En la imagen; El soldado más joven de la Legión de Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo, Léon Merdjian de 15 años de edad, posa para una fotografía con el resto de su unidad, Poskov, Unión Soviética, Diciembre de 1941. Léon Merdjian era un inmigrante georgiano que llegó a Francia desde Tbilisi con su familia y se alistó a la legión en 1941
En la imagen: Dos soldados de la "Legión de Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo" (Légion des Volontaires Français contre le Bolchévisme, LVF, parte del 638.º Regimiento de Infantería del Ejértico Alemán/Infanterie-Regiment 638, Französischer) en una ciudad soviética capturada. Unión Soviética año 1941
La Legión de Voluntarios Franceses fue una unidad colaboracionista de la Francia de Vichy fundada el 8 de Julio de 1941.
La unidad fue enviada a combatir en las cercanías de Moscú en Noviembre de 1941 encuadrada en la 7ª División de Infantería, la legión perdió la mitad de sus efectivos en el combate y por la congelación.
En 1942, la unidad fue asignada a combatir a los partisanos en Bielorrusia. Durante 1943-1944, la unidad luchó contra los partisanos en Ucrania.
El 1 de Septiembre de 1944, la unidad se disolvió oficialmente.
Una nueva unidad, la 33ª División de Granaderos SS Charlemagne, fue formada a partir de los restos de la legión y otra unidad colaboracionista francesa, la Sturmbrigade Francesa.
Oficialmente el 3 de Mayo de 1945, los restos de la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» se rindieron al 21º Grupo de Ejércitos Británico al mando del mariscal Bernard Montgomery. A partir de ese instante, la unidad francesa de las Waffen-SS fue disuelta y dejó de existir para siempre.
Trágico fue el destino de la mayor parte de los miembros de la 33ª División SS de Granaderos «Charlemagne» que se rindieron a los vencedores al término de la Segunda Guerra Mundial. Tanto los que capitularon ante la Unión Soviética, como los que lo hicieron a los Aliados Occidentales, encontrarían un futuro que sería la muerte, la cárcel o el castigo civil.
Inmediatamente muchos de los soldados de la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» que se rindieron a los soviéticos, fueron asesinados en el acto por pura venganza de los rusos. El resto sin embargo fueron deportados a los gulags de Siberia, los cuales serían liberados a finales de 1945 para ser extraditados a Francia y ser procesados por colaboración con el enemigo (salvo la excepción del general Gustav Krukenberg que permanecería 5 años en el campo concentración hasta que las autoridades soviéticas le concedieron el perdón).
Más suerte tuvieron los que se rindieron al Ejército Polaco, pues alegando los franceses su condición de polacos, fueron puestos en libertad sin cargo alguno (curiosamente en una ocasión unos polacos interrumpieron un fusilamiento cuando descubrieron que los galos a los que iban a matar llevaban crucifijos colgados al cuello).
Respecto a las tropas de la 33ª División SS de Granaderos «Charlemagne» que se rindieron a los Aliados Occidentales su destino no fue mejor. Por ejemplo el 7 de Mayo de 1945, el Ejército Estadounidense entregó a 12 prisioneros franceses a la 2ª División Blindada Francesa Libre.
Curiosamente el famoso general Philippe Leclerc que lideraba la unidad, visitó a los cautivos a las afueras de la ciudad de Bad Reichenhall y se mofó de ellos diciendo que en lugar de vestir el uniforme francés preferían lucir el uniforme alemán; un comentario que uno de los prisioneros le reprobó con la siguiente frase: «Usted tampoco lleva el uniforme francés, sino el americano» (algo que era cierto).
Fue entonces, cuando furioso por el atrevimiento del soldado, Leclerc ordenó fusilar a los 12 soldados, los cuales fueron puestos ante un piquete de ejecución y asesinados en el acto. Este claro crimen de guerra se mantuvo oculto dos años hasta que en 1947, un sacerdote llamado Maxime Gaume, quién había sido testigo del suceso junto a unos estupefactos soldados estadounidenses, denunciaron a las autoridades lo ocurrido, lo que a punto estuvo de hundir la carrera del general Leclerc de no ser porque a los pocos meses perdió la vida en un accidente aéreo sobre Argelia.
