En las etapas iniciales de la guerra entre los EE.UU. y el Japón, el Ejército estadounidense estaba principalmente abocado a la defensiva. Con refuerzos insuficientes, las tropas estadounidenses atrapadas en Bataan se quedaron con pocas municiones o refuerzos. Se ordenó al general Douglas MacArthur que partiera hacia Australia, dejando a las tropas estadounidenses apiñadas en túneles entre las colinas rocosas. El 3 de abril de 1942, habiendo recibido refuerzos, los japoneses lanzaron una ofensiva general sobre Bataan. Para el 9 de abril de 1942, el general de división Edward P. King Jr. se rinde en Bataan, Filipinas, en contra de las órdenes del general Douglas MacArthur, y 78.000 soldados (66.000 filipinos y 12.000 estadounidenses), el mayor contingente de soldados estadounidenses que jamás se haya rendido, son capturados por los japoneses.
Los prisioneros fueron llevados de inmediato a 75 km de Mariveles, en el extremo sur de la península de Bataan, a San Fernando, en lo que se conocería tristemente como la "Marcha de la Muerte de Bataan". Al menos 600 estadounidenses y 5.000 filipinos murieron debido a la extrema brutalidad con que fueron tratados, quienes murieron de hambre, golpeados y pateados en el camino; a los que se debilitaban demasiado para caminar se les aplicaba la bayoneta. Los que sobrevivieron fueron llevados en tren desde San Fernando a los campos de prisioneros de guerra, donde otros 16.000 filipinos y al menos 1.000 estadounidenses murieron de enfermedades, malos tratos y hambre.
Después de la guerra, el Tribunal Militar Internacional, establecido por MacArthur, juzgó al teniente general Homma Masaharu, comandante de las fuerzas de invasión japonesas en Filipinas. Masaharu fue considerado responsable de la marcha de la muerte, tipificado ya como crimen de guerra, y fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento el 3 de abril de 1946.
FUENTE:
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Historia de la Segunda Guerra Mundial
Pedro Pablo Romero Soriano PS