La naturaleza de la lucha que se avecina

0



Durante una reunión celebrada el 30 de marzo de 1941 con los jefes de las tres armas de la Wehrmacht y los principales comandantes que iban a participar en la operación, Hitler informó de que la que iban a entablar contra la Unión Soviética era una guerra de “ideologías y diferencias raciales”, y, por lo tanto, no podía llevarse a cabo “con caballerosidad”. Puso al corriente al alto mando militar de los planes de exterminio de los “comisarios bolcheviques y la intelectualidad comunista”, que habrían de acometerse sin piedad por ser “representantes de ideologías diametralmente opuestas a la nacionalsocialista”. Con esto, pues, dejó sentadas las bases de un conflicto en esencia genocida, que justificó aseverando, que la Unión Soviética no había prestado su adhesión a lo acordado en las conferencias de La Haya de 1899 ni en 1907.

La orden oficial fue cursada por el alto mando alemán, el Oberkommando der Wehrmacht, a las órdenes del mariscal de campo Wilhelm Keitel, el 6 de junio de 1941. El texto comenzaba en estos términos: “En esta batalla no tienen cabida la piedad ni las consideraciones relativas al derecho internacional”. El documento, que exigía la ejecución de todos los comisarios políticos soviéticos capturados, se hizo llegar a todos los mandos de relieve de la Wehrmacht, a quienes se pidió que informaran verbalmente a sus subordinados.
Esta directiva se completó con el empleo de los llamados Einsatzgruppen, que seguirían de cerca el avance de los ejércitos. Se trataba de escuadrones de ejecución paramilitares a los que el gobierno alemán había encargado la realización de los objetivos más brutales del estado nacionalsocialista. Estas unidades ya se habían usado en 1939 en Polonia.
En la Operación Barbarroja iban a participar cinco Einsatzgruppen: el A, el B y el C, adscritos respectivamente a los grupos de ejércitos Norte, Centro y Sur; el D asignado de forma expresa al 11° Ejército, y desde el mes de julio de 1941, el Einsatzgruppe zu besonderen Wervendung, destinado a la región oriental de Polonia. El mando central de todos ellos recaía sobre el SS Obergruppenführer Reinhard Heydrich, jefe del Servicio de Seguridad alemán. La labor que les encomendó consistía en incautar las oficinas y los documentos del Partido Comunista y las autoridades soviéticas, ajusticiar a los funcionarios de la URSS e incitar la puesta en marcha de pogromos contra los judíos. Para ello, habrían de cooperar de forma regular con los batallones policiales regulares que se enviasen a las zonas ocupadas.

Desde el punto de vista operativo, cada Einsatzgruppe, conformado por 500 y 990 hombres, estaba subordinado al mando militar, que debía brindarle apoyo logístico.


FUENTE:
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/594444745362008/

Historia de la Segunda Guerra Mundial

Fuente: “Operación Barbarroja” de Christer Bergström (2016)


 























Pedro Pablo Romero Soriano PS

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios