Se cumplen 81 años del misterioso vuelo de Rudolf Hess, en el que voló desde Alemania a Escocia a bordo de un Messerschmitt Bf 110, cual fue el motivo de tan arriesgado viaje. Realmente iba a negociar con los británicos. Fue engañado por el Servicio de Inteligencia de UK. Porqué estuvo tantos años en presidio. En los juicios de Núremberg realmente era Hess el que se subió al banquillo. Estaba Hitler al corriente de tan arriesgada empresa. Demasiadas preguntas sin repuestas, algún día podremos arrojar luz sobre estas cuestiones...
En 1923, participó junto a Hitler en el frustrado intento de golpe de estado que llevó a ambos a prisión. Allí ofició de amanuense de Hitler. Hess acompañó a Hitler en su ascenso al poder
El 10 de mayo de 1941, a las seis menos cuarto de la tarde, Hess despegó desde el campo de aviación de Augsburgo-Haunstettem a bordo y como único piloto y pasajero, de un Messerschmitt 110. Desertó para volar a Escocia y proponerle a Gran Bretaña la paz y una alianza contra la Unión Soviética
La cárcel de Spandau en 1947. La prisión albergó a varios criminales de guerra, entre ellos Rudolf Hess que pasó allí 40 años. Un cartel decía: "Advertencia-Peligro- No se acerque a esta valla- Los guardias tienen orden de disparar" (Hulton Archive/Getty Images)
Británicos posan cerca de Glasgow junto a los restos del avión de Rudolf Hess en 1941
En los momentos en que Alemania preparaba el asalto a la URSS (conocido en clave como Operación Barbarroja), Rudolf Hess –a la sazón secretario político de Hitler y número dos del Partido– voló en solitario y de noche en un bimotor Bf 110 rumbo a Escocia. Logró burlar la vigilancia de la RAF y, tras fallarle el aeroplano, se lanzó en paracaídas. En Gran Bretaña fue hecho prisionero, pese a alegar que había ido allí para iniciar conversaciones de paz. Precisamente por eso, su extraña acción del 10 de mayo de 1941 sigue siendo objeto de controversia. Los hechos son que, tras almorzar con su camarada Alfred Rosenberg y echar una siesta, a las 17:00 horas partió de la pista de la Luftwaffe de Augsburgo en un Bf 110 rumbo a Escocia; concretamente, en dirección a Dungavel Castle, propiedad del duque de Hamilton que contaba con una pista privada de aterrizaje. Pero la pista tenía las luces apagadas y Hess pasó de largo; al quedarse sin combustible, hubo de lanzarse en paracaídas antes de que su avión se estrellara en la campiña cercana a Glasgow.
El motivo de su viaje sigue siendo un misterio no resuelto: unos creen que traicionó a Hitler porque estaba seguro de que iban a perder la guerra; otros, que su misión secreta era en realidad contactar con altos dignatarios británicos pro-nacionalsocialistas, como el duque de Hamilton, para derrocar a Churchill y pactar con el Reich, e incluso hay quienes sostienen que fue el acto de un desequilibrado.
Esta última hipótesis parece avalada por el aspecto ausente que mostró en los juicios de Núremberg y por los testimonios de sus guardianes en Spandau, que hablan del deterioro de su salud mental y pérdida de memoria. Pero su muerte siguió abonando las teorías conspirativas: el gobierno británico dijo que se había suicidado ahorcándose en su celda, pero la autopsia encargada por la familia determinó que había muerto por asfixia, dando pie a que se hablara de un asesinato para impedirle hablar.
Veterano de la Primera Guerra Mundial, al acabar esta, Hess se matriculó en la Universidad de Múnich, donde estudió Geopolítica con Karl Haushofer, un defensor del concepto de Lebensraum (espacio vital).
Consiguió entrar en el círculo íntimo de Hitler después de escucharlo en una de sus múltiples apariciones en las cervecerías de Baviera. Rudolf quedó prendado de Hitler, de una manera casi mágica, había encontrado a su Mesías.
