Las mujeres francesas durante los últimos meses de la ocupación alemana

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Una de las cuatro mujeres francesas que Miller fotografió en Rennes, Francia, en 1944, tras ser acusadas de tener vínculos con los alemanes



El trato que recibieron las mujeres francesas acusadas de colaborar con los alemanes durante los últimos meses de la ocupación y la liberación de 1944 se convirtió en uno de los episodios más visibles y simbólicos de la épuration sauvage: la purga espontánea y extrajudicial que precedió a los procedimientos legales formales. Estas mujeres, denominadas femmes tondues («mujeres rapadas»), fueron sometidas a humillación pública, generalmente el rapado forzoso de la cabeza, a menudo acompañado de desfiles por las ciudades, insultos, palizas y la marcación de sus cuerpos o ropa con esvásticas. Esta práctica se extendió por toda Francia, desde las grandes ciudades hasta las pequeñas comunas rurales, y fue llevada a cabo por grupos de resistencia locales, comités cívicos o multitudes que actuaban de forma independiente.

Las acusaciones de colaboración variaban considerablemente. Algunas mujeres habían mantenido relaciones íntimas con soldados alemanes, una categoría que posteriormente se denominó colaboración horizontal. Otros habían trabajado como limpiadores, oficinistas o intérpretes para las autoridades alemanas, comerciaban con las tropas de ocupación o simplemente eran sospechosos de simpatizar con el régimen. En muchos casos, las pruebas eran mínimas o se basaban en rumores, rencores personales o rivalidades locales. El castigo, sin embargo, era público y uniforme, con la intención de marcar permanentemente a los acusados ​​y purificar simbólicamente a la comunidad tras cuatro años de ocupación.

El carácter sexista de las represalias es impactante. Mientras que los colaboradores varones eran arrestados, encarcelados o ejecutados con mayor frecuencia mediante procesos formales o semiformales, las mujeres eran el blanco de la persecución por su supuesta violación del honor nacional. Sus cuerpos se convirtieron en el escenario donde las comunidades ejecutaban su venganza. Fotografías de 1944 muestran a mujeres abrazando a bebés, cubriéndose el rostro o siendo escoltadas entre multitudes; imágenes que posteriormente moldearon la memoria colectiva de la liberación.

Los historiadores consideran ahora estos sucesos como expresiones de ira, frustración y el deseo de restablecer el orden moral, pero también como actos marcados por la desigualdad y la caótica transición de la ocupación a la restauración de la autoridad. Los episodios de rapado de cabeza siguen siendo uno de los aspectos más complejos y controvertidos de la liberación de Francia.

Las rapaban, embadurnaban con barro o paseaban en ropa interior por las calles. Esta suerte corrieron unas veinte mil francesas cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. Multitudes airadas las condenaron al ostracismo por haberse acostado con alemanes. 'Colaboracionismo horizontal' lo llamaron; y a la ceremonia de escarnio la bautizaron como 'carnaval feo'. La Policía no solía intervenir




FUENTES:

https://www.thesecondworldwar.org/

Archivos de Lee Miller









































Pedro Pablo Romero Soriano PS

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