En la imagen; Soldado de primera clase Terry Paul Moore, de Albuquerque, Nuevo México.
Compañía de Operaciones A, 302º Batallón de Combate de Ingenieros, 77ª División de Infantería
Leyte, 21 de diciembre de 1944. Campaña del sur de Filipinas
Compañía de Operaciones A, 302º Batallón de Combate de Ingenieros, 77ª División de Infantería
Leyte, 21 de diciembre de 1944. Campaña del sur de Filipinas
Soldados estadounidenses bajo el fuego de morteros y ametralladoras japonesas tras desembarcar en la playa de Leyte, Filipinas. 20 de octubre de 1944.
Créditos: US Army Signal Corps - SC 196086. "World War Pictures" (FGF Colourised)
Un Curtiss SB2C Helldiver sobrevuela el USS Intrepid a su regreso de un ataque en la Batalla del Golfo de Leyte, noviembre de 1944
La batalla del golfo de Leyte
La última oportunidad de la Marina Imperial Japonesa para revertir la situación en la Guerra del Pacífico
La Batalla de Leyte en la campaña del Pacífico fue la invasión anfibia del Golfo de Leyte en Filipinas por parte de las fuerzas guerrilleras americanas y filipinas bajo el mando del General Douglas MacArthur, que lucharon contra el Ejército Imperial Japonés en Filipinas dirigido por el General Tomoyuki Yamashita del 17 de octubre de 1944 al 1 de julio de 1945.
La operación denominada en clave Rey Dos lanzó la campaña de Filipinas de 1944-45 para la reconquista y liberación de todo el archipiélago filipino y para poner fin a casi tres años de ocupación japonesa.
Filipinas era un punto estratégico básico para los Aliados porque si se ocupaba el archipiélago, Estados Unidos podría controlar la ruta marítima a través de la cual Imperio Japonés se avituallaba de materias primas y petróleo procedente de Indochina, Malasia y las Islas Orientales Holandesas.
Ante la posibilidad de interrumpir todo el tráfico hacia el territorio metropolitano nipón, con total seguridad el país sería incapaz de abastecerse y se le podría estrangular económicamente, obligando al Gobierno de Tokyo a evaluar la posibilidad de rendirse.
Los combates de 1943 habían expulsado al Ejército Imperial Japonés de sus bases en las Islas Salomón.
En 1944, tras una serie de desembarcos apoyados por portaaviones, los aliados habían capturado las Islas Marianas. La victoria aliada en junio en la Batalla del Mar de Filipinas había destruido los portaaviones japoneses y asegurado la superioridad aérea y marítima aliada.
El general Douglas MacArthur era partidario de una invasión de las Filipinas, que también estaba en la ruta de suministro hacia el sudeste asiático.
Para los japoneses, las opciones de los aliados eran claras. El comandante de la flota Toyoda Soemu preparó cuatro “planes de victoria”Todos los planes implicaban operaciones agresivas intransigentes y complejas en las que se utilizarían todas las fuerzas disponibles para una batalla decisiva.
Al amanecer del 20 de Octubre de 1944, las tropas del Ejército Estadounidense desembarcaron en Filipinas después de haber transcurrido tres años y medio desde la ocupación por parte de Japón en un acontecimiento que sería conocido como el «Día A» o «A-Day».
Curiosamente uno de los primeros en poner el pie sobre la Isla de Leyte fue el general Douglas MacArthur, quién nada más chapotear en la orilla y caminar sobre la playa exclamó su mítica frase de “¡he vuelto!”.
La Batalla del Golfo de Leyte protegió la cabeza de puente del Sexto Ejército estadounidense en Leyte contra los ataques desde el mar. Sólo después de la Batalla de Leyte, la isla estaría completamente en manos estadounidenses a finales de diciembre de 1944.
La batalla naval consistió en cuatro batallas separadas; Batalla del Mar de Sibuyan, Batalla del Estrecho de Surigao, Batalla del Cabo Engaño y la Batalla de Samar.
