Un soldado Gurkha ayudando a un camarada herido. Campaña Arakan, Birmania, enero de 1943 - mayo de 1945
En la imagen un fusilero gurkha del Ejército Indobritánico, responde el fuego de un francotirador japonés con su Sten durante la batalla de Mandalay, Birmania, marzo de 1945. A su derecha asoma la empuñadura de un kukri, el emblemático cuchillo que es parte del arsenal del regimiento y del escudo de armas de los combatientes gurkha
Los gurkhas son considerados por muchos especialistas como una de las mejores tropas de infantería del mundo, por su excelente rendimiento físico, disciplina, coraje, capacidad como tiradores y superioridad en el combate cuerpo a cuerpo.
Durante la Guerra Anglo-Gurkha de 1816, los británicos quedaron tan impresionados por la valentía de este pueblo que, en lo sucesivo, comenzaron a reclutarlos regularmente, con el permiso del primer ministro Shree Teen Maharajah Jung Bahadur Rana (padre del Nepal moderno). Desde ese entonces, hace más de 200 años que los gurkhas pelean junto al Ejército Británico, y lo hicieron en numerosos conflictos en todos los escenarios alrededor del globo.
Fueron numerosas sus hazañas durante las dos Guerras Mundiales. La más famosa fue la que protagonizó el fusilero Lachhiman Gurung el 12 de mayo de 1945, en Birmania. Gurung, perteneciente al 4to Batallón, 8vo Gurkha Rifles, estaba a cargo de varios puestos de avanzada de su pelotón, más o menos separado cien metros delante de su compañía. En la madrugada, como a la 01.30 am, fueron atacados por más de 200 soldados japoneses y la peor parte del ataque cayó en la trinchera en donde se encontraba Gurung.
La pelea se desarrolló rápidamente, cayendo una primera granada en el borde de la trinchera de Gurung, la que agarró rápidamente y la arrojó de vuelta. Casi de inmediato le lanzaron otra segunda granada, que cayó adentro de la trinchera y una vez más la tomó y lanzó afuera. Una tercera granada cayó justo frente a su trinchera; la tomó y al momento de aventarla explotó en su mano, volándole los dedos y destrozándole medio brazo derecho, hiriéndolo gravemente en el rostro y pierna derecha. Sus dos compañeros también fueron heridos y quedaron todos tendidos en la zanja de la trinchera. De inmediato los soldados japoneses salieron de sus posiciones gritando consignas y corriendo hacia la trinchera de Lachhiman para apoderarse de ella, pero por sorpresa fueron recibidos por un guerrero de hierro.
Lachhiman Gurung teniendo a sus dos compañeros heridos, sacó su kukri, lo clavó en el suelo delante de su trinchera y gritó: "¡Hoy nadie va a pasar aquí! Tomó su rifle con el brazo sano, y cargaba y disparaba solamente con su mano izquierda, manteniendo un ritmo de fuego increíble y constante a pesar de sus heridas. Hubo varios ataques japoneses uno tras otro, pero eran repelidos por el valiente Lachhiman, ocasionándoles grandes pérdidas. Aunque se encontraba solo y herido, el joven gurkha se mantuvo cuatro horas sin abandonar su trinchera, esperando tranquilamente cada nueva embestida, disparando contra sus atacantes a quemarropa, decidido a no ceder un palmo de terreno.
A la mañana siguiente, el recuento de los enemigos muertos ascendía a 87 en las cercanías del batallón gurkha, de los cuales, 31 cadáveres estaban frente a la trinchera de Lachhiman. Por esta acción ganó la Victoria Cross.
Todos los gurkhas son reclutados en Nepal y tienen que superar un exigente entrenamiento de 39 semanas. Los oficiales de la Brigade of Gurkhas son británicos y servirán con ellos gran parte de su carrera, teniendo como exigencia aprender el idioma nepalí.
Para finalizar, cabe destacar que al igual que la Legión Extranjera Francesa o la española, los gurkhas no son mercenarios como erróneamente se suele afirmar. Los gurkhas están plenamente integrados como soldados del Ejército Británico y operan en unidades formadas por regimientos de gurkhas, bajo las mismas normas y reglamentos que deben cumplir todos los soldados británicos.









