Batalla de Villers-Bocage

0


Michael Wittmann en  Francia, Mayo de 1944 

Michael Wittmann es ampliamente considerado como el comandante de tanques (as de los Panzer) más exitoso de la Segunda Guerra Mundial y sigue siendo una figura significativa en la historia militar alemana. Es conocido por sus acciones durante la Batalla de Villers-Bocage el 13 de junio de 1944

Michael Wittmann, el comandante del Panzer, el día de su boda con Hildegard Burmester el 1 de marzo de 1944

Estamos en el apogeo de la Batalla de Normandía. A las 05:00 horas del 13 de junio de 1944, el grupo de batalla del 7º Ejército Británico comenzaba su avance hacia Villers-Bocage. Marchaba en el siguiente orden: 8° Húsares King Royal Irish (batallón de reconocimiento), el 4° Yeomanry del Condado de Londres "Sharpshooters" (batallón de tanques, personal de batalla de la 22ª Brigada Blindada), 5° Húsares de la Real Artillería (batallón de artillería, menos una batería), 1/7 Batallón del Regimiento Queen's Royal (batallón de infantería), 1° Batallón de la Brigada de Fusileros (batallón de infantería blindada, menos dos compañías) y 26ª Batería Antitanque.

El Haupsturmführer Michael Wittmann con una gorra negra Skimütze y una chaquetilla de cuero de la Kriegsmarine (Lederjacke für Maschinenpersonal), le ha añadido los galones y en medio de las dos Rangstern lleva el anagrama LAH de su paso por la Leibstandarte.
Cruz de Caballero con Hojas de Roble

En el camino hacia y a través de Villers-Bocage, los ingleses no tuvieron contacto con el enemigo; las únicas unidades alemanas en la ciudad eran dos compañías médicas de la División Panzer-Lehr, y estas pudieron retirarse hacia el norte en el último minuto. En la mañana de aquel 13 de junio de 1944 los Tiger de la 2ª Compañía del 101° Batallón Panzer Pesado SS se preparaba para la acción desde la carretera nacional 175. Después de una breve y agitada noche. Eran las 08:00 horas. Wittmann al mando de la 2ª Compañía SS tenía a su disposición los Tiger del SS Untersturmführer Hantusch, de los SS-Unterscharführer Stief y Sowa y de los SS-Oberseharführer Brandt y Lötzsch. Este último tenía daños en la cadena. El SS-Obersturmführer Wessel había partido para establecer contacto con una unidad en el frente y recibir órdenes.
Wittmann sabía demasiado bien que, en circunstancias normales, no habría ninguna posibilidad contra esta considerable columna blindada; retirarse después de emprender un ataque sería imposible contra esta abrumadora superioridad. Estos pensamientos pasaron por la mente de Wittmann en fracciones de segundo. Desde su punto de observación de aproximadamente 150 metros desde la Colina 213, observó los tanques ingleses en el camino. “Sí, debo decir que la decisión fue muy, muy difícil. Nunca antes me había impresionado tanto la fuerza del enemigo como yo lo estaba por esos tanques rodando; pero sabía que eso absolutamente tenía que ser así y decidí atacar al enemigo”. Wittmann avanzó hacia los Tiger bajo su comando que estaban camuflados en la depresión del camino; sus hombres aún desconocían la marcha de la columna británica.

En el tanque más cercano estaba el SS-Rottenführer Lau: “Era casi de mañana y el fuego de la artillería naval había disminuido un poco. Yo, el artillero, estaba de guardia en la escotilla de la torreta abierta. El Obersturmführer Wittmann, que había saltado al primero de nuestros tanques estacionado en el camino hundido, me agarró por el hombro y dijo algo sobre los “Tommies”. Mientras hablaba, hizo un gesto con la mano hacia el camino (Villers-Bocage-Caen), que era casi imposible de ver desde nuestra posición a través los arbustos. Me deslicé en el asiento del artillero y él en el asiento del comandante del tanque. El conductor había encendido el motor. Se colocaron auriculares y micrófonos de garganta rápidamente y salimos de la hoyada. Al Unterscharführer Stief, que había estado durmiendo en la posición del cargador, Wittmann le indicó que alertara e informara a los tanques restantes. Mientras tanto, conducíamos hacia la carretera principal a lo largo de un campo. Habíamos avanzado unos veinte metros cuando el conductor y yo pudimos explicarle a Wittmann que nuestro motor estaba defectuoso. Aparentemente ya había deducido esto por el sonido del motor. Entonces saltó de nuestro tanque y subió a bordo del tanque del Unterscharführer Sowa, que para entonces había salido de la depresión del camino”.





