En la imagen; Alemania en mayo de 1945: prisioneros de guerra de la WSS en un campo de prisioneros del 3er Ejército estadounidense cerca de Passau. Clasificados como soldados de las Waffen SS y luego, como se puede ver fácilmente por sus rostros maltratados, «tratados especialmente» por los llamados «especialistas en interrogatorios» del ejército estadounidense. Los hombres pertenecían a unidades de las Waffen-SS que habían participado en la Batalla de las Ardenas y, por tanto, eran sospechosos de haber fusilado a prisioneros de guerra estadounidenses en Malmedy, BélgicaEl juicio de los soldados SS detenidos en Passau tras la masacre de Malmedy (1945–1957)
Creadas las dudas tras la detención, procesamiento y posterior revisión de las sentencias impuestas a miembros de las Waffen-SS implicados en la masacre de Malmedy, cometida durante la ofensiva de las Ardenas en diciembre de 1944.
Decidí ahondar tanto los aspectos judiciales como los problemas éticos y legales surgidos durante los interrogatorios y procedimientos del juicio celebrado en Dachau en 1946.
Finalmente, se evalúa el impacto de las investigaciones posteriores sobre los métodos empleados por las autoridades estadounidenses, así como las consecuencias políticas y jurídicas que llevaron a la conmutación de la mayoría de las penas capitales.
La masacre de Malmedy, ocurrida el 17 de diciembre de 1944 durante la ofensiva alemana de las Ardenas, constituye uno de los crímenes de guerra más notorios cometidos por unidades alemanas contra prisioneros de guerra estadounidenses. El crimen fue atribuido al Kampfgruppe Peiper, una unidad blindada de élite adscrita a la 1.ª División SS Leibstandarte Adolf Hitler. Finalizada la guerra, las autoridades militares estadounidenses iniciaron una investigación que culminó con la detención y procesamiento de decenas de soldados de las SS en un campo de prisioneros cercano a Passau, bajo jurisdicción del Tercer Ejército del general George S. Patton.
Este episodio, sin embargo, se tornó controvertido tras revelaciones sobre la supuesta utilización de métodos coercitivos durante los interrogatorios, lo que planteó serias dudas sobre la legalidad del proceso judicial conocido como el Juicio de Malmedy, celebrado en el antiguo campo de concentración de Dachau.
Intentamos explorar en profundidad estos acontecimientos, articulando su análisis en torno a tres ejes: la base fáctica del crimen, la detención y juicio de los acusados, y la evolución del debate jurídico posterior.
Durante el primer día de la ofensiva alemana lanzada en diciembre de 1944 en las Ardenas, elementos del Kampfgruppe Peiper capturaron a un grupo de soldados estadounidenses pertenecientes a la 285.ª Compañía de Observación de Campo de Artillería. Los prisioneros fueron reunidos en un campo abierto cerca del cruce de Baugnez, a las afueras de Malmedy, y allí fueron ametrallados sin previo aviso, siendo rematados posteriormente con disparos individuales. Ochenta y cuatro soldados estadounidenses murieron en el acto o fueron ejecutados poco después.
Este hecho fue confirmado por el hallazgo de los cuerpos por tropas estadounidenses días más tarde, muchos de ellos con heridas de arma corta a corta distancia, algunos con las manos levantadas o atados, lo que sugería una ejecución sistemática. El caso se convirtió en un símbolo del salvajismo y alimentó la narrativa del enemigo criminal, lo cual influyó poderosamente en las decisiones judiciales posteriores.
La detención en Passau y el juicio en Dachau (1945–1946).
Tras la capitulación alemana en mayo de 1945, las fuerzas estadounidenses arrestaron a Joachim Peiper, comandante del Kampfgruppe, y a decenas de sus subordinados. Muchos de ellos fueron recluidos en un campo de prisioneros administrado por el Tercer Ejército en las cercanías de Passau, Baviera, donde se iniciaron los interrogatorios para establecer la cadena de mando y las responsabilidades en la masacre. Un total de 73 soldados de las Waffen-SS fueron finalmente acusados formalmente y trasladados al antiguo campo de concentración de Dachau, reutilizado como sede judicial por las autoridades de ocupación.
