En la imagen;16-18 de febrero de 1944. Dos soldados de las tropas terrestres de la Luftwaffe vestidos con camuflaje italiano M29 y portando armas estadounidenses capturadas. Cerca de Nettuno, Italia. Vemos dos variedades de subfusiles Thompson, M1 Garands, rifles Springfield, etc. Otras fuentes los describen como «... dos Jäger pertenecientes al batallón blindado de paracaidistas de reconocimiento «Hermann Göring» (Fallschirm-Panzer-Aufklärungs-Abteilung, comandado por el Hauptmann Rebholz). Fotógrafo: Rauchwetter, Gerhard (Luftflotte 2)La Operación Fischfang (16–18 de febrero de 1944): la última gran tentativa alemana de aniquilar la cabeza de playa de Anzio
La Operación Fischfang (“Trampa de Peces”), desarrollada entre el 16 y el 18 de febrero de 1944 en las inmediaciones de Anzio y Nettuno, constituyó el esfuerzo ofensivo alemán más ambicioso y violento contra la cabeza de playa aliada establecida tras la Operación Shingle. Concebida como un golpe decisivo para dividir el perímetro aliado y expulsar a las fuerzas anglo-estadounidenses al mar, Fischfang representó tanto el punto culminante de la iniciativa táctica alemana en Anzio como el inicio de su definitivo agotamiento operativo en el sector.
Tras el fracaso de los ataques iniciales de finales de enero y comienzos de febrero, el alto mando alemán decidió concentrar fuerzas y artillería en un intento final de ruptura. El mando de la operación recayó en el general Eberhard von Mackensen, comandante del 14.º Ejército alemán, quien actuaba bajo una fuerte presión estratégica derivada de la insistencia de Adolf Hitler en destruir la cabeza de playa antes de que los Aliados pudieran reforzarla de manera irreversible.
El ataque comenzó en la madrugada del 16 de febrero de 1944, a las 6:30 horas, con uno de los bombardeos de artillería más intensos registrados en el frente italiano. Durante varias horas, las posiciones aliadas fueron castigadas por fuego masivo de cañones, morteros y lanzacohetes Nebelwerfer, preparando el avance de aproximadamente seis divisiones alemanas. Entre ellas destacaban la 4.ª División de Paracaidistas y la División Hermann Göring, formaciones endurecidas por meses de combate, apoyadas por elementos blindados pesados.
El eje principal del ataque se situó a lo largo de la carretera Anzio-Albano, un estrecho corredor elevado que los soldados aliados bautizaron como “the bowling alley” debido a su vulnerabilidad al fuego directo. El objetivo era claro: penetrar profundamente en el sector central del perímetro, dividir la cabeza de playa en dos y aislar a las fuerzas desplegadas en Nettuno de aquellas situadas más al norte. En este sector, el choque frontal se produjo entre el LXXVI Cuerpo Panzer alemán y el VI Cuerpo de Ejército estadounidense, que constituía el núcleo defensivo aliado.
La 45.ª División de Infantería estadounidense “Thunderbird” recibió el impacto principal del ataque. Durante las primeras horas, las fuerzas alemanas lograron avances significativos, abriendo una brecha de casi dos kilómetros y empujando a las unidades defensoras hacia el sur. La situación llegó a ser crítica, con combates cuerpo a cuerpo, posiciones perdidas y recuperadas varias veces en un mismo día, y una alarmante proximidad de las tropas alemanas a las líneas finales que protegían Nettuno.
El 17 de febrero marcó el momento más peligroso de toda la batalla de Anzio. Las fuerzas de von Mackensen estuvieron a punto de lograr una ruptura decisiva, y durante varias horas el colapso del frente aliado pareció una posibilidad real. Sin embargo, varios factores comenzaron a jugar en contra del atacante. Las lluvias invernales transformaron el terreno en un lodazal que inmovilizó a los carros Tiger I y Panther, reduciendo drásticamente su eficacia. Al mismo tiempo, la artillería aliada, reforzada por el fuego naval procedente de cruceros y destructores frente a la costa, infligió pérdidas devastadoras a las concentraciones de infantería alemana.
A partir del 18 de febrero, la ofensiva alemana empezó a perder ímpetu. Las bajas acumuladas —estimadas en más de 6.000 hombres en apenas cinco días—, la escasez de munición y combustible, y el desgaste extremo de las unidades de asalto obligaron a von Mackensen a reconocer que la operación no podía sostenerse. Aunque se produjeron ataques locales adicionales, el empuje decisivo se había agotado, y el 19 de febrero se ordenó la suspensión definitiva de Fischfang.
Desde el punto de vista estratégico, el fracaso de la Operación Fischfang selló el destino del esfuerzo alemán en Anzio. A partir de ese momento, el 14.º Ejército pasó a una postura defensiva, consciente de que ya no disponía de los medios necesarios para expulsar a los Aliados. Paradójicamente, el éxito defensivo aliado no se tradujo de inmediato en una explotación ofensiva, lo que alimentó las críticas al mando aliado en el sector.
En este contexto, la figura del general John P. Lucas, comandante del VI Cuerpo, quedó profundamente cuestionada. A pesar de haber resistido el ataque alemán más violento de toda la campaña, Lucas fue duramente criticado por su excesiva cautela tras el desembarco inicial de enero y por no haber avanzado hacia las colinas de Albano cuando la oposición alemana aún era limitada. El comandante supremo en Italia, Harold Alexander, junto con el general Mark Clark, decidió relevarlo del mando el 22 de febrero de 1944.
La célebre observación de Winston Churchill, quien comparó la operación con una ballena varada en la playa en lugar de un depredador lanzado al ataque, sintetizó la frustración política y militar británica con el desarrollo de Anzio. Lucas fue sustituido por el general Lucian Truscott, un comandante más agresivo que, meses después, dirigiría la ruptura definitiva de la cabeza de playa en mayo de 1944.
En perspectiva histórica, la Operación Fischfang constituye un ejemplo paradigmático de cómo la combinación de valentía táctica, superioridad material y potencia de fuego no puede compensar indefinidamente las limitaciones logísticas y estratégicas. Para Alemania, Fischfang fue el último intento serio de recuperar la iniciativa en el frente italiano; para los Aliados, una prueba extrema que consolidó definitivamente su presencia en Anzio, aunque a un alto coste humano.
Hoy en día, el estudio del terreno y de los combates puede completarse a través de instituciones como el Anzio Beachhead Museum y el Sicily-Rome American Cemetery, espacios que permiten contextualizar físicamente una de las batallas más tensas y decisivas de la campaña italiana.
FUENTE:
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Pedro Pablo Romero Soriano PS