En primer término el acorazado Bretagne, con gran número de buques dañados al fondo
El crucero de batalla Strasbourg camino de mar abierto entre los impactos de la artillería británica
El vicealmirante James Somerville, comandante de la operación contra la flota francesa anclada en Mazalquivir
Movimientos de la flota francesa la tarde del 3 de julio
Momento en el que comenzó el bombardeo inglés (3-7-1940) que destrozó la mayor parte de la flota francesa
Inmediatamente a la caída de Francia durante el verano 1940, el nuevo «estado satélite» de la Francia de Vichy pasó a convertirse en una amenaza muy seria para los Aliados, sobre
todo en el teatro de operación del Mar Mediterráneo. Ante el peligro que suponían los buques de la Marina Francesa que habían huido a los distintos puertos coloniales de África, el Imperio Británico protagonizó una de sus traiciones más polémicas atacando a sus antiguos socios franceses en la base marítima de Mers El-Kebir.
Al amanecer del 3 de Julio de 1940, la Fuerza H del vicealmirante James Somerville se presentó frente a la costa de la Argelia Francesa justo delante del puerto de Mers El-Kebir. Inmediatamente a la aparición de la Marina Real Británica, el almirante Marcel-Bruno Gensoul decretó zafarrancho de combate a la espera ver cuales eran las intenciones de los visitantes. Mientras tanto y como los ingleses deseaban evitar un baño de sangre innecesario, el capitán Cedric Holland que comandaba el portaaviones HMS Ark Royal, partió en una lancha motora desde el destructor HMS Foxhound con la que entró a la rada a las 8:00 de la mañana, quién tras ser subir a bordo del acorazado Dunkerque, aguardó durante horas porque Gensoul dijo encontrarse indispuesto (realmente trataba de ganar tiempo).
Aunque el vicealmirante James Somerville se impacientó y ordenó a los destructores plantar cinco minas a la salida del puerto, finalmente a las 16:00 horas de la tarde Holland fue invitado a una sala de reuniones por Gensoul y el almirante Le Luc, a quienes entregó una nota escrita a lápiz en la que se ofrecía a los franceses las siguientes cuatro alternativas: que la Flota Francesa se uniera al Imperio Británico, que internase sus barcos en el neutral Estados Unidos, que las naves fueran desarmadas en las Islas Antillas o que todas las embarcaciones fuesen auto-hundidas por sus tripulantes. Lógicamente los galos se negaron ante lo que consideraron un insulto, por lo que a las 10:30 horas, Gensoul se despidió de Holland que regresó al portaaviones HMS Ark Royal, no sin antes afirmar muy indignado «si quieren atacarnos, no seremos nosotros los primeros en abrir fuego».
El ataque a Mers El-Kebir, más que una batalla dentro del contexto de la Segunda Guerra Mundial, fue una matanza sin piedad porque el Imperio Británico bombardeó a traición a un país neutral y encima a alguien que hasta ese momento había sido un socio como lo era Francia. Aquella incursión sorpresa en tiempos de paz, fue sin duda alguna un delito de Crimen de Guerra y uno de los episodios bélicos más polémicos de la Historia Naval del siglo XX.
FUENTE:
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Así fue la Segunda Guerra Mundial™
Claudio A Aguirre
Fuentes:
Pedro Pablo Romero Soriano PS




