El origen de la Fanta

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Detrás del origen del refresco Fanta hay una curiosa historia que nos traslada a la Alemania  de 1941.

La compañía Coca-Cola en Alemania operaba de manera autónoma desde 1929 en territorio germano. Allí era, y sigue siendo, conocida como Coca-Cola GmbH.

Durante la Segunda Guerra Mundial la Alemania del Tercer Reich sufrió el bloqueo aliado, lo que llevó a no poder recibir el sirope (cuya fórmula era secreta) para producir el famoso refresco de cola. Max Keith, uno de los directivos de la empresa, tuvo que ingeniárselas para crear un nuevo refresco que hiciera las delicias de los consumidores.

Evidentemente no podía hacer otra bebida de cola, ya que entraría en directa competencia con la que ellos comercializaban a través de la franquicia y que esperaban seguir fabricando una vez que acabase el bloqueo.

Max Keith pensó en una bebida refrescante a base de zumo de fruta y el primer sabor por el que se apostó era el de naranja. Que una bebida de frutas estuviera carbonatada era un concepto innovador, lo que hacía prever que sería todo un éxito.

Ahora solo faltaba encontrar un nombre efectivo al nuevo producto, así que se instó, a través de un concurso, a todos los trabajadores de la empresa a que aportasen ideas para bautizar al refresco e invitaba a todos a dejar volar su fantasía en busca de un nombre adecuado.

Joe Knipp, uno de los operarios de la fábrica, al escuchar la propuesta y la palabra fantasía (fantasie en alemán) tuvo la rápida ocurrencia de proponer el nombre de Fanta.




Fue Max Keith, jefe de Coca-Cola Deutschland, quien tuvo la idea de crear la Fanta, un producto muy barato que se fabricaría con los ingredientes residuales como zumos de fruta, orujo de manzana o suero de leche. Y eligió la naranja para darle sabor.
El resultado fue muy exitoso ya que solo en 1943, se despacharon en Alemania tres millones de botellas de Fanta. Y a pesar de ciertas críticas no se puede negar el triunfo de éste, siendo el primer refresco nacionalsocialista.
Pero como todo tiene su fin, el reinado de Fanta terminó cuando se acabó la guerra. La compañía Coca-Cola recuperó el control de la planta alemana y de sus productos, incluida la Fanta, pero se descartó su fabricación por estar asociada al nazismo. Así, Fanta desapareció durante unos años.
En 1955 la compañía Coca-Cola resucitó la Fanta, “falsificando sus orígenes” y la relanzó al mercado para competir con la nueva línea de bebidas estrenada por Pepsi en los años cincuenta hasta nuestros días.





La historia de Fanta

A fines de los años 40’, en pleno eclosión de poder del Tercer Reich y antes del esllido de la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Alemania no sólo eran consumidores habituales de strudels, kuchens, salchichas y cervezas. También eran grandes consumidores de la bebida Coca Cola, lo que se graficaba en el hecho de que anualmente se consumían 5 millones de botellas anuales, producidas en las 43 fábricas que la marca norteamericana y su filial germana «Coca-Cola GmbH» poseía en el país germano. Hermann Goering, el obeso comandante de la Luftwaffe y mano derecha de Adolf Hitler, por cierto, había favorecido la expansión de esa compañía con un curioso propósito: nacionalizar la empresa y apropiarse de la fórmula que posibilitaba su fabricación.
Después de la invasión a Polonia, Francia y los Países Bajos, en 1942, los ejércitos de Adolf Hitler comenzaron a ejecutar la denominada “Operación Barbarroja»”, el plan mediante el cual Alemania pretendía conquistar la Unión Soviética. Por la misma época, la marca Coca-Cola, presionada por el gobierno de Estados Unidos (que había entrado en guerra en diciembre de 1941, después del ataque japonés a Pearl Harbor), decidió dejar de enviar a los germanos el jarabe con el que se fabricaba su famosa bebida.
Así las cosas, con los consumidores alemanes exigiendo el regreso de la bebida Coca Cola a las estanterías de los comercios alemanes, el director de Coca-Cola GmbH, Max Keith, quien ocupaba el cargo desde 1938, decidió crear una nueva bebida que permitiera rentabilizar las costosas instalaciones y continuar así con el lucrativo negocio de bebidas de fantasía. Luego de que se realizaran varias pruebas para crear un nuevo refresco que, al menos, alcanzara unas ventas similares a las de Coca-Cola, se consiguió finalmente obtener una bebida con sabor a fruta creada con los siguientes productos: fruta, pulpa de manzana (empleada en la fabricación de sidra), suero de leche, sacarina y un pequeño porcentaje de azúcar.
Una vez creado el nuevo brebaje, sólo faltaba una cosa: ponerle un nombre enganchador, que fuera impactante y fácil de recordar a la vez. El director Max Keith propuso entonces un concurso entre sus empleados para buscar un nombre con el cual bautizar al producto, y fue un funcionario llamado Joe Knipp el que propuso el nombre de “Fanta”, derivándolo de la palabra “Fantasie” (“fantasía” en alemán). Luego que se lanzara el producto al mercado (cuya botella incluía la frase “es un producto de Coca-Cola GmbH”, como garantía de calidad), la nueva bebida se convirtió en un éxito total entre los consumidores alemanes y para el año 1943 ya se habían vendido tres millones de unidades.