Estuvo al lado de Hitler el 8 de noviembre de 1923 durante el Putsch de la cervecería, un intento fallido de los nacionalsocialistas para tomar el control del gobierno bávaro. Mientras cumplía condena en prisión, ayudó a Hitler en la edición de Mi lucha (Mein Kampf), que pronto fue la base de la plataforma política del NSDAP.
Tuvo varios cargos dentro del NSDAP, aunque ninguno de relevancia. Ayudó a escribir las leyes de Nuremberg.
Al comienzo de la guerra Martin Bormann ya había ocupado el puesto de Hess como ayudante y consejero del Führer lo que le desestabilizó mentalmente hasta límites insospechados. Llegando a hacer la mayor locura imaginable, entablar conversaciones de paz unilateralmente con los ingleses. Para ello hizo lo siguiente:
Despegó a las 17:45 h el 10 de mayo de 1941 en su avión especialmente preparado para este vuelo. Usando un traje de vuelo de cuero con el rango de capitán, llevaba consigo un suministro de dinero y artículos de tocador, una linterna, una cámara, mapas, gráficos y una colección de veintiocho medicamentos diferentes, así como tabletas de dextrosa para prevenir la fatiga y una variedad de remedios homeopáticos.
Al entrar en el espacio aéreo británico fué detectado por los radares que enviaron 2 Spitfire a por él, pero volaba tan bajo que no lograron encontrarlo.
A las 22:35 h, un Boulton Paul Defiant, enviado desde el 72.º Escuadrón de la RAF con base en Ayr, comenzó a perseguirlo. Estando casi sin combustible, Hess ascendió a 1.800 m y salió del avión en paracaídas.
Antes de partir Hess le dió una carta a su asistente para que se la diera a Hitler contándole todos sus planes. Hitler enfureció y creyó que podía ser un golpe de estado y la propaganda alemana lo tachó de trastornado y que no estaba bien mentalmente por las heridas recibidas durante la Primera Guerra Mundial. Lo despojó de todo poder y dejó muy claro que ese hombre no hablaba por él. Llegó a ordenar que si volvía a Alemania le dispararan sin contemplaciones.
La historia de Walter Richard Rudolf Hess
"No me arrepiento de nada. Si tuviera que comenzar todo de nuevo, actuaría tal como he actuado, incluso sabiendo que al final me esperase una feroz muerte en la hoguera"
- Rudolf Hess
Nacido en Alejandría, Egipto, 26 de abril de 1894. Rudolf Hess fue un militar y político, prominente miembro del partido nazi. Su frase preferida era: "Cañones en vez de mantequilla" y también: "Los grandes problemas se resuelven a hierro y sangre”. Los que lo conocieron cuando en Alemania sólo era superado por Hitler, expresaron sobre él opiniones diversas, pero todos estaban de acuerdo en algo, y era en definirle como un tipo extraño. Parecía destinado a seguir la carrera de su padre, Fritz Hess, un rico exportador de vinos, cuando en 1906, a la edad de doce años, vio Alemania por primera vez. Entonces, los acontecimientos políticos que se sucedieron hicieron de él inicialmente el hombre más poderoso del Reich. Después de su sonada "fuga" a Inglaterra el 10 de mayo de 1941, su vida pareció esconder ya un verdadero misterio que todavía espera una explicación.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, Rudolf Hess interrumpe sus estudios de comercio y se enroló voluntario en la primera compañía de la 16.ª Agrupación de la reserva bávara, el famoso regimiento "List”, en el que prestaba servicio un oscuro cabo destinado a ser famoso. Adolf Hitler. Ascendido a oficial en campaña y herido dos veces. Hess fue después trasladado a la aviación, donde se hizo amigo de un "as" llamado Hermann Göring, que entonces mandaba la escuadrilla del famoso Barón Rojo. Terminada la guerra, Hess se inscribió con su amigo Göring en la facultad de Economía de la Universidad de Múnich, convirtiéndose muy pronto en alumno predilecto de Karl Haushofer, figura clave de la geopolítica alemana, este le acercó a los círculos étnicos y nacionalistas de la época, Hess se manejó bien en ellos, terminó uniéndose a la sociedad Thule y a los Freikorps de Franz von Epp. Pero, hasta 1920 no conoció Rudolf Hess a Adolf Hitler, mientras desarrollaba una intensa actividad antisemita y anti bolchevique (durante un encuentro un comunista le estrelló en la cabeza una jarra de cerveza, y le quedó la cicatriz durante toda la vida). Seducido por la elocuencia del ex enlace de su regimiento, Hess se apresuró a pedir la inscripción en el partido nazi. Si el carnet del Führer, como llama él a su nuevo amigo, lleva el número 7, el suyo tendrá el número 17.