Mientras tanto en Francia, todos los voluntarios de la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» fueron procesados como criminales a pesar de que la Ley del 22 de Julio de 1943 aprobada por el Parlamento de Vichy les protegía.
Transcurrida parte de la postguerra, la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» comenzó a ser considerada en los medios militares e historiográficos como una unidad de élite de primer orden.
Su defensa de Pomerania frente a un enemigo diez veces superior o la destrucción de los 128 tanques soviéticos en la Calle Wilhelmstrasse de Berlín, sin duda convirtieron a la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» en una de las fuerzas más destacadas de la Historia de Francia y en una de las mejores del «Ejército Multinacional» de las Waffen-SS.
En la mañana del 8 de mayo de 1945 (aproximadamente a las 10.00), doce tropas francesas de las SS pertenecientes a la 33ª Waffen-Grenadier-Division der SS «Charlemagne» (nº 1 francesa) se rindieron sin luchar a las tropas americanas en Baviera, que las entregaron inmediatamente a la 2ème Division Blindée de les Forces François Libres (2ª División Blindada de las Fuerzas Francesas Libres) al mando del general Leclerc.
Al parecer, el general Leclerc se enfrentó a los prisioneros diciéndoles que eran traidores porque llevaban un uniforme extranjero, el alemán. Uno de los SS franceses respondió: «Señor, usted también lleva un uniforme extranjero, el americano».
Se considera, pero no está confirmado, que el General Leclerc dio la orden directa de ejecutar a los doce ese mismo día, hacia las 17.00 horas, en un claro de Karlstein, en la Alta Baviera.
En presencia del Capellán del 2ème, Maxime Gaume, se pusieron de pie prefiriendo enfrentarse al pelotón de fusilamiento y negándose a los pliegues ciegos y fueron fusilados en grupos de cuatro con Serge Krottoff animando a los demás a cantar «La Marsellesa», algunos cayeron con gritos de «¡Viva Francia!».
Lo más sorprendente del caso es que estos jóvenes franceses se revelaron como una de las unidades de combate más fanáticas con las que contó Alemania durante la guerra.
En el Frente del Este mantuvieron a raya a las fuerzas rusas netamente superiores y libraron encarnizados combates en inferioridad de condiciones en los años finales de la guerra
El primer día de primavera de 1945, unos centenares de SS franceses de la División Charlemagne lograron escapar a la encerrona de Pomerania, en la que murieron muchos de sus camaradas en el transcurso de la Batalla de Körlin y Belgard.
Una vez reagrupados en el Mecklenburg, les dan la alternativa de abandonar la lucha o unirse a un batallón de trabajadores.
La mayoría decide proseguir luchando hasta el final y prestan de nuevo el juramento de la SS de “servir con fidelidad y valentía hasta la muerte”.
Por orden de la Cancillería trescientos de ellos alcanzaron la capital del Reich en el momento en que las fuerzas soviéticas apretaban las tenazas alrededor de la ciudad.
Ya con la suerte casi echada, yendo a morir con honor en defensa de una idea, los voluntarios franceses cruzaron cantando bajo las miradas de una población atónita.
Lanzados al combate en el sector de Neukölln, los hombres del Batallón de Asalto Charlemagne consiguen tomar algunos bloques de casas, pero se ven obligados a replegarse en la Hermannplatz para evitar quedar cercados.
La epopeya de estos valientes e idealistas soldados, batiéndose con honor y lealtad en posiciones ya perdidas, es relatada con un increíble realismo luego de recopilar los testimonios de los pocos participantes sobrevivientes.
La división francesa fue empleada especialmente por los alemanes para tratar de frenar el avance soviético en Pomerania, lugar en donde los ejércitos soviéticos estaban tratando de rodear a las tropas alemanas.
En su primer combate si bien logran mantener su posición pierden, en un solo combate, 2.000 hombres.
Sin apoyo y sin permitirles hacer un perímetro de defensa se baten en retirada a través de la ciudad de Stargardt (eje de retirada de las tropas y civiles alemanes) y, como muchas otras divisiones, son finalmente rodeados y por poco exterminados.
Solo alrededor de 600 hombres logra sobrevivir. Toman la decisión de dividir sus fuerzas en dos grupos de 300 hombres, ya no existe una división ahora serán el “batallón Carlomagno”, bajo el mando del SS-Hauptsturmführer Henry Fenet.
