Un bombardero alemán Heinkel He 111 estrellado, durante la Batalla de Inglaterra, con personal británico examinándolo
La Batalla de Inglaterra fue el primer enfrentamiento bélico de la historia centrado exclusivamente en el uso del poder aéreo. Librada entre el 10 de julio y el 31 de octubre de 1940, esta campaña representó no solo una victoria táctica de la Royal Air Force (RAF) sobre la Luftwaffe alemana, sino también una derrota estratégica de Adolf Hitler que obligó a cancelar la operación de invasión del Reino Unido. En este artículo se analizan las dimensiones estratégicas, tecnológicas, doctrinales y sociales de la batalla, así como sus repercusiones inmediatas y su legado historiográfico. El estudio se basa en fuentes especializadas en lengua española, tanto académicas como divulgativas, para abordar de manera integral este acontecimiento decisivo de la Segunda Guerra Mundial.
La Segunda Guerra Mundial atravesó una etapa crítica tras la rendición de Francia en junio de 1940. Para Hitler, la derrota de los Aliados occidentales parecía completa, pero el Reino Unido, liderado por Winston Churchill desde mayo de ese año, se negó a capitular o a negociar una paz. Ante este desafío, el alto mando alemán diseñó la Operación León Marino (Unternehmen Seelöwe), una invasión anfibia que requería previamente obtener el dominio del aire sobre el sur de Inglaterra. La negativa británica y la determinación de Churchill desencadenaron una lucha sin precedentes por el control del cielo: la Batalla de Inglaterra.
Más allá del relato heroico, hay que comprender cómo un país en situación crítica logró resistir el poderío aéreo nazi y establecer las bases de la futura ofensiva aliada.
La campaña del oeste, desarrollada entre mayo y junio de 1940, culminó con la victoria total de la Wehrmacht. El rápido avance alemán dejó al Reino Unido como el único enemigo activo en Europa occidental. Hitler esperaba una salida diplomática, considerando que Gran Bretaña formaba parte del "mismo tronco racial" y que podía incorporarse a un nuevo orden europeo dominado por Alemania (Artola, 2001). Sin embargo, Churchill rechazó cualquier intento de armisticio, reafirmando que “lucharemos en las playas, en los campos, en las calles…” (Churchill, 1940).
La Directiva N.º 16, emitida por Hitler el 16 de julio de 1940, ordenaba la preparación de una invasión anfibia. Sin embargo, tanto la Kriegsmarine como la Luftwaffe advirtieron sobre las enormes dificultades logísticas de cruzar el Canal de la Mancha sin superioridad aérea. El mariscal del aire Hermann Göring asumió la responsabilidad de derrotar a la RAF en pocas semanas, prometiendo un resultado decisivo antes del otoño.
Cronología y objetivos;
Los historiadores coinciden en dividir la batalla en al menos cuatro fases (Domínguez, 2007):
-Primera fase (10 de julio – 12 de agosto): Ataques contra la navegación en el Canal de la Mancha y bombardeo limitado de bases aéreas y estaciones de radar.
-Segunda fase (13 de agosto – 6 de septiembre): Intensificación de los ataques a aeródromos del sur de Inglaterra, con el llamado Adlertag (Día del Águila) el 13 de agosto como punto culminante.
-Tercera fase (7 – 30 de septiembre): Cambio de objetivos hacia ciudades, especialmente Londres, iniciando el Blitz.
-Cuarta fase (octubre): Disminución de la actividad aérea alemana, aunque continuaron los bombardeos nocturnos.
La RAF, bajo el mando del mariscal Hugh Dowding, contaba con dos principales cazas: el Hawker Hurricane y el Supermarine Spitfire. Por parte alemana, la Luftwaffe disponía de cazas Messerschmitt Bf 109 y bombarderos como el Heinkel He 111, el Junkers Ju 88 y el Dornier Do 17.
En cifras, Alemania desplegó más de 2.600 aviones frente a unos 650 cazas operativos británicos al inicio de la campaña. A pesar de la inferioridad numérica, la RAF compensó con una defensa aérea integrada y una excelente red logística.
El sistema Dowding
Una de las principales razones del éxito británico fue el sistema de defensa aérea concebido por Dowding, que integraba:
-Radares de alerta temprana (Chain Home).
-Observadores visuales (Observer Corps).
-Centros de mando y control que dirigían a los escuadrones de forma centralizada.
-Este sistema permitía detectar los ataques alemanes con antelación y desplegar recursos eficientemente.
El trabajo del centro de Bletchley Park, donde se descifraban los mensajes cifrados por la máquina Enigma, contribuyó significativamente a anticipar movimientos alemanes (Hernández, 2005). Aunque su impacto directo en la Batalla de Inglaterra fue limitado, sentó precedentes decisivos.