Estratégicamente era aún más importante que tras esta batalla la armada japonesa fuera derrotada.
El camino hacia las Islas Riukiu estaba abierto.
La única gran operación marítima japonesa que siguió durante la guerra fue la Operación Ten-go en abril de 1945.
Al término de la Batalla del Golfo de Leyte el 26 de Octubre de 1944, el Imperio Japonés encajó la peor derrota naval sufrida hasta la fecha en la Guerra del Pacífico.
Con la destrucción de las últimas unidades de superficie de la Marina Imperial Japonesa y las escasas pérdidas sufridas por la Flota Estadounidense, las tropas norteamericanas pudieron desembarcar y posteriormente conquistar las Filipinas, además de bloquear la ruta marítima del Sudeste Asiático hacia Japón, contribuyendo de esa forma al aislamiento estratégico del archipiélago y por tanto al estrangulamiento económico del país que le conduciría a su inevitable debacle contra los Aliados.
A partir de los sucesos de Octubre de 1944 frente a las Filipinas, lo que antaño había sido la flota más grande y orgullosa de todas las potencias en liza, se redujo de manera humillante a unas escasas unidades que serían empleadas para misiones secundarias e incluso suicidas, como por ejemplo el acorazado Yamato durante la «Operación Ten-Go» en la Batalla de Okinawa de 1945.
A pesar de todo y de no haber sido por la precipitada huida de la Fuerza A del vicealmirante Takeo Kurita en la Batalla de Samar, la «Operación Shogo» fue un plan excelente porque de haberse ceñido los protagonistas a las líneas originales podría haber concluido con éxito y con un enorme revés para la Flota de estadounidense, que aunque no hubiese variado el rumbo del conflicto, sí habría cambiado todo el panorama político y militar posterior del último año de la Segunda Guerra Mundial.
La última oportunidad de la Marina Imperial Japonesa para revertir la situación en la Guerra del Pacífico
La Batalla de Leyte en la campaña del Pacífico fue la invasión anfibia del Golfo de Leyte en Filipinas por parte de las fuerzas guerrilleras americanas y filipinas bajo el mando del General Douglas MacArthur, que lucharon contra el Ejército Imperial Japonés en Filipinas dirigido por el General Tomoyuki Yamashita del 17 de octubre de 1944 al 1 de julio de 1945.
La operación denominada en clave Rey Dos lanzó la campaña de Filipinas de 1944-45 para la reconquista y liberación de todo el archipiélago filipino y para poner fin a casi tres años de ocupación japonesa.
Filipinas era un punto estratégico básico para los Aliados porque si se ocupaba el archipiélago, Estados Unidos podría controlar la ruta marítima a través de la cual Imperio Japonés se avituallaba de materias primas y petróleo procedente de Indochina, Malasia y las Islas Orientales Holandesas.
Ante la posibilidad de interrumpir todo el tráfico hacia el territorio metropolitano nipón, con total seguridad el país sería incapaz de abastecerse y se le podría estrangular económicamente, obligando al Gobierno de Tokyo a evaluar la posibilidad de rendirse.
Los combates de 1943 habían expulsado al Ejército Imperial Japonés de sus bases en las Islas Salomón.
En 1944, tras una serie de desembarcos apoyados por portaaviones, los aliados habían capturado las Islas Marianas. La victoria aliada en junio en la Batalla del Mar de Filipinas había destruido los portaaviones japoneses y asegurado la superioridad aérea y marítima aliada.
El general Douglas MacArthur era partidario de una invasión de las Filipinas, que también estaba en la ruta de suministro hacia el sudeste asiático.
Para los japoneses, las opciones de los aliados eran claras. El comandante de la flota Toyoda Soemu preparó cuatro “planes de victoria”Todos los planes implicaban operaciones agresivas intransigentes y complejas en las que se utilizarían todas las fuerzas disponibles para una batalla decisiva.