Trágico fue el destino de la mayor parte de los miembros de la 33ª División SS de Granaderos «Charlemagne» que se rindieron a los vencedores al término de la Segunda Guerra Mundial. Tanto los que capitularon ante la Unión Soviética, como los que lo hicieron a los Aliados Occidentales, encontrarían un futuro que sería la muerte, la cárcel o el castigo civil.
Inmediatamente muchos de los soldados de la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» que se rindieron a los soviéticos, fueron asesinados en el acto por pura venganza de los rusos. El resto sin embargo fueron deportados a los gulags de Siberia, los cuales serían liberados a finales de 1945 para ser extraditados a Francia y ser procesados por colaboración con el enemigo (salvo la excepción del general Gustav Krukenberg que permanecería 5 años en el campo concentración hasta que las autoridades soviéticas le concedieron el perdón). Más suerte tuvieron los que se rindieron al Ejército Polaco, pues alegando los franceses su condición de polacos, fueron puestos en libertad sin cargo alguno (curiosamente en una ocasión unos polacos interrumpieron un fusilamiento cuando descubrieron que los galos a los que iban a matar llevaban crucifijos colgados al cuello).
Los 12 soldados que Leclerc ordenó fusilar los cuales fueron puestos ante un piquete de ejecución y asesinados en el acto. Este claro crimen de guerra se mantuvo oculto dos años hasta que en 1947, un sacerdote llamado Maxime Gaume, quién había sido testigo del suceso junto a unos estupefactos soldados estadounidenses, denunciaron a las autoridades lo ocurrido, lo que a punto estuvo de hundir la carrera del general Leclerc de no ser porque a los pocos meses perdió la vida en un accidente aéreo sobre Argelia.
Transcurrida parte de la postguerra, la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» comenzó a ser considerada en los medios militares e historiográficos como una unidad de élite de primer orden. Su defensa de Pomerania frente a un enemigo diez veces superior o la destrucción de los 128 tanques soviéticos en la Calle Wilhelmstrasse de Berlín, sin duda convirtieron a la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» en una de las fuerzas más destacadas de la Historia de Francia y en una de las mejores del «Ejército Multinacional» de las Waffen-SS.
Al parecer, el general Leclerc se enfrentó a los prisioneros diciéndoles que eran traidores porque llevaban un uniforme extranjero, el alemán. Uno de los SS franceses respondió: «Señor, usted también lleva un uniforme extranjero, el americano».
Se considera, pero no está confirmado, que el General Leclerc dio la orden directa de ejecutar a los doce ese mismo día, hacia las 17.00 horas, en un claro de Karlstein, en la Alta Baviera.
En presencia del Capellán del 2ème, Maxime Gaume, se pusieron de pie prefiriendo enfrentarse al pelotón de fusilamiento y negándose a los pliegues ciegos y fueron fusilados en grupos de cuatro con Serge Krottoff animando a los demás a cantar «La Marsellesa», algunos cayeron con gritos de «¡Viva Francia!».
Lo más sorprendente del caso es que estos jóvenes franceses se revelaron como una de las unidades de combate más fanáticas con las que contó Alemania durante la guerra.
En el Frente del Este mantuvieron a raya a las fuerzas rusas netamente superiores y libraron encarnizados combates en inferioridad de condiciones en los años finales de la guerra
El primer día de primavera de 1945, unos centenares de SS franceses de la División Charlemagne lograron escapar a la encerrona de Pomerania, en la que murieron muchos de sus camaradas en el transcurso de la Batalla de Körlin y Belgard.
Una vez reagrupados en el Mecklenburg, les dan la alternativa de abandonar la lucha o unirse a un batallón de trabajadores.
La mayoría decide proseguir luchando hasta el final y prestan de nuevo el juramento de la SS de “servir con fidelidad y valentía hasta la muerte”.
Por orden de la Cancillería trescientos de ellos alcanzaron la capital del Reich en el momento en que las fuerzas soviéticas apretaban las tenazas alrededor de la ciudad.
Ya con la suerte casi echada, yendo a morir con honor en defensa de una idea, los voluntarios franceses cruzaron cantando bajo las miradas de una población atónita.