El propio Michael Wittmann describe ahora su ataque solitario: “No tuve tiempo de reunir mi compañía; en cambio, tuve que actuar rápidamente, ya que tuve que asumir que el enemigo me había visto y me destruiría donde estaba. Me puse en camino con un tanque y di la orden a los demás de no retroceder un solo paso sino de mantener su posición. Me acerqué a la columna, sorprendiendo a los ingleses. Primero eliminé dos tanques de la derecha de la columna, luego uno desde la izquierda, luego giré hacia la izquierda y ataqué al batallón blindado de transporte de tropas en medio del regimiento blindado. Avancé hacia la mitad trasera de la columna en el mismo camino, disparando a todos los vehículos que avanzaban hacia mí. El enemigo se encontraba en una confusión total. Luego avancé directamente hacia el pueblo de Villers, llegué aproximadamente al centro de la ciudad donde fui impactado por un cañón antitanque. Mi tanque quedó deshabilitado. Sin más preámbulos disparé y destruí todo a lo pude alcanzar; había perdido el contacto por radio y no pude convocar a mi compañía. Mis tanques estaban fuera de la vista.”
Christopher Milner, el segundo al mando de la Compañía A, del 4° Yeomanry del Condado de Londres, describió esta experiencia: “el enemigo se centró primero en las tres secciones motorizadas, rodando hacia Villers acribillando vehículos y fusileros, pelotón por pelotón, sólo dos cañones contra-carro de 6 libras de la compañía pudieron oponer alguna resistencia”. Después Wittmann entró en Villers-Bocage y acabó con tres blindados Stuart de la Sección de Reconocimiento del 4° Yeomanry del Condado de Londres, así también con los 4 tanques de la Plana Mayor que se habían detenido en los arrabales orientales de la ciudad, lo cual según los registros británicos sucedió a las 8.30 am. Mientras tanto en la Colina 213, otro escuadrón británico era rodeado y atacado por tanques Tiger I. Se trataba por supuesto de los otros 4 Tiger de la unidad de Wittmann. Luego de que el Tiger de Wittmann fue inmovilizado por la artillería contracarro británica, él y su tripulación lograron escapar y, tras una caminata de unos 7 km, Wittmann logró alcanzar el cuartel general de la división Panzer Lehr en Orbois, al norte de Villers-Bocage.
En algún momento después de las 13 horas, los Tiger de la 1ª Compañía Panzer SS entraron a Villers Bocage tomando parte de la batalla y donde les acompañaban Panzer IV de la división Panzer Lehr. El Oberscharführer Werner Wendt, comandante de uno de los Tiger de la 1ª Compañía informaría así: “Había fuego desde todas las esquinas. Nos enfrentábamos a cañones contracarro y a infantería. Aún hoy puedo ver al Obersturmführer Lucasius cuando fue alcanzado por armas de corto alcance. Logró salir. Sus quemaduras parecían espantosas.” Al menos un Tiger y un Panzer IV fueron eliminados por los PIAT las bombas dejadas caer desde las ventanas de los pisos superiores de las viviendas. Al final de la batalla se encontraron 6 Tiger y 2 Panzer IV y la 1ª y 2ª Compañías de Tiger SS sufrieron un total de 10 muertos y 12 heridos durante aquel día. Por el bando británico se perdieron 20 tanques Cromwell, 4 Sherman Firefly y 3 Stuart, así como 30 vehículos de transportes de tropas semiorugas.




FUENTE:
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/589395349200281/

Historia de la Segunda Guerra Mundial

Fuentes:
“Infierno de Acero – El I Cuerpo Panzer SS en Normandía” de Michael Reynolds (2012)
“Michael Wittmann and the Waffen SS Tiger Commanders in World War II” Vol 2, de Patrick Agte (1996)


 































Pedro Pablo Romero Soriano PS

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios