Beltrán (segundo de pie por la izquierda), Romero Marín (siguiente), Pedro Mateo Merino (siguiente) Lister (siguiente), Artemio Precioso (siguiente), Modesto (siguiente), Tagüeña (detrás)
Defendieron el Kremlin, escoltaron a Stalin, combatieron en Carelia, resistieron el asedio de Leningrado y participaron en la toma de Berlín: unos 800 españoles combatieron en las filas del Ejército Rojo, donde llegaron a encontrarse con la División Azul.
Stalin prohibió tajantemente que los españoles se alistaran -había unos 5.000 cuando los alemanes invadieron la URSS-, pero no pudo impedir que algunos lo hicieran, como el hermano de Arce, incluso falsificando su partida de nacimiento. En su mayoría, los españoles -200 de los cuales murieron en acción- no llegaron a entrar en combate: actuaron en la retaguardia o en peligrosos actos de sabotaje bajo las órdenes de la NKVD, la policía política, como África de las Heras, que llegó a ser coronel del KGB, los servicios secretos soviéticos.
Una unidad española comandada por el capitán Pelegrín Pérez Galarza e integrada por más de un centenar de soldados recibió la misión de proteger el Kremlin cuando los alemanes se plantaron a escasos kilómetros de la capital a finales de 1941.
Unos 700 españoles se alistaron voluntarios y combatieron contra los alemanes en la URSS.
Mientras Moscú se preparaba para los combates callejeros, las barricadas cortaban sus calles, obreros e ingenieros, profesores y estudiantes se alistaban en masa a las milicias urbanas, los españoles ocupaban posiciones casi al pie de las murallas del Kremlin.
En la antigua Stalingrado, a escasos metros del Volga que los alemanes no llegaron a alcanzar, está la tumba del capitán Rubén Ruiz Ibárruri, héroe de la Unión Soviética. Dos combates le cubrieron de gloria. Cerca de Borísov, al frente de un pelotón de ametralladoras, el teniente Ruiz contuvo el avance de fuerzas alemanas muy superiores hasta perder la última ametralladora y luego sólo con granadas y pistolas lanzó un contraataque que desorientó a los alemanes e hizo posible la llegada de refuerzos.
También en tierra retomaron la batalla contra el fascismo los pilotos republicanos exiliados en la URSS, pero en 1942 uno de ellos, Juan Bravo, se encontró por casualidad en Moscú con el general Alexandr Osipenko, jefe de la defensa antiaérea soviética que le conocía desde la Guerra Civil Española. Fue así como más de 70 españoles lograron combatir en los cielos de la URSS. Por el número de aviones derribados los nombres de varios quedaron grabados en la lista de los hombres destacados de la Segunda Guerra Mundial. Prueba de ello es el hecho de que en la escuadrilla de cinco cazas que escoltó el avión de Stalin a la conferencia cumbre de los aliados en Teherán, tres eran pilotados por españoles, y la encabezaba el para entonces coronel Juan Bravo.
Según relata Pablo Fernández Miranda, un estudioso del exilio en la URSS, españoles como Manuel Alberdi González, Fermín Roca y el piloto Juan Lario también integraban las primeras unidades que entraron en Berlín en mayo de 1945.
FUENTE:
https://www.facebook.com/photo?fbid=286094430189391&set=a.131347705664065
(Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial)
Pedro Pablo Romero Soriano PS