerado el mejor general de la Segunda Guerra Mundial, por mandar al frente oleadas enteras (en algunos casos con una superioridad numérica de 10 a 1) de asiáticos ebrios de vodka y con la espada de Damocles de las bayonetas del NKVD detrás. No, no fue el mejor, sí el más destructivo y sanguinario
El 1 de diciembre de 1896 es la fecha de nacimiento del Comandante Soviético y "Mariscal de la Victoria" Georgy Konstantinovich Zhukov. Fue uno de los principales protagonistas y héroes de la Gran Guerra Patriótica.
En todas sus operaciones ha mostrado su voluntad firme, mucho coraje y talento organizativo.
Con Zhukov al mando, las tropas no solo mantuvieron su posición, defendiendo la capital, sino que también lanzaron un contraataque extremo contra el Ejército alemán.
En 1942, una división del Ejército alemán, una de las mejores de Wehrmacht, se acercaba a Stalingrado.
Seguimos un enfrentamiento en tierra en las afueras de la ciudad que duró más de 3 meses. Bajo el mando de Zhukov, el enemigo fue rodeado y destruido. Hasta ese momento fue la derrota más catastrófica de la historia alemana.
En 1943 Zhukov coordinó la Batalla de Kursk con su clásica táctica, "Primera Defensa". Zhukov siguió atentamente la batalla y logró entender el momento adecuado para deshacerse del enemigo alemán, ya agotado.
En 1941, las tropas soviéticas no pudieron impedir que los alemanes se acercaran a Leningrado. Pero aun así, sus hombres seguían lanzando ataques a los alemanes, impidiendo así al enemigo regenerarse y conquistar completamente la ciudad, que pudo resistir 900 días. El estado de asedio fue revocado hasta 1943.
Luego fue seleccionado como comandante en jefe en el frente occidental. Defendió con éxito Moscú y luego expulsó a los alemanes del centro de Rusia. Zhukov fue ascendido aún más a comisario adjunto de Defensa en agosto de 1942.
Se convirtió en un asesor militar cercano de Stalin y tuvo un papel importante en la planificación de todas las operaciones militares soviéticas durante el resto de la guerra.
Las tropas de Zhukov sufrieron grandes pérdidas pero llegaron a Berlín en 1945; la histórica batalla le valió su tercer título de héroe de la Unión Soviética.
Justo después del fin de la guerra, también el comandante de la ofensiva aliada en el frente occidental, el general estadounidense Dwight Eisenhower, lo recordó, declarando: "To no One Man do the United Nations owe a greater debt than to Marshal Zhukov". "Con Ningún otro hombre de la ONU tiene una deuda tan grande como la del mariscal Zhukov".
Después de la guerra, Zhukov fue visto como una amenaza por Stalin, y se le asignaron asignaciones sin importancia. Después de la muerte de Stalin, la carrera de Zhukov mejoró. Apoyó a Jruschov y fue recompensado con su nombramiento como Ministro de Defensa. Más tarde, fue nombrado miembro de pleno derecho del Presidium. Debido a que trató de hacer que el Ejército fuera más autónomo, Jruschov fue destituido como Ministro de Defensa y otros cargos del Partido. Posteriormente, Zhukov recibió la Orden de Lenin.
Inesperadamente en 1967, Zhukov sufrió un problema de salud cerebrovascular que le obligó a abandonar el servicio activo para siempre y obtener la baja por enfermedad. A partir de entonces fue sometido a un tratamiento en casa que le dispensó su propia esposa, la doctora Galina Alexandrova; llevando desde ese momento una vida muy plácida y hogareña en las que realizó actividades como contestar a los montones de cartas de sus admiradores militares o escribir una obra a la que tituló Memorias y Batallas publicada en 1969.
El 18 de Junio de 1974, la vida de Georgi Zhukov se apagó para siempre, siendo a continuación su cuerpo enterrado con todos los honores nacionales en el Mausoleo de la Plaza Roja de Moscú. Con él se fue sin duda uno de los más grandes héroes de la Unión Soviética y uno de los más notables militares de la Segunda Guerra Mundial.
