Un soldado de infantería estadounidense rescata a un soldado alemán herido en el camino a Saint-Lô, Francia, y lo ayuda a subir a un semioruga. El alemán fue abandonado por sus propias tropas tras ser herido el 20 de junio de 1944
Militares Británicos de la Segunda Guerra Mundial. Crédito: Royal British Legion
Las guerras como tal generan muerte, hambre, destrucción y desgracia. Sin embargo, una de las consecuencias más comunes de las guerras, a menudo ignoradas o hasta omitidas, es el tema del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) en los militares y en la población en general.
Si bien en el caso particular de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la tasa general de TEPT en los años posteriores al conflicto es difícil de precisar con exactitud, ya que el diagnóstico formal de TEPT no fue reconocido sino hasta 1980 con la publicación del DSM-III; sin embargo, hay investigaciones retrospectivas y análisis históricos que ofrecen estimaciones aproximadas e interesantes.
Pese a que antes de 1980, los síntomas del TEPT eran descritos con otros nombres como “shock de bombardeo” o “neurosis de guerra”, y la falta de reconocimiento oficial dificultó la recopilación de estadísticas precisas; más sin embargo a esto, los informes clínicos y sociales llegan a apuntan a una alta prevalencia entre los soldados expuestos a combate intenso.
En el caso de E.U. tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el consenso psiquiátrico Estadounidense decidió hacer una nomenclatura estándar que fuera utilizada por los psiquiatras; el impulso provinó justamente de la Administración de Veteranos y estuvo influido por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, que exigió que psiquiatras de diversas regiones de E.U., así como de diversas formaciones desarrollaran un lenguaje común para hablar de psicopatología, hacer diagnosis y determinar las discapacidades.
Éllo condujo a pues la formulación de una categoría denominada "Reacción de Estrés Bruto", que apareció en el DSM-I, publicado en 1952. Su descripción enfatizaba en que el trastorno era una reacción a un factor estresante grande o inusual que invocaba un miedo abrumador en una personalidad normal. Enfatizaba que el trastorno era transitorio y reversible; si los síntomas persistían, debía darse con otra diagnosis. Así pues, la definición estaba más influida por las tradiciones psicodinámicas imperantes en la época que por los modelos biológicos, y no se prestaba a realizar diagnosis frecuentes de discapacidades relacionadas con el servicio en la época posterior a dicha guerra.
A partir de entonces, el mismo cayó en el olvido. Dado que estaba estrechamente vinculado a pues la historia de la guerra, se omitió por completo en el DSM-II, publicado en 1968 (23 años después del último conflicto mundial y durante un periodo de relativa paz). Se recalca nuevamente que la inclusión y el reconocimiento formal del TEPT fue hasta 1980 con la publicación del DSM-III.
Ahora si hablamos del caso de otra nación beligerante (Reino Unido), algunas investigaciones centradas en grupos específicos, como los antiguos prisioneros de guerra (POWs, por sus siglas en inglés), encontraron tasas relativamente elevadas de TEPT, pues algunos de los mismos informaban de un 25-40% dependiendo de las condiciones del campo. Es importante mencionar de nuevo que debido a que el TEPT no fue una diagnosis formalmente reconocida muchos veteranos pudieron haber vivido con síntomas no identificados durante décadas.
Otras investigaciones a tener en cuenta, son algunas recientes realizadas en veteranos de guerra Británicos, las cuales sugieren que el impacto psicológico de la guerra a menudo sólo aflora plenamente una vez finalizado el servicio, cuando desaparecen las estructuras protectoras de la vida militar. Por cierto, las investigaciones recientes también han identificado la importancia del TEPT Complejo (TEPT-C), una afección que resulta mucho más grave que el normal. Esta comprensión moderna habría proporcionado mejores marcos de tratamiento para los veteranos de conflictos prolongados como la Segunda Guerra Mundial, muchos de los cuales experimentaron múltiples acontecimientos traumáticos a lo largo de años de servicio.
Otros datos a tener en cuenta son los motivos por los que el TEPT a menudo era subestimado en la psicología militar Británica, uno de los más frecuentes era el estigma militar sobre ello – hablar de problemas mentales era considerado signo de debilidad, especialmente en la cultura militar Británica de dicha época –.
Otro de estos motivos podría ser el enfoque de recuperación rápida: El modelo de tratamiento PIE (Proximidad, Inmediatez, Expectativa) buscaba reincorporar rápidamente a los soldados al combate, lo que en perspectiva limitaba el tratamiento profundo de los problemas mentales subyacentes como el TEPT.
Sin lugar a dudar, se puede concluir que el TEPT es una de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial más subestimadas a nivel práctico y es por eso que se debe dar a conocer este tipo particular de situaciones y circunstancias.
FUENTES:
2 Guerra Mundial sin ideologías
Anabel López
Fuentes Y Referencias:
[1.] Lasiuk, G. C., & Hegadoren, K. M. (2006, Febrero 16). "Posttraumatic stress disorder part I: Historical development of the concept". Perspectives in psychiatric care. Vol. 42 (Issue 1). Págs. 13-20. Recuperado de: https://doi.org/10.1111/j.1744-6163.2006.00045.x
[2.] Andreasen, N. C. (2011). "What is post-traumatic stress disorder?". Dialogues in clinical neuroscience. Vol. 13 (Issue 3). Págs. 240-243. Recuperado de: https://doi.org/10.31887/DCNS.2011.13.2/nandreasen
[3.] The Confederation of Service Charities (2025, Mayo 6). "VE Day: PTSD and Britain’s WWII Veterans". Recuperado de: https://www.cobseo.org.uk/ve-day-ptsd-and-britains-wwii-veterans/ [consultado: 2025, Julio 16].
[4.] Engdahl, B. E., & Page, W. F. (1991). "Psychological Effects of Military Captivity". Epidemiology in Military and Veteran Populations: Proceedings of the Second Biennial Conference March 7, 1990. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK234472/
[5.] Jones, E., & Wessely, S. (2003). “'Forward psychiatry'. the military: its origins and effectiveness". Journal of traumatic stress. Vol. 16 (Issue 4). Págs. 411-419. Recuperado de: https://doi.org/10.1023/A:1024426321072
Imagen: Fotografía (ilustrativa) de militares Británicos de la Segunda Guerra Mundial. Crédito: Royal British Legion.
Pedro Pablo Romero Soriano PS