Lanzados al combate en el sector de Neukölln, los hombres del Batallón de Asalto Charlemagne consiguen tomar algunos bloques de casas, pero se ven obligados a replegarse en la Hermannplatz para evitar quedar cercados.
La epopeya de estos valientes e idealistas soldados, batiéndose con honor y lealtad en posiciones ya perdidas, es relatada con un increíble realismo luego de recopilar los testimonios de los pocos participantes sobrevivientes.
La división francesa fue empleada especialmente por los alemanes para tratar de frenar el avance soviético en Pomerania, lugar en donde los ejércitos soviéticos estaban tratando de rodear a las tropas alemanas.
En su primer combate si bien logran mantener su posición pierden, en un solo combate, 2.000 hombres.
Sin apoyo y sin permitirles hacer un perímetro de defensa se baten en retirada a través de la ciudad de Stargardt (eje de retirada de las tropas y civiles alemanes) y, como muchas otras divisiones, son finalmente rodeados y por poco exterminados.
Solo alrededor de 600 hombres logra sobrevivir. Toman la decisión de dividir sus fuerzas en dos grupos de 300 hombres, ya no existe una división ahora serán el “batallón Carlomagno”, bajo el mando del SS-Hauptsturmführer Henry Fenet.
Trágico fue el destino de la mayor parte de los miembros de la 33ª División SS de Granaderos «Charlemagne» que se rindieron a los vencedores al término de la Segunda Guerra Mundial. Tanto los que capitularon ante la Unión Soviética, como los que lo hicieron a los Aliados Occidentales, encontrarían un futuro que sería la muerte, la cárcel o el castigo civil.
Inmediatamente muchos de los soldados de la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» que se rindieron a los soviéticos, fueron asesinados en el acto por pura venganza de los rusos. El resto sin embargo fueron deportados a los gulags de Siberia, los cuales serían liberados a finales de 1945 para ser extraditados a Francia y ser procesados por colaboración con el enemigo (salvo la excepción del general Gustav Krukenberg que permanecería 5 años en el campo concentración hasta que las autoridades soviéticas le concedieron el perdón). Más suerte tuvieron los que se rindieron al Ejército Polaco, pues alegando los franceses su condición de polacos, fueron puestos en libertad sin cargo alguno (curiosamente en una ocasión unos polacos interrumpieron un fusilamiento cuando descubrieron que los galos a los que iban a matar llevaban crucifijos colgados al cuello).
Los 12 soldados que Leclerc ordenó fusilar los cuales fueron puestos ante un piquete de ejecución y asesinados en el acto. Este claro crimen de guerra se mantuvo oculto dos años hasta que en 1947, un sacerdote llamado Maxime Gaume, quién había sido testigo del suceso junto a unos estupefactos soldados estadounidenses, denunciaron a las autoridades lo ocurrido, lo que a punto estuvo de hundir la carrera del general Leclerc de no ser porque a los pocos meses perdió la vida en un accidente aéreo sobre Argelia.
Transcurrida parte de la postguerra, la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» comenzó a ser considerada en los medios militares e historiográficos como una unidad de élite de primer orden. Su defensa de Pomerania frente a un enemigo diez veces superior o la destrucción de los 128 tanques soviéticos en la Calle Wilhelmstrasse de Berlín, sin duda convirtieron a la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» en una de las fuerzas más destacadas de la Historia de Francia y en una de las mejores del «Ejército Multinacional» de las Waffen-SS.
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=444470827685083&set=a.131347705664065
Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
https://www.facebook.com/photo/?fbid=891346809683162&set=pb.100064235526662.-2207520000
Historia de la Segunda Guerra Mundial
-SS Charlemagne The 33rd Waffen-Grenadier Division of the SS
De Tony Le Tissier 2010
-French Volunteers of the Waffen-SS De Richard Landwehr · 2012
-Divisiones Waffen-SS. «33ª División SS Waffen Grenadier Charlemagne», (2009) Chris Bishop
De Tony Le Tissier 2010
-French Volunteers of the Waffen-SS De Richard Landwehr · 2012
-Divisiones Waffen-SS. «33ª División SS Waffen Grenadier Charlemagne», (2009) Chris Bishop
Pedro Pablo Romero Soriano PS