"Trofeos de Stalingrado" soldados soviéticos juntan el armamento abandonado por los alemanes capturados al noroeste de Stalingrado. Entre las armas se puede ver a un soldado con una ametralladora media ZB vz.26 de origen Checoslovaco calibre (7.92x57mm), también se ven apilados fusiles de cerrojo Kar 98k calibre (7.92x57mm) y fusiles Mosin-Nagant calibre (7.62x54Rmm).(FGF Colourised)
Gueorgui Zhúkov y las reflexiones de la Batalla de Stalingrado
Un breve extracto de las memorias de Gueorgui Zhúkov y sus meditaciones con respecto al desenlace en Stalingrado: "El 31 de enero de 1943 fue aniquilado definitivamente el Grupo Sur de tropas alemanas. Sus restos, encabezados por el comandante jefe del 6° Ejército, Generalfeldmarschall Paulus, se entregaron prisioneros y el 2 de febrero se rindieron también los restos del Grupo Norte. Así concluyó la gran batalla del Volga, donde terminó su existencia la agrupación más numerosa de tropas alemanas y satélites de Alemania.
La batalla en el sector de Stalingrado fue excepcionalmente: encarnizada. Personalmente la comparo sólo con la batalla por Moscú. Del 19 de noviembre de 1942 al 2 de febrero de 1943 fueron aniquiladas 32 divisiones y 3 brigadas del adversario, las 16 divisiones restantes perdieron del 50 al 75% del personal. Las pérdidas totales de las tropas enemigas en el sector del Don, el Volga y Stalingrado se acercaron al millón y medio de hombres, unos 3.500 tanques y cañones de asalto, 12.000 piezas de artillería y morteros, unos 3.000 aviones y gran cantidad de otro material. Tales pérdidas de hombres y material repercutieron catastróficamente en la situación estratégica general y conmovieron hasta los cimientos toda la máquina de guerra de la Alemania hitleriana. El enemigo perdió definitivamente la iniciativa estratégica. ¿Qué circunstancias llevaron a las tropas alemanas a la derrota total en el sector de Stalingrado y contribuyeron a nuestra histórica victoria?
El fracaso de todos los planes estratégicos hitlerianos de 1942 es consecuencia de haber subestimado las fuerzas y posibilidades del Estado soviético, las ingentes energías potenciales y espirituales del pueblo y de haber sobrevalorado los hitlerianos sus fuerzas y la capacidad combativa de sus tropas. Las premisas más importantes de la derrota de las tropas alemanas en las operaciones "Urano", "Pequeño Saturno" y "Anillo" fueron la hábil organización de la sorpresa táctica y operativa, la acertada elección de la dirección de los golpes principales y la determinación exacta de los lugares débiles en la defensa enemiga. Desempeñó un papel inmenso el justo cálculo de las fuerzas y los medios necesarios para la rápida ruptura de la defensa táctica, la activa explotación de la ruptura operativa con objeto de culminar el cerco de la principal agrupación enemiga.
En la impetuosidad de las operaciones para culminar el cerco y aniquilamiento del enemigo tuvieron inmensa importancia las operaciones de las tropas acorazadas y mecanizadas, y de la aviación. El Mando y los Estados Mayores hicieron todos los preparativos prácticos de la contraofensiva con excepcional minuciosidad, meditándolos profundamente, y en el proceso de la contraofensiva la dirección de las tropas en todos los eslabones se distinguió por la coherencia, firmeza y capacidad de prever.
La victoria de nuestras tropas en Stalingrado marcó el comienzo del viraje radical en la guerra a favor de la Unión Soviética y el inicio de la expulsión en masa de tropas enemigas de nuestro territorio. A partir de este momento el Mando soviético se apoderó por entero de la iniciativa estratégica y la mantuvo hasta el fin de la guerra. Fue una victoria largamente esperada y jubilosa no sólo para las tropas que derrotaron directamente al enemigo, sino también para el pueblo soviético que trabajó tesoneramente días y noches para proporcionar al ejército todo lo necesario.
En la oficialidad y el generalato del adversario y también entre el pueblo alemán empezó a manifestarse con más relieve la actitud negativa personalmente hacia Hitler y toda la dirigencia alemana. El pueblo alemán comenzó a comprender más y más que Hitler y su séquito habían embarcado el país en una clara aventura, que las victorias prometidas eran un mito y que las tropas habían sucumbido en el desastre del Don, el Volga y el Cáucaso del Norte.
"La derrota en Stalingrado, escribe el teniente general Westphal, horrorizó al pueblo alemán y a su ejército. Jamás en toda la historia de Alemania hubo un caso de tan terrible perecimiento de tal cantidad de tropas." A consecuencia de la derrota de los ejércitos alemanes, italianos y rumanos en el Volga y el Don y posteriormente de los húngaros en la operación de Ostrogozhsk-Rossosh descendió mucho la influencia de Alemania sobre sus aliados. Comenzaron las discrepancias y los roces a consecuencia de la pérdida de la fe en la dirigencia hitleriana y el deseo de zafarse como fuera de las mallas de la guerra a la que los había arrastrado Hitler.