Temible demagogo, a pesar de su lentitud y su exasperante pedantería, y el apodo ambiguo de “Fräulein Hess”, irónicamente aplicado por sus camaradas por la desmesurada devoción que tiene por el Führer, el 8 de noviembre de 1923 Hess toma parte en el “Putsch” de la cervecería. Una vez fracasado éste, después de haberse refugiado por algún tiempo en casa de Karl Haushofer, huye con su auto a Austria.
Cuando Hitler es condenado, su fidelísimo Hess vuelve a Alemania y se une a él en la fortaleza de Landsberg. Allí, el líder nazi acababa de empezar a escribir su libro más famoso, dictándole a Emil Maurice, En verano del 24, Hitler le dicta a él, Hess, el resto de "Mein Kampf". Y su nuevo mecanógrafo, que había estudiado un poco más que él: "hace cuanto puede por dejar presentable el original". En cuanto a su vida privada, Hess contrae matrimonio con Ilse Pröhl, a quien había conocido durante los años 20.
El 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller del Reich. Desde entonces, Hess fue, puede decirse, la sombra de Hitler, quien le nombró su segundo, con facultad de tomar decisiones en su lugar "en todas las cuestiones inherentes a la línea del partido". Autorizado a actuar "sin piedad" contra los acusados que los tribunales especiales condenaban a penas demasiado leves, Hess estudiaba las condenas impuestas a los culpables de atentados contra el partido NSDAP, el Führer y el estado, y si encontraba la condena demasiado suave, podía decidir la acción "despiadada", que consistía generalmente en arrojar la víctima a un campo de concentración o en hacerla matar.
Pero a la larga, el ascendiente de Hess sobre Hitler pareció ir disminuyendo. Esto fue notado sólo por quien tenía buenos ojos para ver lo que sucedía en la cúspide del poder. Pero exteriormente no aparecía ningún cambio, tanto así que en 1939 Hess fue nombrado miembro del Consejo de Ministros para Defensa del Reich. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Hess era el número tres de la Alemania nazi, después de Hitler y Goering, pero el dictador ya no le escuchaba. Quizá fue para recobrar su favor por lo que la tarde del 10 de mayo de 1941 Rudolf Hess subió a la carlinga del avión puesto amablemente a su disposición por Willy Messerschmitt, y "huyó" a Escocia.
El “por qué" de esta extraña fuga se puede explicar sólo por hipótesis. Es decir, que la entrada en guerra de la Gran Bretaña no había borrado en la mente de Hess las palabras que su Führer le había dictado en la fortaleza de Landsberg quince años antes: “Si nos es necesario suelo europeo a lo largo y a lo ancho, sólo puede ser obtenido a expensas de Rusia... Para tal política no hay en Europa más que un solo aliado: Inglaterra. Sólo si Inglaterra logra cubrir nuestra retaguardia podremos dar comienzo a una nueva emigración alemana. Ningún sacrificio será demasiado grande por la amistad de Gran Bretaña”.
La “emigración" en la que Hitler pensaba desde entonces (y en la que nunca dejó de pensar) era obviamente la invasión de la Unión Soviética.
