La Legión Verde portuguesa

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Emblema de la Legión Verde

Voluntarios portugueses recién llegados, debido al equipo totalmente nuevo, seguramente todavía en el campamento de entrenamiento de Grafenwöhr. Incluso portan colgando del techo de forma reglamentaria, la gasplane, complemento del cual no tardarían en prescindir

Medalla

Voluntarios portugueses posan delante de un carro de combate soviético T-26, destruido


Los portugueses que residían en España, empezaron a enterarse de la oportunidad de marchar a Rusia, en la llamada División Azul, integrada casi en su totalidad, por voluntarios españoles.
En total, se alistaron 76 "viriatos", un número algo escaso en comparación con los que habían servido en la Legión Portuguesa, aunque la norma era no alistar a nadie por debajo de los 18 años, esto no se cumplió, tampoco ninguno sobrepasaba los 40. El nombre que se adoptó dentro de la División Azul, fue el de Legión Verde Portuguesa, el mando mayor era un sargento y 8 cabos.
Las bajas de los portugueses al final del conflicto fueron de 21 y dos prisioneros (sin confirmar)

En 1926, en medio de una inestable situación de crisis en todos los aspectos (política, económica y social), un golpe de estado en Portugal derrocó al régimen republicano que década y media antes había conseguido expulsar al rey Manuel II. Se instauró así una dictadura militar conocida como Revolución Nacional que seis años más tarde entregó el poder a Antonio de Oliveira Salazar; era un ex-seminarista y catedrático universitario que había formado parte del nuevo gobierno como ministro de Finanzas pero que había renunciado al poco por no poder aplicar su programa, aunque no tardó en regresar. Su aplaudida labor en esa cartera y su habilidad para moverse en los entresijos políticos le impulsaron a terminar asumiendo el cargo de primer ministro. Al frente del ejecutivo desarrolló lo que llamaba Estado Novo: un régimen inspirado levemente en el fascismo mussoliniano, basado en el partido único (Unión Nacional), un nacionalismo intenso y la concentración de poder en su persona, algo que terminó por identificar el proceso como salazarismo. La afinidad ideológica le llevó a autorizar la participación de una pequeña fuerza expedicionaria militar en la Guerra Civil española apoyando a Franco: no están claras las cifras pero se calcula entre 8.000 y 12.000 voluntarios a los que se conoció con el nombre de viriatos.
En 1939 terminaban las hostilidades en España y empezaban en Europa con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Salazar, que asumió personalmente la cartera de Exteriores, se alineaba ideológicamente con las potencias del Eje pero las tradicionales buenas relaciones con Gran Bretaña y el recuerdo de las consecuencias que supuso la participación en la Primera guerra Mundial, le hicieron decantarse por la neutralidad. El llamado Pacto Ibérico con el gobierno franquista oficializaba la creación de un Bloque Ibérico que no sólo mantenía a los dos países peninsulares al margen de las hostilidades sino que tranquilizaba a Lisboa ante la hipótesis de que España ocupara Portugal apoyada por Alemania para controlar el Atlántico. Sin embargo hubo una corriente claramente germanófila que defendía el alineamiento con Hitler y estaba protagonizada por la Legión Portuguesa, una organización paramilitar impulsada por el gobierno en 1936, virulentamente anticomunista y que aglutinaba a unos veinte mil miembros. Como en España, cuando los alemanes iniciaron la Operación Barbarroja (la invasión de la URSS), se despertó el entusiasmo en esa milicia. Y el visto bueno del franquismo a la creación de la División Azul, un contingente militar que debía ir al país soviético a combatir encuadrada en la Wëhrmacht bajo el grito "¡Rusia es culpable!", supuso que varios antiguos viriatos se alistaran de forma entusiasmada.
El 1 de Julio de 1941 se alistó el primer voluntario portugués en la División Azul, seguido por otros residentes lusos en España que eran veteranos del cuerpo de los "Viriatos" durante la Guerra Civil Española, o nacionalizados que se habían casado con mujeres españolas, además de un gran número de jóvenes entusiasmados que cruzaron la frontera desde el propio Portugal. El reclutamiento se llevó a cabo en las oficinas del movimiento de la Falange en Badajoz, enrolándose cinco personas entre las que hubo tres de dicha ciudad y otros dos de los pueblos de Santa Marta y Olivienza en Extremadura. Respecto a los que vinieron desde Portugal, el perfil eran varones de entre los 18 y los 40 años (a pesar de que el tope de edad eran 20), siendo la mayor parte trabajadores de los siguientes oficios: agricultores, obreros, albañiles, comerciantes, carpinteros, pintores, pescadores, chóferes, electricistas, herreros, escritores y algún universitario. La Legión Verde Portuguesa fue creada en el verano de 1941 sobre Badajoz con un total de 100 voluntarios entre 2 sargentos, 13 cabos