En los países neutrales y los que todavía se atenían a la táctica expectativa la derrota de las tropas fascistas en Stalingrado surtió efecto serenador y les hizo reconocer el gran potencial de la URSS y la inevitable derrota de la Alemania hitleriana en esta guerra. Es notoria la oleada de alegría con que recorrió el mundo entero la noticia de la derrota de las tropas alemanas en Stalingrado que alentó a los pueblos a proseguir la lucha contra los ocupantes fascistas. Para mí personalmente la defensa de Stalingrado, la preparación de la contraofensiva y la participación en la solución de los problemas de las operaciones en el sur del país tuvieron singular importancia. Allí adquirí mucha más práctica en la organización de la contraofensiva que en 1941 en el sector de Moscú, donde las limitadas fuerzas no permitieron realizar la ofensiva con objeto de cercar la agrupación enemiga.
El aniquilamiento de las tropas alemanas en el sector de Stalingrado, el Don y el Cáucaso creó condiciones favorables para desplegar la ofensiva de todos los frentes en la dirección suroeste. Después de la derrota de las tropas alemanas en el sector del Don y el Volga se efectuaron con buen éxito las operaciones de Ostrogozhsk-Rossosh y Vorónezh-Kastórnoe. Las tropas soviéticas, explotando la ofensiva de invierno hacia el oeste, ocuparon Rostov, Novocherkassk, Kursk, Járkov y otras varias importantes regiones. La situación estratégica y operativa general empeoró mucho para el enemigo en todo el frente soviético-germano."
Un breve extracto de las memorias de Gueorgui Zhúkov y sus meditaciones con respecto al desenlace en Stalingrado: "El 31 de enero de 1943 fue aniquilado definitivamente el Grupo Sur de tropas alemanas. Sus restos, encabezados por el comandante jefe del 6° Ejército, Generalfeldmarschall Paulus, se entregaron prisioneros y el 2 de febrero se rindieron también los restos del Grupo Norte. Así concluyó la gran batalla del Volga, donde terminó su existencia la agrupación más numerosa de tropas alemanas y satélites de Alemania.
La batalla en el sector de Stalingrado fue excepcionalmente: encarnizada. Personalmente la comparo sólo con la batalla por Moscú. Del 19 de noviembre de 1942 al 2 de febrero de 1943 fueron aniquiladas 32 divisiones y 3 brigadas del adversario, las 16 divisiones restantes perdieron del 50 al 75% del personal. Las pérdidas totales de las tropas enemigas en el sector del Don, el Volga y Stalingrado se acercaron al millón y medio de hombres, unos 3.500 tanques y cañones de asalto, 12.000 piezas de artillería y morteros, unos 3.000 aviones y gran cantidad de otro material. Tales pérdidas de hombres y material repercutieron catastróficamente en la situación estratégica general y conmovieron hasta los cimientos toda la máquina de guerra de la Alemania hitleriana. El enemigo perdió definitivamente la iniciativa estratégica. ¿Qué circunstancias llevaron a las tropas alemanas a la derrota total en el sector de Stalingrado y contribuyeron a nuestra histórica victoria?
El fracaso de todos los planes estratégicos hitlerianos de 1942 es consecuencia de haber subestimado las fuerzas y posibilidades del Estado soviético, las ingentes energías potenciales y espirituales del pueblo y de haber sobrevalorado los hitlerianos sus fuerzas y la capacidad combativa de sus tropas. Las premisas más importantes de la derrota de las tropas alemanas en las operaciones "Urano", "Pequeño Saturno" y "Anillo" fueron la hábil organización de la sorpresa táctica y operativa, la acertada elección de la dirección de los golpes principales y la determinación exacta de los lugares débiles en la defensa enemiga. Desempeñó un papel inmenso el justo cálculo de las fuerzas y los medios necesarios para la rápida ruptura de la defensa táctica, la activa explotación de la ruptura operativa con objeto de culminar el cerco de la principal agrupación enemiga.
En la impetuosidad de las operaciones para culminar el cerco y aniquilamiento del enemigo tuvieron inmensa importancia las operaciones de las tropas acorazadas y mecanizadas, y de la aviación. El Mando y los Estados Mayores hicieron todos los preparativos prácticos de la contraofensiva con excepcional minuciosidad, meditándolos profundamente, y en el proceso de la contraofensiva la dirección de las tropas en todos los eslabones se distinguió por la coherencia, firmeza y capacidad de prever.