Y en 1941, en vísperas de la “fuga” de Hess, los planes de esta invasión iban a ser realizados. Pero Hess, en el que desde hacía muchos años había inculcado el Führer aquel sagrado terror de la guerra en dos frentes que él mismo, embriagado por las primeras conquistas fáciles, parecía haber imprudentemente olvidado, estaba convencido de que la guerra con Gran Bretaña era un trágico error. Precisamente por esta profunda convicción, ya desde hacia tiempo, con la ayuda de Albrecht Haushofer, el hijo de su antiguo profesor. Hess andaba tramando, quizá sin saberlo Hitler, acciones secretas para hacerla cesar.
En su simplista visión de las cosas. Hess creía, en esencia, que entre dos imperialismos (el alemán y el británico) no debía ser demasiado difícil ponerse de acuerdo. ¿Por qué el león inglés y el águila alemana iban a tener que desgarrarse entre ellos cuando podían repartirse cómodamente los despojos del oso ruso?.
La deducción tenía su lógica (sólo para quien estuviera dispuesto a cerrar los ojos ante el problema moral), y debía hacer vibrar más de una cuerda en el corazón del viejo Churchill, cuyas escasas simpatías por los bolcheviques eran de todos conocidas. Pero en 1941, comenzada la guerra, ya eran demasiados los pactos rotos, los tratados pisoteados y las promesas no mantenidas por Hitler (como bien comprendía el más lúcido y pesimista Albrecht Haushofer), incluso respecto a ese mismo imperio británico que el líder alemán profesaba admirar. Y en un momento muy difícil para su país, el primer ministro inglés no podía correr el riesgo que caer en otra trampa.
El mismo Hitler, muy realistamente, sólo esperará dos días antes de liquidar a su cercano colaborador. Luego llorará, sinceramente dolorido por la desaparición del amigo (Goebbels vio sus lágrimas y lo anotó en su diario, mientras que Mussolini dijo a Ciano que el Führer se había desahogado con él). Pero en su carta de adiós, el fiel camarada había escrito: "...Si este plan (...) fracasara (...) siempre te será posible negar toda responsabilidad. Di solamente que estoy loco...''. Y Hitler, lívido y furibundo, no pudo más que aceptar su sugerencia.
La tarde del 12 de mayo. Radio Múnich transmitió un comunicado del gobierno: "El partido nacionalsocialista anuncia oficialmente que el miembro del partido Rudolf Hess, que sufría desde hacía algunos años una enfermedad, a pesar de la severa prohibición de dedicarse a actividades de vuelo, consiguió de nuevo apoderarse de un avión.
El sábado 10 de mayo, Rudolf Hess partió otra vez en vuelo desde Augusta, y no ha regresado.
Una carta dejada por él demuestra, por desgracia, según el modo como ha sido escrita, la presencia de una perturbación de carácter mental, y se teme que Rudolf Hess sufra alucinaciones".
Comprobando que su "misión de paz" no agradaba nada a los ingleses, Hess se encerró en un absoluto mutismo, fingiéndose loco. Una vez derrotada Alemania, se procedió a juzgar a los lideres nacionalsocialistas en Nuremberg, durante el proceso continuó representando el papel de enajenado, aunque algunos testimonios de fiar, como el de Albert Speer, reflejaban la convicción de que Hess estaba simulando una locura que sólo mucho más tarde se convertiría en realidad.
El tribunal declaraba culpable a Hess en los cargos de: "planear una guerra de agresión" y "conspiración contra la paz". Siendo absuelto de los cargos de "crímenes de guerra" y "crímenes de lesa humanidad". Condenado a la cárcel de por vida, Rudolf Hess se convirtió en el prisionero número 7 de la cárcel de Spandau. Sus seis compañeros (Walter Funk, Erich Raeder, Albert Speer, Baldur von Schirach. Konstantin von Neurath y Karl Doenitz) fueron siendo liberados a medida que iban cumpliendo las sentencias.
