Sobrevivió a 500 misiones de combate.
Pero la victoria misma lo mató.
Joachim Müncheberg no era un simple as de la aviación. Era un fenómeno aéreo.
En más de 500 misiones de combate, Müncheberg obtuvo 135 victorias aéreas, una cifra que lo colocó entre los pilotos de caza más letales de la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de muchos ases que consolidaron su carrera en un solo frente, Müncheberg dominó donde la guerra aérea era más implacable.
102 de sus derribos se produjeron en el Oeste.
Y 46 de ellos fueron Spitfires, los aviones pilotados por algunos de los mejores pilotos aliados de la guerra.
También luchó en el Este, sumando 33 victorias contra aviones soviéticos, demostrando que su habilidad no se limitaba a un solo campo de batalla ni a un solo enemigo. Allí donde la lucha era más feroz, Müncheberg estaba allí.
Entonces llegó el 23 de marzo de 1943, sobre Túnez.
En un brutal combate aéreo, Müncheberg disparó una ráfaga de cañón a corta distancia contra un Spitfire. El avión enemigo explotó justo delante de su Bf 109 G-2. La explosión y los escombros impactaron contra su caza. Acababa de lograr su 135.ª victoria.
Momentos después, Joachim Müncheberg murió en combate.
No cayó bajo el fuego enemigo.
Cayó ante la violencia de su propia victoria final.
Un piloto que dominó los cielos.
Una carrera que terminó en el instante del triunfo.
La guerra, en su forma más cruel.
FUENTE:
Shadows of History
Pedro Pablo Romero Soriano PS