La victoria de nuestras tropas en Stalingrado marcó el comienzo del viraje radical en la guerra a favor de la Unión Soviética y el inicio de la expulsión en masa de tropas enemigas de nuestro territorio. A partir de este momento el Mando soviético se apoderó por entero de la iniciativa estratégica y la mantuvo hasta el fin de la guerra. Fue una victoria largamente esperada y jubilosa no sólo para las tropas que derrotaron directamente al enemigo, sino también para el pueblo soviético que trabajó tesoneramente días y noches para proporcionar al ejército todo lo necesario.
En la oficialidad y el generalato del adversario y también entre el pueblo alemán empezó a manifestarse con más relieve la actitud negativa personalmente hacia Hitler y toda la dirigencia alemana. El pueblo alemán comenzó a comprender más y más que Hitler y su séquito habían embarcado el país en una clara aventura, que las victorias prometidas eran un mito y que las tropas habían sucumbido en el desastre del Don, el Volga y el Cáucaso del Norte.
"La derrota en Stalingrado, escribe el teniente general Westphal, horrorizó al pueblo alemán y a su ejército. Jamás en toda la historia de Alemania hubo un caso de tan terrible perecimiento de tal cantidad de tropas." A consecuencia de la derrota de los ejércitos alemanes, italianos y rumanos en el Volga y el Don y posteriormente de los húngaros en la operación de Ostrogozhsk-Rossosh descendió mucho la influencia de Alemania sobre sus aliados. Comenzaron las discrepancias y los roces a consecuencia de la pérdida de la fe en la dirigencia hitleriana y el deseo de zafarse como fuera de las mallas de la guerra a la que los había arrastrado Hitler.
En los países neutrales y los que todavía se atenían a la táctica expectativa la derrota de las tropas fascistas en Stalingrado surtió efecto serenador y les hizo reconocer el gran potencial de la URSS y la inevitable derrota de la Alemania hitleriana en esta guerra. Es notoria la oleada de alegría con que recorrió el mundo entero la noticia de la derrota de las tropas alemanas en Stalingrado que alentó a los pueblos a proseguir la lucha contra los ocupantes fascistas. Para mí personalmente la defensa de Stalingrado, la preparación de la contraofensiva y la participación en la solución de los problemas de las operaciones en el sur del país tuvieron singular importancia. Allí adquirí mucha más práctica en la organización de la contraofensiva que en 1941 en el sector de Moscú, donde las limitadas fuerzas no permitieron realizar la ofensiva con objeto de cercar la agrupación enemiga.
El aniquilamiento de las tropas alemanas en el sector de Stalingrado, el Don y el Cáucaso creó condiciones favorables para desplegar la ofensiva de todos los frentes en la dirección suroeste. Después de la derrota de las tropas alemanas en el sector del Don y el Volga se efectuaron con buen éxito las operaciones de Ostrogozhsk-Rossosh y Vorónezh-Kastórnoe. Las tropas soviéticas, explotando la ofensiva de invierno hacia el oeste, ocuparon Rostov, Novocherkassk, Kursk, Járkov y otras varias importantes regiones. La situación estratégica y operativa general empeoró mucho para el enemigo en todo el frente soviético-germano."
Memorias de Gueorgui Zhúkov: La Batalla de Berlín en el epílogo
Un breve extracto de las impresiones de Zhúkov, en los días finales de la batalla en el corazón del Reich: “La batalla de Berlín llegó a su punto culminante. Todos queríamos acabar con la agrupación berlinesa para el 1 de mayo. Pero el enemigo, aunque agonizaba, seguía peleando, aferrándose a cada casa, a cada sótano, a cada piso y tejado. A pesar de esta encarnizada, pero insensata resistencia, los combatientes soviéticos tomaban una manzana de casas tras otra. Las tropas de los generales V. Kuznetsov, N. Berzarin, S. Bogdánov, M. Katukov y V. Chuikov se iban acercando al centro de Berlín.
El 30 de abril de 1945 perdurará eternamente en la memoria del pueblo soviético y en la historia de su lucha con la Alemania fascista. Aquel día, a las 14 horas 25 minutos, las tropas del 3 Ejército de Choque (comandante jefe el coronel general V. Kuznetsov, miembro del Consejo Militar el general A. Litvínov) tomaron la parte fundamental del edificio del Reichstag.
Por el Reichstag se libró una cruenta batalla. Los accesos estaban protegidos por fuertes edificios que integraban el sistema del noveno sector central de defensa de Berlín. El distrito del Reichstag lo defendían unidades selectas SS con efectivos totales de cerca de seis mil hombres, pertrechados con tanques, cañones de asalto y numerosa artillería.