Al amanecer del 20 de Octubre de 1944, las tropas del Ejército Estadounidense desembarcaron en Filipinas después de haber transcurrido tres años y medio desde la ocupación por parte de Japón en un acontecimiento que sería conocido como el «Día A» o «A-Day».
Curiosamente uno de los primeros en poner el pie sobre la Isla de Leyte fue el general Douglas MacArthur, quién nada más chapotear en la orilla y caminar sobre la playa exclamó su mítica frase de “¡he vuelto!”.
La Batalla del Golfo de Leyte protegió la cabeza de puente del Sexto Ejército estadounidense en Leyte contra los ataques desde el mar. Sólo después de la Batalla de Leyte, la isla estaría completamente en manos estadounidenses a finales de diciembre de 1944.
La batalla naval consistió en cuatro batallas separadas; Batalla del Mar de Sibuyan, Batalla del Estrecho de Surigao, Batalla del Cabo Engaño y la Batalla de Samar.
Estratégicamente era aún más importante que tras esta batalla la armada japonesa fuera derrotada.
El camino hacia las Islas Riukiu estaba abierto.
La única gran operación marítima japonesa que siguió durante la guerra fue la Operación Ten-go en abril de 1945.
Al término de la Batalla del Golfo de Leyte el 26 de Octubre de 1944, el Imperio Japonés encajó la peor derrota naval sufrida hasta la fecha en la Guerra del Pacífico.
Con la destrucción de las últimas unidades de superficie de la Marina Imperial Japonesa y las escasas pérdidas sufridas por la Flota Estadounidense, las tropas norteamericanas pudieron desembarcar y posteriormente conquistar las Filipinas, además de bloquear la ruta marítima del Sudeste Asiático hacia Japón, contribuyendo de esa forma al aislamiento estratégico del archipiélago y por tanto al estrangulamiento económico del país que le conduciría a su inevitable debacle contra los Aliados.
A partir de los sucesos de Octubre de 1944 frente a las Filipinas, lo que antaño había sido la flota más grande y orgullosa de todas las potencias en liza, se redujo de manera humillante a unas escasas unidades que serían empleadas para misiones secundarias e incluso suicidas, como por ejemplo el acorazado Yamato durante la «Operación Ten-Go» en la Batalla de Okinawa de 1945.
A pesar de todo y de no haber sido por la precipitada huida de la Fuerza A del vicealmirante Takeo Kurita en la Batalla de Samar, la «Operación Shogo» fue un plan excelente porque de haberse ceñido los protagonistas a las líneas originales podría haber concluido con éxito y con un enorme revés para la Flota de estadounidense, que aunque no hubiese variado el rumbo del conflicto, sí habría cambiado todo el panorama político y militar posterior del último año de la Segunda Guerra Mundial.
Soldados de la 32ª División "Red Arrow" examinan un tanque ligero japonés Tipo 95 Ha-Go que noquearon en la batalla por Leyte 1944
La Batalla del Golfo de Leyte constituyó la última oportunidad de la Marina Imperial Japonesa para revertir la situación en la Guerra del Pacífico. Las Filipinas fueron el lugar escogido para este enfrentamiento en que tanto Estados Unidos como Japón protagonizarían un espectacular duelo con unidades de superficie que se superarían nada menos que dos millones de toneladas de desplazamiento, lo que convertiría a este combate en el mayor choque de la Historia Aeronaval. La batalla empezó el 23 de octubre y terminó el día 26. Durante las confrontaciones se cobró la vida de más de 16 mil combatientes, de los cuales cerca de 12 mil fueron aportados por los japoneses. La victoria aliada frenó el proceso de expansión de los japoneses en el Pacífico y permitió que los estadounidenses retomaran puntos claves en la región. No obstante, los japoneses consiguieron salvar parte de su flota y mantener las confrontaciones en ese frente hasta el cruel desenlace que tuvo el conflicto con los bombardeos atómicos en territorio japonés.
FUENTE:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=436125475186285&set=a.131347705664065
Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
Pedro Pablo Romero Soriano PS



