Batalla de Tarawa

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Un marine estadounidense de la 2ª División de Marines descansa y bebe de su cantina en las playas de la isla Betio, Tarawa Atoll, noviembre de 1943

La granada de mano defensiva Mk 2 es una granada de mano de fragmentación utilizada por las fuerzas armadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y en conflictos posteriores incluyendo la Guerra de Vietnam. El Mk II fue introducido en 1918, reemplazando al Mk I de 1917.
El Mk II fue fabricado con surcos en el hierro fundido. Se creyó erróneamente que esto ayudaba a la fragmentación, pero además proporcionó un mejor agarre al lanzar la granada. Esto le dio la apariencia de una fruta de piña, dándole el apodo común de la "piña de hierro".
TNT fue usado en algunos modelos Mk 2 pero tenía tendencia a fragmentar el cuerpo de hierro fundido. Los Mk 2 con un relleno de TNT fueron identificados con un cuerpo amarillo (como se muestra en la foto) como una advertencia para los usuarios.
Desde 1943, todas las granadas recién producidas eran de color de oliva.
Fue eliminado gradualmente en servicio comenzando con la guerra de Corea.
Debido a la tremenda cantidad fabricada durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo en un número limitado estándar con el Ejército estadounidense y el cuerpo de marines estadounidenses durante los años 1950 y 1960 La Marina de los EE. UU. fue uno de los últimos usuarios cuando fue abandonada su fabricación en los años 1970
El Atolón de Tarawa era una formación de coral perteneciente a las Islas Gilbert en medio del Pacífico Central, cuyos veinticuatro islotes cubiertos de fina arena y palmeras se alineaban unos junto a los otros con el aspecto de un compás abierto de 90º, desde su extremo más meridional en la Isla de Betio hasta el más septentrional en la Isla de Na’a, los cuales rodeaban una laguna cristalina de medio kilómetro de profundidad. Aunque el archipiélago era un dominio colonial del Imperio Británico, durante la Segunda Guerra Mundial fue conquistado por el Imperio Japonés en 1942 que convirtió al entorno en una base avanzada desde la que aislar a Estados Unidos del oeste de Oceanía. Como la posición de este lugar era estratégica por abrir las puertas de los Aliados a la Micronesia, en seguida el almirante Chester Nimitz que lideraba la Comandancia de la Flota del Pacífico (CINCPAC) decidió invadirlo poniendo en marcha la “Operación Galvanic”.
La Batalla de Tarawa marcó el inicio de la contraofensiva de Estados Unidos sobre el Pacífico Central para comenzar poco a poco a ganar terreno y acortar el viaje hasta el objetivo final que no era otro que Japón. No obstante y pese a la victoria en las Islas Gilbert, el precio fue altísimo porque con 1.667 fallecidos sobre un diminuto trozo de coral en medio de la nada, el escándalo fue tremendo, no sólo entre los mandos de la Flota Estadounidense y en los despachos del almirante Chester Nimitz, sino también en el Estado Mayor de Washington y en la Casa Blanca. De hecho en el Atolón de Tarawa perdieron la vida 6.357 seres humanos contando a los combatientes de ambos bandos, algo que dejaría entrever el tipo de escenario que los norteamericanos se encontrarían a lo largo de todo el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.


En la imagen, poco frecuente, prisioneros de guerra japoneses capturados en Tarawa. Resultaba muy difícil capturar con vida a soldados nipones durante los combates de la Segunda Guerra Mundial, debido a su adhesión al código de honor Bushido. Fuente y autoría: United States Marine Corps [dominio público según la legislación de EE. UU.], vía Wikimedia Commons


Durante la tarde de la tercera jornada, los marines que se dirigían hacia el este ya habían atravesado la mitad de la isla. Sin embargo, un nuevo peligro les aguardaba en tierra de nadie.

Era un combate que no conocía de primeras líneas: la isla estaba plagada de francotiradores suicidas. Los francotiradores hicieron estragos, pero la muerte también acechaba bajo tierra, al estilo de la futura guerra de Vietnam.
En este tercer día de la batalla de Tarawa, las bombas y los explosivos habían arrasado por completo la pequeña isla. El sofocante calor del Pacífico convirtió a la isla en un cementerio maloliente en el que los muertos yacían junto a los vivos: el olor era insoportable.
Hubo que pagar un alto precio, pero al final del tercer día los marines controlaban ya 2/3 de la isla. Los japoneses estaban decididos a resistir hasta la muerte: los marines tendrían que enfrentarse a temibles ataques banzai (suicidas) en mitad de la noche, en total oscuridad.
Al amanecer del cuarto día una cosa estaba clara: no habría rendición nipona. La conquista de Tarawa se había convertido en una guerra de exterminio.
Un grupo de marines procedió a atacar los fortines de la costa norte mientras que otras unidades se enfrentaron a los baluartes japoneses al este de Tarawa. Los japoneses se veían superados en número y armamento, pero lucharon ferozmente para tratar de contener el avance estadounidense.

La desesperación comenzaba a adueñarse de los japoneses asediados. Los marines comenzaron a encontrarse con cadáveres de soldados nipones que se habían suicidado, ya que la rendición no era en ningún momento una opción para ellos, al significar automáticamente la deshonra tanto para sus familias como para ellos mismos.
A media mañana, los marines comenzaban a dominar finalmente la situación y la resistencia comenzaba a perder fuelle. A la hora de comer del cuarto día cayeron las últimas posiciones niponas. El combate en Tarawa había terminado por fin para los marines de la 2.ª División. Había sido una batalla corta pero tremendamente despiadada.

El campo de aviación capturado y la nueva base de Tarawa en el Pacífico Central permitiría a los marines avanzar hacia Japón. El Pacífico Central ofrecía una ruta mucho más corta hacia Tokio y Japón. Los japoneses lo sabían y lucharon ferozmente para defenderla (sufrieron casi 5.000 bajas).


Un infante de marina herido exhibe con orgullo una Katana japonesa, Tarawa, noviembre de 1943


La Batalla de Tarawa fue una batalla en el Teatro del Pacífico que se libró del 20 al 23 de noviembre de 1943.
Tuvo lugar en el Atolón de Tarawa en las Islas Gilbert y fue parte de la Operación Galvánica, la invasión estadounidense de los Gilbert. . Casi 6.400 japoneses, coreanos y estadounidenses murieron en los combates, principalmente en y alrededor de la pequeña isla de Betio, en el extremo suroeste del atolón de Tarawa.
La batalla de Tarawa fue la primera ofensiva estadounidense en la crítica región del Pacífico central. También fue la primera vez en la Guerra del Pacífico que Estados Unidos se enfrentó a una seria oposición japonesa a un desembarco anfibio.
Los desembarcos anteriores encontraron poca o ninguna resistencia inicial, pero en Tarawa los 4.500 defensores japoneses estaban bien abastecidos y bien preparados, y lucharon casi hasta el último hombre, cobrando un alto precio en la Infantería de Marina de los Estados Unidos.
La Batalla marcó el inicio de la contraofensiva de Estados Unidos sobre el Pacífico Central para comenzar poco a poco a ganar terreno y acortar el viaje hasta el objetivo final que no era otro que Japón. No obstante y pese a la victoria en las Islas Gilbert, el precio fue altísimo sobre un diminuto trozo de coral en medio de la nada, el escándalo fue tremendo, no sólo entre los mandos de la Flota Estadounidense y en los despachos del almirante Chester Nimitz, sino también en el Estado Mayor de Washington y en la Casa Blanca.
De hecho en el Atolón de Tarawa perdieron la vida 6.357 seres humanos contando a los combatientes de ambos bandos, algo que dejaría entrever el tipo de escenario que los norteamericanos se encontrarían a lo largo de todo el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. 



FUENTES:

https://www.facebook.com/historiasgm/photos/233766768096476
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/240862234053596
(Historia de la Segunda Guerra Mundial)
https://www.facebook.com/photo/?fbid=4497461730347993&set=gm.1283124455489954

(Álvaro Núñez de Pazos)


























 

Pedro Pablo Romero Soriano PS

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