Panzerjäger Tiger (P) "Ferdinand" "Elefant", Operación Ciudadela, Batalla de Kursk, 1943

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Tripulación de un cazacarros Ferdinand perteneciente al 653° Batallón de Cazacarros Pesados realizando el mantenimiento del cañón PaK 43/2 L/71 de 88 mm, abril de 1944

Soldados soviéticos examinan los restos de los cazacarros Ferdinand alemanes en el sector de Orel del frente en julio de 1943. Estos vehículos pesados, utilizados durante la Operación Ciudadela, contaban con un blindaje robusto y cañones potentes, pero adolecían de problemas mecánicos y de la falta de una ametralladora defensiva. Muchos quedaron inutilizados o abandonados durante los combates en los alrededores de Orel y Kursk


Muchos vehículos alemanes hicieron su debut en esta batalla.
El Panther, el Elefant y, en particular, el poderoso Tiger I
A finales del año 1941, los Panzer III armados con cañones de 50 mm L/42 y 75 mm L/24, así como el cazacarros StuG demostraron ser insuficientes frente a los KV y T-34 soviéticos, tal y como se reflejaba en los informes que llegaban del frente y, por orden del Alto Mando alemán, se comenzó a trabajar en el diseño de nuevos vehículos con el objetivo de mejorar el blindaje, obtener una mayor potencia de fuego o, de ser posible, ambas características, con lo que se dieron los primeros pasos para la producción de este tanque.
El Ferdinand fue un tanque de asalto pesado, designado por Porsche y fabricado por Nibelungenwerke, especialmente diseñado para cubrir las necesidades del frente del Este, estaba pasado en el prototipo del Tiger-VK 4501 (P), también de Porsche, que había demostrado ser propenso a sufrir fallos mecánicos y fue rechazado en favor del prototipo de Henschel, quedando sin utilizar 90 chasis que había diseñado Porsche antes de que se adjudicara la fabricación a Henschel.
En mayo de 1943 todos los Ferdinand salieron de fábrica sin el escudo protector que debía ir alrededor de la montura del cañón y unos días más tarde Krupp envió algunos a las unidades Ferdinand estacionadas en el norte, pero su producción fue insuficiente y no todos los tanques llegaron a recibirlos.
Los Ferdinand fueron asignados a los batallones antitanque pesados 653 y 654 (cada batallón fue dotado con 45 Ferdinand) para la preparación de la ofensiva del Kursk (denominada operación Ciudadela), prevista para julio de 1943.
Ambos batallones recibieron formación en abril en Bruck.
Durante sus primeros días en acción, los Ferdinand resultaron ser un desastre debido a problemas técnicos (algunos quedaron destruidos por incendios de combustible), falta de un apoyo adecuado y, lo más importante, la falta de un arma defensiva. Muchos Ferdinand fueron destruidos por sus propias tripulaciones, cuando quedaban inmovilizados debido a daños de combate o fallos mecánicos, para evitar que cayeran en manos soviéticas o cayeron bajo la infantería/artillería soviéticas (por ejemplo el cazacarros JSU-152 “Zwieroboj”).
Se registró que algunas tripulaciones de los Ferdinands hicieron fuego con las ametralladoras a través del cañón de 88 mm, mientras que otros las montaron bajo el cañón, con el fin de abatir a las unidades de infantería enemigas.
Temporalmente, se utilizó otra solución sobre la marcha, que consistía en montar una plataforma trasera, pero ésta únicamente provocó daños graves.
Durante la ofensiva del Kursk de los Ferdinand en servicio se perdieron 30 pero, a su vez,destruyeron, entre los batallones 653 y 654 unos 850 tanques soviéticos y otros 100 vehículos quedaron inmovilizados, quedando probado que los Ferdinand eran realmente efectivos cuando se utilizaban tras las líneas en posiciones defensivas y con tiros a larga distancia, en los que tenían una altísima efectividad.
Después de la ofensiva de Kursk, los mandos informaron sobre los problemas que habían detectado en los Ferdinand.
El principal problema, a su juicio, era la falta de una ametralladora situada en el casco para auto-defensa, además de la ausencia de una torreta móvil, falta que hacía a estos tanques muy vulnerables a los ataques de la infantería y unidades antitanques enemigas que pronto descubrieron que podían acercarse por detrás, debido a la ausencia de ametralladoras defensivas, para colocar cargas explosivas en el blindaje.
Otras cuestiones también causaban problemas a las tripulaciones: la montura del cañón, el sistema de dirección Porsche y la falta de fuerza del motor.


FUENTE:

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Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial





































Pedro Pablo Romero Soriano PS

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