y 85 soldados (aunque las fuentes difieren y algunos hablan de no más de 76 voluntarios). La procedencia por ciudad de todos estos combatientes fue la siguiente: 22 de Lisboa, 16 de Oporto, 8 de Portoalegre, 8 de Viana, 3 de Évora, 3 de Viana do Castelo, 2 de Faro, 2 de Braga, 2 de Coimbra, 2 de Setúbal, 2 de Beja, 1 de Vimiero, 1 de Leiria, 1 de Guarda, 1 de Castelo Branco y 1 de la Isla de Madeira (más 5 emigrados venidos de España y 16 afincados en otros países Europa). El uniforme con el que acudieron inicialmente era en tono gris, tanto la guerrera como el pantalón, llevando unas polainas del mismo color. El correaje de color negro y correspondía a los oficiales. Tanto la camisa como el gorro es de tono azul oscuro. Además llevan un cordón blanco en el brazo izquierdo. En la manga izquierda llevaban también el distintivo propio.
Oficialmente en Septiembre de 1941 la Legión Verde Portuguesa fue desplegada con la División Azul en el Frente Oriental de Rusia después de una marcha a pie desde el Polígono Militar de Instrucción de Grafenwöhr en Alemania, en la que tuvieron que pasar por Polonia, Lituania y Bielorrusia hasta las inmediaciones de Novgorod. Una vez en el lugar, los lusos libraron la Batalla de Possad entre Noviembre y Diciembre de 1941, contabilizándose la primera víctima mortal, entre estas el soldado Joaquín De Silva Alvés que cayó por el disparo de un infante soviético, así como otros dos compañeros más fallecidos, incluyendo Agostinho da Rocha por la explosión de una granada de mano y Manuel Seixas en un gulag de Siberia. A partir de 1942 la Legión Verde Portuguesa participó en el asedio a la ciudad de Leningrado y en contener los ataques del Ejército Rojo en el Río Voljov, en cuyos arrabales murieron los voluntarios Júlio Augusto Peres da Silva y Manuel Benjamin Areias Rodrigues defendiendo el sector que unía los pueblos de Godorok y Dubvizy. De hecho pronto los portugueses demostraron ser combatientes muy feroces, como por ejemplo sucedió durante los enfrentamientos en el Lago Ladoga porque a costa de tan sólo tres víctimas mortales lusas, provocaron bajas bastante elevadas a los soviéticos en el choque del 21 de Enero de 1943.
Durante la Batalla de Krasny Bor el 10 de Febrero de 1943, la Legión Verde Portuguesa se distinguió rechazando a los tanques y tropas del Ejército Rojo junto a sus compañeros españoles de la División Azul. En el encarnizando enfrentamiento que sería conocida como la "Operación Iskra", perderían la vida Agustín Aveiro Del Rosario por el impacto de un proyectil de artillería, Francisco Portela Rosa a manos de un francotirador mientras excavaba una trinchera y Antonio De Melo Silva, además de ser capturado por los rusos el soldado José Alberto Rodríguez Estévez originario de Lisboa.
A finales de 1943 la Legión Verde Portuguesa fue retirada del Frente Oriental y devuelta a Portugal, salvo por un grupo de 11 combatientes lusos que continuaron su "cruzada antibolchevique" en Rusia, concretamente peleando al sur de Leningrado y en el norte de Estonia como parte de la Legión Azul hasta el año 1944. Cuando por fin los Gobiernos de Madrid y Lisboa repatriaron a todos sus voluntarios ante las presiones de los Aliados Occidentales, un total de 50 portugueses, la mayoría residentes en los países ocupados de Europa, se alistaron por cuenta propia en las Waffen-SS hasta la derrota de Alemania en 1945.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, la Legión Verde Portuguesa sufrió 42 bajas entre 21 muertos, 20 heridos y 1 prisioneros (el 45% de su plantilla original de 100 hombres). En el caso del único cautivo, José Alberto Rodríguez Estévez, permaneció preso once años en los gulags de la Unión Soviética hasta su liberación y regreso a España el 2 de Abril de 1954, donde se reunió con su esposa española Manuela Jiménez y se afincó en Badajoz. Curiosamente todos los veteranos de la Legión Verde Portuguesa regresaron a Portugal, donde fueron colmados de honores y elevados a la categoría de héroes nacionales en la lucha contra el comunismo por el «Estado Nouvo». Entre sus ex-combatientes estuvo nada menos que Antonio Sebastiâo Ribeira Spínola, quién ostentando el cargo de vice-jefe de Estado Mayor del Ejército Portugués en 1974, fue uno de los principales protagonistas de la Revolución de los Claveles que derrocó al régimen salazarista e instauró la democracia, convirtiéndose él mismo en el primer Presidente de Portugal.


FUENTE:
https://www.facebook.com/photo?fbid=287875010011333&set=pcb.287875036677997

(Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial)


Bibliografía:

-Francisco Gragera y Daniel Infantes, Voluntarios portugueses en la División Azul, Revista Serga (2009), p.46-49
-http://www.feldgrau.net/forum/viewtopic.php?f=47&t=2794
-ht
tps://www.mve2gm.es/paises/bando-del-eje/la-legion-verde-portuguesa-en-la-da/























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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