Operación Edelweiss: Camino al Monte Elbrus

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Infantería de Montaña (Gebirgsjäger), cruzan por el paso de montaña hacia el refugio «Hotu-Tau» (Refugio 11). Cáucaso. Elbrús. Agosto de 1942. (FGF Colourised) 


Durante el verano de 1942 el desafío del ejército alemán era muy distinto. El grupo de ejércitos “A” buscaban cumplir los objetivos de la ambiciosa Operación Edelweiss: la captura total de los pozos petrolíferos de Maykop, Grozni y Bakú. 

Era bastante obvio, desde el principio de la operación, que todas las zonas al norte de las montañas del Cáucaso debían ser capturadas, hasta Stalingrado (de esta manera, el cordón montañoso principal funcionaria como una barrera natural contra las tropas soviéticas al sur, completando la defensa de los pozos petrolíferos para su posterior uso).

Para esta cruenta tarea, se desplegaron las tropas especiales para las operaciones en montaña, los "Gebirgsjäger".

A estas duras tropas de elite les confiaron la misión de capturar un particular refugio en la base del Elbrus, a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar.donde tendría lugar uno de los combates más inusuales de toda la guerra.

A comienzos de agosto de 1942, el comandante de la 1. División de Montaña, Generalmajor Hubert Lanz, ordenó a el Hauptmann (capitán) Heinz Groth crear una unidad de élite. Esta "compañía Groth”, compuesta por los mejores escaladores y soldados de montaña de la 1ª y 4ª división, tenía como misión capturar el Monte Elbrus, tanto por su valor estratégico como propagandístico.

El 17 de agosto de 1942, Groth comienza la misión para tomar la posición del Elbrus. Forma una patrulla de reconocimiento con un puñado de 15 hombres. Las cartas topográficas disponibles eran imprecisas y engañosas: en los mapas señalados por Groth faltaban varios refugios y las cotas no coincidían con la realidad en terreno. Con mapas tan imprecisos y completamente desconectado de las condiciones locales, el capitán Groth, junto con un señalero, partió el 17 de agosto a las 03:00 hs para encontrar la patrulla de reconocimiento del subalterno Schneider para obtener información de inteligencia lo antes posible.

El resto de su pequeño destacamento recibió la orden de esperar a la columna de mulas, y, en cuanto llegara, seguirlos. 

Al amanecer, el capitán Groth y su señalero se encontraban a la altura del paso de Hotu-Tau (3
546 metros). Ante ellos se extendían las lenguas de los glaciares Azau, Gara-Bashish, Terskol y Dzhika Ugon-Kes, que se extendían 17 kilómetros de oeste a este.



FUENTES:

Créditos del texto: revistadigital.culturademontania.org.ar/.



























Pedro Pablo Romero Soriano PS
 

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