[…]Al fin de la jornada del 1 de mayo, los hitlerianos que se encontraban en el Reichstag no resistieron la lucha y se rindieron. Sólo algunos grupos de alemanes, emboscados en algunas estancias de los sótanos del Reichstag, continuaron resistiendo hasta la mañana del 2 de mayo. Se nombró comandante del Reichstag al coronel Fiódor Zínchenko, jefe de un regimiento de la 150° División de Infantería.
La batalla por Berlín fue una lucha a muerte. Desde la profundidad de Rusia, desde Moscú y las ciudades de Stalingrado y Leningrado, desde Bielorrusia, desde las repúblicas del Báltico, de Transcaucasia y de otras repúblicas llegaron allí nuestros hombres para poner fin a la justa guerra contra quienes habían atentado a la libertad de su Patria. A muchos no se les habían cicatrizado todavía las heridas de los pasados combates. Los heridos no abandonaban sus puestos. Todos se sentían impulsados a avanzar. Como si no tuvieran a sus espaldas cuatro años de dura guerra: a todos los animaba el entusiasmo de consumar la gran obra de izar la bandera de la victoria en Berlín…”
Un breve extracto de las impresiones de Zhúkov, en los días finales de la batalla en el corazón del Reich: “La batalla de Berlín llegó a su punto culminante. Todos queríamos acabar con la agrupación berlinesa para el 1 de mayo. Pero el enemigo, aunque agonizaba, seguía peleando, aferrándose a cada casa, a cada sótano, a cada piso y tejado. A pesar de esta encarnizada, pero insensata resistencia, los combatientes soviéticos tomaban una manzana de casas tras otra. Las tropas de los generales V. Kuznetsov, N. Berzarin, S. Bogdánov, M. Katukov y V. Chuikov se iban acercando al centro de Berlín.
El 30 de abril de 1945 perdurará eternamente en la memoria del pueblo soviético y en la historia de su lucha con la Alemania fascista. Aquel día, a las 14 horas 25 minutos, las tropas del 3 Ejército de Choque (comandante jefe el coronel general V. Kuznetsov, miembro del Consejo Militar el general A. Litvínov) tomaron la parte fundamental del edificio del Reichstag.
Por el Reichstag se libró una cruenta batalla. Los accesos estaban protegidos por fuertes edificios que integraban el sistema del noveno sector central de defensa de Berlín. El distrito del Reichstag lo defendían unidades selectas SS con efectivos totales de cerca de seis mil hombres, pertrechados con tanques, cañones de asalto y numerosa artillería.
[…]Al fin de la jornada del 1 de mayo, los hitlerianos que se encontraban en el Reichstag no resistieron la lucha y se rindieron. Sólo algunos grupos de alemanes, emboscados en algunas estancias de los sótanos del Reichstag, continuaron resistiendo hasta la mañana del 2 de mayo. Se nombró comandante del Reichstag al coronel Fiódor Zínchenko, jefe de un regimiento de la 150° División de Infantería.
La batalla por Berlín fue una lucha a muerte. Desde la profundidad de Rusia, desde Moscú y las ciudades de Stalingrado y Leningrado, desde Bielorrusia, desde las repúblicas del Báltico, de Transcaucasia y de otras repúblicas llegaron allí nuestros hombres para poner fin a la justa guerra contra quienes habían atentado a la libertad de su Patria. A muchos no se les habían cicatrizado todavía las heridas de los pasados combates. Los heridos no abandonaban sus puestos. Todos se sentían impulsados a avanzar. Como si no tuvieran a sus espaldas cuatro años de dura guerra: a todos los animaba el entusiasmo de consumar la gran obra de izar la bandera de la victoria en Berlín…”
El Mariscal soviético Gueorgui Zhúkov rodeado de generales y oficiales entre las ruinas de Berlín. Mayo de 1945
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=279798207485680&set=a.131347705664065
https://www.facebook.com/photo/?fbid=279798207485680&set=a.131347705664065
(Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial)
https://www.facebook.com/photo/?fbid=488397123311468&set=pb.100064235526662.-2207520000.
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuente: “Memorias y Reflexiones” Vol. 2 – de Gueorgui Zhúkov
https://www.facebook.com/photo/?fbid=571527548331758&set=pb.100064235526662.-2207520000.
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuente: “Memorias y Meditaciones – Vol. 2” de Gueorgui Zhúkov (1969)
Pedro Pablo Romero Soriano PS



