Tropas alemanas con un cañón leichtes Infanteriegeschütz 18 de 7,5cm cruzando la frontera soviética durante la "Operación Barbarroja", cerca del marcador fronterizo IV/95. La ubicación fue determinada por el número de marcador fronterizo como la margen derecha del río Solokiya, Chervonohrad Raion de Lviv Oblast, Ucrania. En esa zona avanzó el 57 Regimiento de Infantería de la 9ª División de Infantería del XXXXIV Cuerpo de Ejército del Grupo de Ejércitos Alemán Sur. El área alrededor del marcador fronterizo en ese momento estaba custodiada por el segundo puesto fronterizo de la 91.ª Unidad Fronteriza Rava-Ruska de la Guardia Fronteriza de la NKVD de Ucrania. Guardia de fronteras. Foto: Johannes Hähle (1906–1944) - WW2 Photo Archive (FGF Colourised)
Operación Barbaroja (22 Junio de 1941-5 diciembre de 1941)
Experiencia de Mijaíl Neishtadt, operador de señales en el cuartel general del distrito militar de Leningrado, tras recibir a las 04:00 de la mañana una comunicación urgente del cuartel general del Ejército Rojo donde decía: «Tropas alemanas han cruzado la frontera de la Unión Soviética».
Aún bajo los efectos del shock, habían decidido que nuestro ejército que estaba sufriendo un ataque demoledor no tenía que responder. Vista en perspectiva, esta reacción fue claramente una estupidez, pero creíamos que de alguna forma aquello quedaría en nada. Mi turno tenía que terminar a las ocho de la mañana, pero las autoridades municipales nos tuvieron encerrados en el edificio hasta mediodía. En aquellas primeras horas horribles, no querían que nadie se enterase de la invasión alemana; se aferraron a la vana esperanza de que fuera algún tipo de malentendido que aún tuviera solución.
Fotografía referencial del avance del Ejército alemán durante los primeros días de iniciada la ofensiva del este: un pelotón de morteros de 81 mm. Cada equipo estaba compuesto de tres hombres. El propio mortero pesaba unos 19 kg, la placa base pesaba unos 27 kilos y el bípode unos 16 kilos. Cada proyectil de mortero pesaba unos 3,6 kilos
Era una noche bastante tranquila, con el cielo plagado de estrellas, medianoche del 21 de junio de 1941. Todo estaba en calma, cuando apareció un automóvil por una carretera que discurría por entre los bosques del sur de Prusia Oriental. En el viajaban cuatro hombres con el uniforme del Ejército Rojo con rumbo a la frontera con la región oriental de Polonia, ocupada por los soviéticos. De pronto se toparon con un árbol caído siendo detenidos por dos figuras con uniforme alemán quienes le espetaron al grupo de hombres en el vehículo: “¿Son del regimiento Brandenburgo?; respondiendo los aludidos: “Pues claro”. Se trataba de cuatro miembros de la unidad de fuerzas especiales alemanas, adiestrados para efectuar operaciones encubiertas en territorio enemigo, donde operaban con uniforme y pertrechos del oponente.
Estas serían las primeras tropas alemanas en cruzar a la Unión Soviética, estos hombres daban la largada a la Operación Barbarroja, la acometida de Hitler contra su antiguo aliado Iósif Stalin. A lo largo de la frontera que iba del Báltico al Mar Negro se aprestaba a cruzar docenas de equipos de Brandenburguer a la medianoche del 21 de junio de 1941. Tenían por misión tomar pasos fluviales de relevancia y cortar cientos de líneas telefónicas, que dejaran sin mando a las tropas soviéticas, cuando dos horas más tarde atacaran las fuerzas alemanas. Tras ellos se ponía en marcha más de tres millones de soldados germanos con 3.600 carros de combate, 600.000 vehículos motorizados de transporte, 625.000 caballos y 3.400 aviones de todo tipo.
