Historia de las fotos

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Retrato de un prisionero de guerra alemán, capturado durante los ataques de la infantería estadounidense a las posiciones de fortificación alemanas en el frente italiano.
Información adicional de Patrick Bianchin y Jim Shropshire;
Su rango es Unterfeldwebel (Sargento de Personal). Su cinta es la Cruz al Mérito de Guerra de Segunda Clase. Creación en 1939.
Mérito militar para los militares que no participaron en la Primera Guerra Mundial La medalla más premiada...Lleva una gorra de esquí de la Wehrmacht M43. También lleva la insignia de tela de rango creada en 1942 para los oficiales y suboficiales sin hombreras (ropa de camuflaje, anorak de nieve, malla de protección, etc.)
Los soldados ordinarios deben llevar las insignias de rango habitual
Fotógrafo de LIFE: Margaret Bourke-White, Abril de 1945 Loiano, Italia. LIFE Copyright: © Time Inc. (FGF Colourised) 


La foto del año


Una niña alemana conoce a su padre, un soldado de la Segunda Guerra Mundial, por primera vez desde que tenía 1 año cuando se fue. (Esta famosa fotografía de Helmuth Pirath fue la ganadora en 1956 del World Press Photo of the year).
La fotografía se llama "Spätheimkehrer" (Repatriados tardíos, en español), y retrata el encuentro de una niña con su padre de regreso del cautiverio soviético en 1955.
Tras las negociaciones del canciller Konrad Adenauer en Moscú, se logró la repatriación de los últimos 10.000 alemanes cautivos tras el Telón de Acero.
Estos prisioneros de guerra alemanes regresaron a sus hogares a través del Grenzdurchgangslager Friedland, un campo de tránsito para refugiados, residentes, soldados y personas desplazadas (establecido desde septiembre/1945 en Niedersachsen).
Esta famosa fotografía de Helmuth Pirath fue la ganadora en 1956 del World Press Photo of the year

Un prisionero de guerra austriaco regresando a casa en Viena pasa a una mujer sosteniendo una fotografía en una mezcla de esperanza y desesperación, 1947


LOS ÚLTIMOS 10.000


El 07/06/1955 el canciller alemán Konrad Adenauer recibía en Bonn de forma inesperada la invitación de los nuevos líderes soviéticos Nikita Kruschev y Nikolai Bulganin. El motivo: el establecimiento de relaciones diplomáticas y, en general, tratar asuntos “que afectan a toda Alemania”.
Institutos de opinión indicaban que la mayoría de los alemanes eran partidarios de que aceptara. Adenauer vacilaba y el 30/06/1955 señaló su disposición a negociar.
El 08/09/1955 emprendió su viaje. El momento era oportuno. La muerte de Stalin en 1953 había propiciado unos años de deshielo político. Y curiosamente fue allí, en Moscú, donde Adenauer cosechó su mayor éxito al negociar la vuelta a casa de los últimos prisioneros de guerra.
La mayoría de ellos habían sido juzgados en arbitrarios y masivos procesos estalinistas y ya tenían que haber sido liberados. Es cierto que algunos eran criminales y fueron condenados a cadena perpetua a su vuelta a Alemania.
Dentro de esos “últimos 10.000” había además un gran número de civiles en campos de internamiento soviéticos. Curiosamente, era este un tema que en ningún momento había sido considerado como aspecto central de la visita en la que más que negociaciones hubo un duro pulso político.
Sin embargo, Adenauer hizo saber que sin avances en la cuestión de la reunificación y la vuelta de prisioneros y deportados no habría relaciones diplomáticas.
Después de un cálido recibimiento las discusiones se tornaron agrias. Bulganin afirmaba que los prisioneros alemanes eran todos criminales, asesinos de mujeres y niños. Por su parte, Adenauer criticaba los asesinatos y violaciones masivas del Ejército Rojo.
Kruschev y el ministro de Exteriores, Viacheslav Molotov, estaban furiosos. Hasta que Adenauer, aludiendo al pacto Hitler-Stalin negociado por Molotov, preguntó: “Quién ha firmado el pacto con Hitler, usted o yo?”.
Las 2 partes se disponían a poner termino a las reuniones sin acuerdo. No obstante, Adenauer se mantuvo firme: rezó arrodillado durante horas en la única iglesia católica de Moscú y se negó a partir.
El día 12, junto con el diputado socialdemócrata Carlo Schmidt, uno de los padres de la Ley Fundamental, volvió a pedir la liberación. Durante horas apelaron a la generosidad del pueblo ruso; el que más sufrió durante la conflagración con un terrorífico saldo de 20 millones de muertos.
Gracias a Schmidt, gran conocedor de la literatura rusa, el ambiente volvió a relajarse. Los liberados deben su vuelta a los esfuerzos tanto de Schmidt como Adenauer.
El regreso a Alemania fue triunfal. Nunca Adenauer había sido tan celebrado. En las elecciones federales de 1957 su partido, la democracia cristiana, obtuvo la mayoría absoluta.
Al aterrizar en el aeropuerto Colonia/Bonn (hoy aeropuerto Konrad Adenauer) el 14/09/1955 se produjo la escena que caracterizaría su mandato.
Una mujer mayor –una madre desesperada– se le acercó, le tomó las manos y se arrodilló. El canciller de 79 años intentó incorporarla pero ella le besó las manos y desapareció.
Adenauer pudo haber manipulado la situación política a su favor. No lo hizo. Fue popular, jamás populista. Un patriota, nunca un nacionalista.
Fiel a sus principios sin ser ideológico. Alemania, en su hora más difícil, contó con el hombre indicado para la reconstrucción.



















































FUENTE:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=111048034641973&set=g.4051594701624543

Facundo Colourised

https://www.facebook.com/La2daGuerraMundial2/photos/a.104858351106596/265607841698312/
https://elrincondeschlosser.blogspot.com/2017/02/la-derrota-del-eje-prisioneros.html
https://elrincondeschlosser.blogspot.com/2018/09/rheinwiesenlager-los-campos-de.html
https://elrincondeschlosser.blogspot.com/2017/03/reinhard-kunze-el-ultimo-prisionero-de.html











Es recio mantener la neutralidad política e ideológica por el bien moral e histórico y ceñirse solamente a los hechos.




























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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