Existió una batalla que, entre muchas otras, tuvo la particularidad de que los comandantes de los dos ejércitos enfrentados, murieron durante la campaña. Esa batalla fue la de Okinawa-jima, la más brutal del Teatro de Operaciones del Pacífico y ellos fueron el comandante del 10º Ejército estadounidense, teniente general Simon Bolivar Buckner, jr y el general Mitsuru Ushijima, del 32º Ejército japonés.
El americano era hijo de un general confederado, el otro de un samurái al servicio del shogunato Tokugawa. Ambos militares fueron “oficiales de instituto”, el estadounidense sirvió durante muchos años en West Point, mientras que el japonés fue director del Rikugun Shikan Gakkō (Academia del Ejército Imperial Japonés). El padre de Buckner fue gobernador de Kentucky, el hermano mayor de Ushijima de la prefectura de Ibaraki. Y tenían aún muchas cosas en común, pero la más significativa es que ambos murieron junto a sus hombres en la geografía de esa maldita isla.
Hoy viajamos un año en el tiempo desde el post de ayer en nuestro tour por los campos de batalla del Pacífico y Asia. A fines de mayo de 1945, las lluvias monzónicas que habían convertido las colinas y caminos en disputa en un pantano, agravaron de sobremanera la situación táctica como la sanitaria en Okinawa. El avance terrestre comenzó a parecerse a un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. Los cuerpos japoneses y estadounidenses sin enterrar se descompusieron, se hundieron en el lodo y crearon un escenario dantesco.
Del 24 al 27 de mayo, la 6ª División de Infantería de Marina ocupó con cautela las ruinas de Naha, la ciudad más grande de la isla, y la encontró en gran parte desierta. La retirada japonesa, aunque acosada por el fuego de la artillería, se llevó a cabo con gran habilidad durante la noche y con la ayuda de las tormentas. El 32º Ejército pudo trasladar a casi 30.000 efectivos a su última línea de defensa en la península de Kiyan, lo que finalmente condujo a la mayor matanza en las últimas etapas de la batalla, incluida la muerte de miles de civiles. El 4 de junio, elementos de la 6ª División de Infantería de Marina lanzaron un asalto anfibio en la península y el 17 de junio, los restos del destrozado 32º Ejército de Ushijima fueron empujados a un pequeño bolsillo en el extremo sur de la isla.
Un 18 de junio de hace exactamente 77 años, Buckner llegó en su jeep ondeando el estandarte de 3 estrellas para visitar un puesto de observación avanzado en una cresta aproximadamente 300 metros detrás de las líneas del frente, mientras la infantería de marina avanzaba hacia una posición controlada por los japoneses. Quería ver como se desempeñaban los Marines, pero een ese ínterin, un pequeño proyectil de artillería japonés golpeó un roca y los fragmentos perforaron su pecho. Diez minutos después, moriría el oficial estadounidense de más alto grado caído en combate durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando la noticia de la muerte del general Buckner llegó a la cueva del cuartel general del 32º Ejército, los oficiales japoneses vitorearon, pero el general Ushijima permaneció en silencio. Se dijo que el japonés respetó la ascendencia militar de Buckner y merituó que ambos, alguna vez, dirigieron sus respectivas academias de armas.
Además, el general Ushijima sabía que su final se acercaba. Las Divisiones 7ª y 96ª estaban casi encima de ellos, así que el 21 de junio, el comandante del 32º Ejército cometió seppuku hundiendo su Tantō (cuchillo corto) en su vientre, moviendo la hoja de izquierda a derecha antes de que el coronel Hiromichi Yahara le disparara en la nuca. Otras versiones afirman que uno de sus ayudantes lo decapitó con su espada, mientras se cortaba el abdómen.
Yahara, quien fue el oficial de mayor grado capturado por las fuerzas estadounidenses, le había pedido permiso a Ushijima para suicidarse, pero el general rechazó su solicitud y dijo: "si mueres, no quedará nadie que sepa la verdad sobre la batalla de Okinawa. Soporta la vergüenza temporal. Esta es una orden del comandante de tu ejército".
También ordenó lo siguiente: “Mis amados soldados. Han luchado valientemente durante casi tres meses. Han cumplido con su deber. Vuestra valentía y lealtad iluminan el futuro.
El campo de batalla se encuentra ahora en un caos tal que todas las comunicaciones han cesado. Me es imposible comandarlos. Cada hombre en estas fortificaciones seguirá la orden de su oficial superior y luchará hasta el final por el bien de la patria.
Esta es mi orden final. Adiós.”
Buckner fue reemplazado por un infante de marina, el mayor general Roy Geiger USMC, quien declaró el fin de la resistencia organizada en Okinawa el mismo 21 de junio. Pero fiel a su estilo, un ataque kamikaze final castigó a la flota aliada esa noche, y se libró una fuerte lucha el día 22.
Finalmente, luego de tres meses de duelo infernal, la bandera de barras y estrellas flameó en toda la isla. La larga batalla finalmente había terminado.
Autor: Fortis Leader para Fortis Leader - The Pacific & Asia
FUENTES:
https://www.facebook.com/fortisleaderpacific/photos/a.115526410728720/342319404716085/
Fortis Leader - The Pacific & Asia
Wrinn, Daniel. Operation Iceberg: 1945 Victory on Okinawa (WW2 Pacific Military History Series). Storyteller Books. LLC.
History, Hourly. Battle of Okinawa - World War II: A History from Beginning to End (World War 2 Battles)
Pedro Pablo Romero Soriano PS