Los primeros en disparar fueron los del Regimiento Brandenburgo; esta unidad subordinada a la Wehrmacht y a su sección de espionaje (la Abwehr de Wilhelm Canaris), se hallaba a las órdenes del Teniente Coronel Paul Haeling von Lanzenauer y había puesto sus tres batallones en la vanguardia de Barbarroja. El I Batallón, se ubicó en la zona operativa septentrional del Heeresgruppe Süd, entre el sureste de Polonia y el noroeste de Ucrania, operando en coordinación con dos batallones de insurgentes ucranianos: “Nachtigal” y “Roland”. El II Batallón de Brandemburgo, capitaneado por el comandante Paul Jacobi, estaba distribuido entre dos de los tres grupos de ejércitos alemanes: la 6ª Compañía estaba en Rumanía, donde debía abrir camino al 11º Ejército alemán y las 7ª y 8ª Compañías con el Heeresgruppe Nord (Grupo de Ejércitos Norte). Por su parte el III Batallón, al mando del Capitán Franz Jacobi, estaba conformado por las 10ª y 12ª Compañías, asignadas al Heeresgruppe Mitte (Grupo de Ejércitos Centro).
El Leutnant Herber Kriegsheim cruzó la alambrada con su pelotón de cuatro soldados, uno de los 8 de las 10ª Compañía a los que se había encargado la toma de puentes de vital importancia. Apenas hubo cruzado la frontera Kriegsheim, se detuvo para comprobar la brújula, cuando se oyó un grito penetrante, que le heló la sangre: ¡Stoi!, de los matorrales surgieron dos guardias fronterizos del NKVD. Kriegsheim y sus hombres hicieron ademán de alzar los brazos, de pronto sacó su pistola y los abatió con solo dos disparos. Inmediatamente oyeron a cierta distancia un silbido y vieron una bengala que iluminaba el cielo nocturno. De pronto vino fuego de ametralladora, pusieron cuerpo a tierra, pero ya dos de los hombres del pelotón fueron heridos. De pronto llegaron unos hombres apuntándoles, ¡Eran alemanes!.
Dejando atrás al grupo. Kriegsheim se internó con el Gefreiter Koch, el otro integrante del pelotón que quedaba en pie, en un bosque negro, de pronto en la carretera que llevaba a Grodno se cruzaron con dos soldados soviéticos. Koch que hablaba buen ruso, les preguntó dónde quedaba Lipsk, prosiguiendo luego su camino. En el andar se cruzaron un grupo nutrido de soldados soviéticos, llegando al puente objetivo. Cesó todo el movimiento y Kriegsheim y su compañero se quedaron solos sobre el puente.
Cuando pensaban que empezarían a ver a los primeros soldados alemanes, llegó una sección de combatientes de uniforme pardo. ¡Soviéticos!, la mitad de ellos acarreaban lo que parecía ser bidones de combustible, por lo que entendieron que debían ser zapadores dispuestos a incendiar el puente. Kriegsheim y Koch saltaron a un hoyo y quitaron el seguro a sus subfusiles. Aquello llamó la atención de los rusos, quienes se fueron acercando. Cuando estuvieron como a 70 metros, los alemanes abrieron fuego.
Llevaban un par de minutos de combate cuando el arma de Kochs anunció con un chasquido que había agotado el último cargador. Acto seguido se desplomó fulminado por las balas soviéticas. De pronto las balas venían por detrás de los soldados soviéticos obligando a estos emprender la fuga precisamente hacía donde se encontraba Kriegsheim, este distraído, se dio cuenta muy tarde que tenía por detrás a un soldado ruso apuntándole con un fusil con bayoneta. Antes que Kriegsheim pueda defenderse, el soldado soviético le clavó la bayoneta por el cuello, cayendo también él al suelo, al parecer al recibir un disparo. Cuando Kriegsheim recobró el conocimiento, el lugar estaba lleno de soldados alemanes, y él tendido en una camilla con la cabeza y cuello vendados. A su lado yacía Kochs, muerto. Por todas partes cientos de soldados germanos cruzaban la frontera, eran las primeras horas del 22 de junio y Barbarroja, la mayor operación militar de la historia se ponía en marcha.
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=285831390496969&set=gm.6296088443841813&idorvanity=4051594701624543
Facundo Colourised
Fuente: Michael Jones, El sitio de Leningrado: 1941-1944 (2016)
FUENTES:
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/594851475321335/
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuente: “Operación Barbarroja, la Invasión Alemana de la Unión Soviética": Christer Bergström, 2016 (páginas 13 a 17)
Pedro Pablo Romero Soriano PS