El juicio, que comenzó en mayo de 1946, se desarrolló bajo la jurisdicción de tribunales militares estadounidenses. A los acusados se les imputaron crímenes de guerra, principalmente el asesinato de prisioneros de guerra y civiles durante la campaña de las Ardenas. De los 73 encausados, 43 fueron condenados a muerte, 22 a cadena perpetua, y 8 a penas de prisión menores.
Aunque los testimonios de soldados estadounidenses sobrevivientes y la evidencia forense fueron considerados sólidos por el tribunal, pronto comenzaron a surgir dudas sobre la validez de algunas confesiones obtenidas durante la instrucción del caso.
En los años posteriores al juicio, diversos abogados defensores, asociaciones de veteranos alemanes y políticos comenzaron a cuestionar la legalidad del proceso, especialmente en lo relativo a los interrogatorios llevados a cabo en Passau y otros centros de detención. Se denunció que los acusados fueron sometidos a privación de sueño, simulacros de ejecución, agresiones físicas, y amenazas de extradición a la Unión Soviética si no colaboraban.
En 1948, el gobierno estadounidense creó una comisión especial para investigar estos alegatos, liderada por el senador Raymond Baldwin y el juez Edward Van Roden. El informe final concluyó que se habían utilizado técnicas coercitivas incompatibles con el debido proceso, si bien no se llegó a afirmar categóricamente que las confesiones fueran falsas. Sin embargo, el informe generó suficiente presión política y mediática como para que el Alto Comisionado para Alemania, John J. McCloy, revisara las sentencias.
En 1951, McCloy conmutó las 43 condenas a muerte por penas de prisión. Entre 1952 y 1957, la mayoría de los condenados fueron puestos en libertad, incluyendo a Joachim Peiper, liberado en diciembre de 1956 tras cumplir apenas once años de prisión.
El caso Malmedy ilustra de manera paradigmática los dilemas éticos y jurídicos de la justicia militar en tiempos de transición posbélica. Aunque los crímenes cometidos por el Kampfgruppe Peiper están históricamente documentados, las irregularidades del proceso judicial pusieron en cuestión la legitimidad de los métodos utilizados por las fuerzas estadounidenses.
Este caso generó un debate más amplio sobre los límites del castigo legítimo, el debido proceso incluso para criminales de guerra, y la construcción del relato moral de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.
A día de hoy, el juicio de Dachau sobre la masacre de Malmedy permanece como un ejemplo complejo y a menudo contradictorio de justicia transicional, donde la búsqueda de responsabilidad se vio enfrentada a prácticas represivas similares a las que se pretendía sancionar.
FUENTES:
Historia de la Segunda Guerra Mundial.
-Informe Van Roden (1949).
Traducido y publicado parcialmente en revistas jurídicas y militares. Puede consultarse en:
Boletín de Justicia Militar, ediciones especiales sobre crímenes de guerra (Ministerio de Defensa, España).
Archivos digitalizados de la Biblioteca del Congreso de EE. UU., con secciones traducidas al español por investigadores independientes
-Beevor, Antony. Ardenas 1944: La última apuesta de Hitler. Barcelona: Crítica, 2016.
-Lopez de Ceballos, Carlos. Justicia aliada: Crímenes de guerra y juicios tras la Segunda Guerra Mundial. Madrid: Ediciones Complutense, 2010.
-Knopp, Guido. SS: Los verdugos del Tercer Reich. Barcelona: Planeta, 2001.
-Muñoz, Antonio J. Peiper y la Leibstandarte SS: De Malmedy al fin de la guerra. Madrid: Almena Ediciones, 2007.
Pedro Pablo Romero Soriano PS