En la fotografía coloreada, un capitán español del cuerpo de zapadores (Waffenfarbe de color negro), posa para los Servicios de Propaganda de la Plana Mayor de Enlace tras ser condecorado con la Cruz de Hierro de Primera Clase. La Feldmütze (gorra de campaña) que lleva puesta corresponde al modelo reservado para la tropa y los suboficiales pero ha sido modificada mediante la adición en la parte frontal de un cordoncillo de hilo de aluminio. Septiembre de 1943
Al término de la guerra el Gobierno del Reich intentó en varias ocasiones cobrar la deuda de guerra que con él había contraído Franco. Pero la lamentable situación económica en la que estaba sumida España lo hacía prácticamente imposible. La creación de la denominada División Azul se convertiría muy pronto en una buena fórmula para saldar, aunque de forma indirecta, parte de la deuda.
En julio de 1941, mientras se reclutaba el contingente expedicionario, una comisión militar española presidida por el teniente coronel Mazariegos se trasladó a Berlín para aclarar varias cuestiones relativas a la integración de la División Azul en la maquinaria de guerra alemana. Las conversaciones se celebraron en el Cuartel General del Ejército de la Reserva, donde los comisionados españoles fueron informados de que el Reich correría con todos los gastos de la División española. Estos gastos comprenderían, el alojamiento, los suministros de todo tipo, el vestuario, los sueldos y distintas gratificaciones. Los dos últimos conceptos eran los mismos que percibían los oficiales y soldados alemanes y se concretaban en cuatro puntos.
a) El “abono de los haberes correspondiente a cada empleo”.
b) Las “gratificaciones de vestuario”.
c) Las “gratificaciones de campaña”.
d) Las “gratificaciones de frente”.
Sin embargo, no se trataba de un acuerdo definitivo, quedaba todavía por definir como se efectuaría el abono de la primera partida.
Las partidas b, c y d no planteaban ningún problema ya que el pago de las mismas se realizaba en Marcos de Ocupación o en la moneda correspondiente al país ocupado. El problema se centraba en el primer concepto cuyo importe se saldaba en Reichmarks (RM) y según las normas del Ejército alemán, la moneda alemana no podía sacarse del territorio del Reich. Por eso, los haberes que percibían los militares alemanes destinados fuera de Alemania eran directamente enviados a sus familiares. El caso de los divisionarios españoles planteaba un problema añadido al encontrarse sus familias fuera del territorio alemán.
Finalmente en septiembre, se alcanzó el siguiente acuerdo: el Gobierno español abriría una cuenta a nombre del Ejército alemán en la que debía ingresar, en pesetas, la cantidad mensual correspondiente a la primera partida. Por su parte el Gobierno alemán abriría otra cuenta a nombre del español donde irían contabilizando, en RM, los pagos que por dicho concepto efectuaba el primero. A la vez, estos pagos se irían descontando de la deuda que con él había contraído el Gobierno franquista.
Historia de la Segunda Guerra Mundial
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