Desde el 30 de septiembre de 1966, Hess quedó solo. En su celda, que llevaba el número 13, siguió leyendo (1979) dos libros por día. Fuera, en el huerto, maneja con desgana la azada. Las cartas que ha escrito a su mujer, (a la que durante muchos años, después de la condena, se negó a ver) han sido publicadas en tres volúmenes. Eruditas y perfectas de estilo, muestran un profundo conocimiento de la historia, la lingüística, la ingeniería, la pintura, la música, la geografía y varias lenguas extranjeras, y se vendieron en Alemania con un gran éxito. Varias veces se corrieron rumores sobre la posibilidad de la salida de Hess de la cárcel de Spandau, en la fue el último prisionero. La petición de libertad, siempre fue rechazada por las autoridades soviéticas, estas peticiones solían proceder de sus familiares, y estaban motivadas por el mal estado de salud del prisionero.
Rudolf Hess murió el 17 de agosto de 1987 a la edad de 93 años, su cuerpo fue hallado en el pequeño salón de lectura que había sido instalado en el jardín de la prisión. En su bolsillo fue encontrada una breve nota dirigida a su familia, en ella les agradecía por todo lo que habían hecho por él.
Después de la guerra, Albert Speer discutió los motivos del vuelo, a quien Hess le dijo que "la idea había sido infundida en él durante un sueño por fuerzas sobrenaturales".
Mientras estaba en la prisión de Spandau, Hess comentó al periodista Desmond Zwar que Alemania no podía ganar una guerra en dos frentes. "Sabía que solo había una salida, que ciertamente no era luchar contra Inglaterra. Aunque no obtuve permiso del Führer para volar, sabía que lo que tenía que decir habría tenido su aprobación. Hitler tenía un gran respeto por los ingleses...". Explicó además que su vuelo a Escocia tenía la intención de iniciar la forma más rápida de ganar la guerra.
Su muerte en circunstancias tan extrañas dio mucha tela para cortar a los teóricos de la conspiración y generó una serie de teorías de porque nunca lo liberaron como a los otros, ya que Hess era un funcionario del partido y su caída en desgracia política durante la guerra se debió en parte a que sus laureles se marchitaron al no tener ningún mando o decisión militar. Hess por cierto aun gozaba de bastante prestigio entre el pueblo alemán por ser un político sin ambiciones personales y, cosa rara en un alto líder, honesto suelto por las calles ni siquiera uno anciano y que parecía loco. También existe la posibilidad de que como dijo a su muerte Wolf, el hijo de Hess, su padre supiera muchas cosas que no se quería que se conocieran de la Europa de preguerra (como las fuentes de financiación británicas del partido NSDAP a principios de los años 30) o de los verdaderos motivos que lo llevaron a viajar a Escocia. Porque a principios de mayo de 1941 de no mediar un evento estratégico mayor la derrota de Gran Bretaña era solo cuestión de tiempo mientras “Mr Hitler”, (como lo llamaba “The Thimes” de Londres antes de la guerra) y el Partido Nacional Socialista Obrero alemán gozaban de la amplia simpatía de una aristocracia inglesa que veía con desagrado el avance global del comunismo y la forma en que su posición dominante en el gobierno se esfumaba debido al avance político del partido laborista, no en vano en Moscú temieron que la lacónica declaración de la captura de Hess y el que Hitler se tomara su tiempo para relevarlo de sus cargos significara en realidad el comienzo de negociaciones secretas de paz entre Gran Bretaña y el Reich.
FUENTES:
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Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
Fuentes:
Crónica Militar y Política de la Segunda Guerra Mundial: Volumen 7. Editorial S.A.R.P.E. (1978)
Crónica Militar y Política de la Segunda Guerra Mundial: Volumen 8. Editorial S.A.R.P.E. (1978)
Das Lebendige Museum Online - Rudolf Hess 1894-1987 (2015)
Pedro Pablo Romero Soriano PS


















