8 de noviembre de 1939: Atentado contra Hitler en la cervecería Bürgerbräukeller

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Johan Georg Elser

8 de noviembre. acto conmemorativo por el putsch de Munich

Como obrero en una armaduría, entre 1937 y 1938 Elser comprendió que Alemania se estaba preparando para un gran conflicto bélico. Las pomposas puestas en escena de los nazis y la propaganda llena de odio fueron insoportables para él. Tras el acuerdo de Múnich, firmado en 1938, para Elser estuvo claro: habría una guerra. Y en su interior empezó a crecer la convicción de que había que hacer algo para evitarla

Fotografía de la cervecería tomada el 9 de noviembre de 1939, un día después del atentado

Adolf Hitler en la cervecería Bürgerbräukeller

George Elser había leído en la prensa que la próxima reunión de los jefes del partido se iba a celebrar en la Bürgerbräukeller de Múnich el 8 de noviembre de 1939. Se celebraba el aniversario anual del fallido Putsch de Hitler de 1923, y se reunirían figuras destacadas del régimen junto al propio Führer y la vieja guardia del partido. Elser viajó a Múnich y allí llegó a la conclusión de que el mejor sistema para llevar a cabo sus planes era una bomba de relojería, colocada dentro de la columna situada en el lugar donde Hitler hablaría, a espaldas del estrado que acostumbraban a montar para Hitler el día de la celebración del aniversario. Durante los meses siguientes Elser robó explosivos de la fábrica de armamento donde trabajaba y diseñó la bomba de relojería, gracias a los conocimientos sobre relojes que había adquirido en Constanza.
A principios de abril, pidió una baja laboral y volvió a Múnich. Hizo un reconocimiento minucioso, tomando bocetos y medidas. Consiguió un nuevo trabajo en una cantera, que le permitió robar más explosivos (dinamita). Durante los meses siguientes diseñó un modelo de la bomba, que probó, con éxito, en el huerto de sus padres. Volvió a Múnich en agosto, y desde entonces hasta noviembre llegó a esconderse hasta 30 veces en la cervecería (cada mañana salía por una puerta lateral sin ser visto), haciendo un agujero en la columna deseada, tras el revestimiento de madera. Su trabajo fue tan meticuloso que incluso llegó a recubrir el agujero con estaño para que la bomba no se moviera o no sonara a hueco. La bomba quedaría instalada y lista el 6 de noviembre, pero al día siguiente Elser volvería a la cervecería para asegurarse de que seguía funcionando. A la mañana siguiente, Elser se despidió de su hermana, que vivía en Stuttgart, le pidió algo de dinero y se dirigió a Constanza.
Lo que Elser no sabía, dado su poco interés por las noticias y la prensa (salvo en ocasiones puntuales), es que Hitler había decidido suspender aquel año su alocución anual a la vieja guardia del partido. La guerra y la inminente preparación de la ofensiva occidental tenían absorbido a Hitler e iba a ser Rudolf Hess (vice-Führer del partido) quien le reemplazase. Tampoco sabía que a última hora Hitler cambiaría de opinión, aunque reduciendo su presencia en Múnich. La duración habitual de su discurso era desde las 20:30 hasta, aproximadamente, las 22:00, para luego permanecer varios minutos más conversando con los antiguos camaradas del partido. Se anunció que las condiciones especiales de la guerra variarían aquel año la dinámica de la celebración. Hitler empezó su discurso a las 20:10 y lo terminó poco después de las 21:00 (la bomba de Elser estaba programada para las 21:20). Una vez acabado se dirigió rápidamente hacia la estación para coger el tren de las 21:31 hacia Berlín, ya que el mal tiempo le impedía volver en avión, una de las razones para acortar el discurso.
A las 21:20 estalló la bomba de Elser, que destruyó la columna situada detrás del lugar donde había estado Hitler 10 minutos antes y parte del techo de la galería superior. Tras la marcha de Hitler, mucha gente había decidido abandonar el local, con lo que es imposible saber con exactitud la magnitud de la explosión en las condiciones en las que Elser la había planeado. El resultado final fue de ocho personas fallecidas y sesenta y tres heridas, dieciséis de ellas de gravedad.
Elser ya había sido detenido, de forma casual, a las 20:45 en el puesto aduanero de Constanza, en la frontera con Suiza. Era una simple detención rutinaria de alguien que intentaba pasar la frontera de forma clandestina. Horas después, los funcionarios de fronteras empezaron a relacionar a Elser con el atentado, al encontrar en sus bolsillos una postal de la Bürgerbräukeller con una columna marcada con una cruz roja, un fragmento de detonador y una insignia del Roter Frontkämpfferbund (partido de filiación comunista). Elser negó cualquier relación con el atentado. Para Nebe, Elser no era más que un peón y parte de una conspiración mayor, seguramente del servicio secreto británico.
Fue llevado a Múnich para ser interrogado por la Gestapo, donde continuó negando su participación en los hechos a pesar de las pruebas en su contra (como, por ejemplo, los rasguños de sus rodillas de permanecer horas arrodillado excavando en la columna). Tras ser torturado la noche del 12 al 13 de noviembre, confesó el 14 de noviembre. Días después hizo una confesión completa, con detalles de la bomba y los motivos que le habían impulsado a cometer el atentado. Tras la confesión de Múnich, Elser fue llevado a la sede de seguridad del Reich, en Berlín, donde volvió a ser torturado. El Reichsführer SS, Heinrich Himmler, no creía que un joven carpintero suabo, sin apenas medios y educación, hubiera estado tan cerca de asesinar al Führer sin contar con cómplices.
Nebe fue incapaz de proporcionar a Hitler una conexión entre Elser y los británicos. El caso fue traspasado a Heinrich Müller, pero ni él ni el resto de las autoridades que investigaron pudieron encontrar conspiración alguna, y asumieron que Elser decía la verdad. Elser permaneció en Berlín hasta 1941. Tras comenzar la invasión de la URSS (22 de junio de 1941), fue trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen, para, en 1944, ser transferido al campo de Dachau. En ambos lugares recibió trato de prisionero privilegiado.
El 5 de abril de 1945, el SS-Obergruppenführer Ernst Kaltenbrunner, jefe de la Policía de Seguridad (Sicherheitspolizei) apareció en el búnker del Führer (Führerbunker) para informar sobre la situación de guerra. Hitler ordenó que fueran ejecutados los prisioneros especiales de Dachau, entre los que se encontraban el almirante Wilhelm Canaris y el "prisionero privilegiado" Georg Elser.
El 9 de abril de 1945, un oficial de las SS, Theodor Heinrich Bongartz, ejecutó a Elser de un tiro en la nuca.



FUENTES:
https://www.facebook.com/photo?fbid=4427990703916660&set=pcb.1283191768816556
Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial™
(Claudio A Aguirre)
Fuentes:
























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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