Jesús Hernández, autor del libro «Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial», en una entrevista concedida al diario español ABC, explicó que “aunque Fanta nació bajo el Tercer Reich, el director de la empresa, Max Keith, no puso a esa marca al servicio del nazismo; no hizo nada por identificarla simbólicamente con el régimen, algo que quizás le hubiera reportado más beneficios. El hecho de que no estuviera afiliado al partido NSDAP, y que superase las exhaustivas investigaciones a las que fue sometido tras la guerra, lleva a pensar que Keith tenía sentimientos anti-nacionalsocialistas; también hay indicios de que había llevado a cabo acciones encaminadas a proteger a algunos empleados que estaban en el punto de mira de la Gestapo. El objetivo principal cuando se creó la bebida Fanta era extraer un rendimiento económico de las plantas alemanas de Coca-Cola que ya no podían producir esta bebida tras la entrada en la guerra de Estados Unidos. Tampoco se explotó esa dicotomía, ya que, curiosamente, la marca Coca-Cola no era identificada por los alemanes como un símbolo norteamericano. Pero hubiera sido curioso haber presenciado esa rivalidad entre las dos bebidas, como representantes de los respectivos modos de vida”.
Al término de la Segunda Guerra Mundial (la mayoría de las plantas de Coca Cola en Alemania habían sido destruidas por los bombardeos de los aliados), “se reinició casi de inmediato la fabricación de Coca-Cola, así como la de Fanta, cambiando en este caso los precarios ingredientes que se habían utilizado hasta el momento. En los años 60’, con la compra de la marca por Coca-Cola y su expansión por el mercado norteamericano se produjo su definitiva internacionalización, difuminando totalmente su pasado. De hecho, pese a ser una bebida de origen germano, nadie identifica a Fanta con Alemania, y mucho menos con Alemania. No obstante, a pesar de ese origen turbio, Fanta no fue un instrumento del Tercer Reich para llevar a cabo su política criminal, como sucedió con otras empresas que sí colaboraron activamente con el régimen nacionalsocialista”.
En febrero de 2015, se lanzó una versión del 75 aniversario de Fanta en Alemania. Empaquetado en botellas de vidrio que evocan el diseño original y con un auténtico sabor original de guerra que incluye 30% de suero de leche y orujo, se describe en el envase como “menos dulce” y original de Alemania. Fanta se distribuye hoy globalmente y se conocen más de 100 sabores diferentes. Aún así, los sabores más populares son el de naranja y el de limón.


FUENTES:
https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/el-curioso-origen-del-refresco-fanta/
https://www.facebook.com/photo/?fbid=10225043440625957&set=pcb.1470576343411430
https://www.facebook.com/photo?fbid=10225043440945965&set=pcb.1470576343411430
https://www.facebook.com/photo?fbid=10225043440225947&set=pcb.1470576343411430
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Joaquín Rodríguez Miralles































Pedro Pablo Romero Soriano PS

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