El pueblo británico soportó el Blitz con una combinación de disciplina, propaganda y medidas de defensa civil. El liderazgo de Churchill fue clave para mantener la moral, especialmente tras los bombardeos sobre Londres, Coventry y otras ciudades. La población se refugió en estaciones de metro y refugios antiaéreos mientras seguía trabajando y apoyando el esfuerzo bélico.
El mayor error de la Luftwaffe fue cambiar el objetivo de los aeródromos y estaciones de radar hacia las ciudades británicas en septiembre. Este giro, motivado en parte por un bombardeo accidental sobre Berlín, alivió la presión sobre la RAF, que pudo reorganizarse (Calvo, 2016). Además, la Luftwaffe carecía de bombarderos pesados de largo alcance y sus cazas Bf 109 no podían escoltar a los bombarderos durante todo el trayecto.
Consecuencias de la batalla
-Suspensión de la invasión: El 17 de septiembre de 1940, Hitler pospuso indefinidamente la Operación León Marino.
-Victoria moral y propagandística: La defensa exitosa consolidó la imagen de Churchill y transformó la percepción internacional sobre la capacidad de resistencia británica.
-Cambio en la guerra aérea: Se demostró que el poder aéreo por sí solo no era suficiente para derrotar a una nación industrial avanzada con sistemas de defensa organizados.
La Batalla de Inglaterra fue una victoria defensiva de inmensa trascendencia estratégica. La combinación de preparación técnica, capacidad de mando, liderazgo político y resistencia popular permitió a Gran Bretaña resistir el empuje de una fuerza aérea numéricamente superior. Esta batalla no solo marcó el primer revés del Tercer Reich, sino que inauguró una nueva fase de la guerra en la que el Reino Unido, y luego Estados Unidos y la URSS, adoptarían una postura ofensiva.
Su legado continúa siendo objeto de estudio por su carácter pionero en la guerra aérea moderna y por su relevancia simbólica en la historia contemporánea europea.
La red de radar de defensa aérea británica durante la Batalla de Inglaterra.
Un aspecto de las defensas de las islas británicas que fue totalmente pasado por alto por los planificadores alemanes fue la completa red de alerta por radar de la que disponía el Mando de Caza de la RAF, popularmente conocida como Chain Home, esta red de estaciones de radar, observadores terrestres y sistemas de comunicación comenzó a ser planificada y probada en 1935.
Esta gigantesca red le permitían a los altos mandos de la RAF una conciencia situacional sin precedentes y les permitían planificar y gestionar de excelente manera la utilización de los recursos de los que disponían.
Las estaciones de radar y la red observadores enviaban sus reportes a centros de control donde eran clasificados y se les asignaban prioridades en base al número de objetivos y el rumbo de los mismos, entonces en gigantescas salas de control subterráneas se utilizaba un mapa del sector que tenía asignado cada centro de control, donde mujeres del WAAF (Women's Auxiliary Air Force) movían las figuras que representaban los aviones enemigos y propios para representar la situación de la batalla.
Sin esa capacidad de coordinación los pilotos de la Luftwaffe eran literalmente lanzados a ciegas a enfrentarse a la RAF, esta gran ventaja en inteligencia, comando y control fue muy bien aprovechada por los británicos en la defensa de las islas.
Pilotos de combate británicos de la RAF, se dirigen rapidamente a sus cazas Spitfire, al sonar el aviso de alarma, tras ser detectada una incursion de la Luftwaffe alemana en 1940, durante la Batalla de Gran Bretaña
El Oficial Piloto James Reginald Bryan Meaker, a la izquierda y el Oficial de Vuelo Percival Ross Frances Burton, a la derecha, ambos del Escuadrón Nº 249 de la Real Fuerza Aérea Británica, con base en RAF North Weald, regresan de una misión durante la Batalla de Inglaterra
Retrato del piloto de la RAF: Geoffrey "Sammy" Allard, del Escuadrón n.° 85 en la RAF Debden. Mediados de 1940.
Geoffrey "Sammy" Allard, piloto de un Hawker Hurricane, participó en la Batalla de Francia y posteriormente en la Batalla de Inglaterra, donde recibió una segunda Medalla de Vuelo Distinguido en septiembre de 1940. El 13 de marzo de 1941, mientras pilotaba un Douglas Boston en un vuelo de transferencia, un panel de inspección suelto se desprendió y voló hacia atrás, atascando el timón, lo que provocó el accidente.
Allard falleció en el accidente junto con Francis "Frank" Walker-Smith y el as piloto neozelandés William Hodgson. Allard está enterrado junto con Hodgson y Walker-Smith en el cementerio de Saffron Walden. Allard había conseguido 19 victorias contra aviones enemigos, además de cinco derribos compartidos y dos probables durante su servicio.
Créditos: World War Pictures - Gracias a John Klear, David Rees y Bo Fønss por su ayuda.
Archivo de la revista LIFE - Fotógrafo: William Vandivert, WWP-PD. (FGF Colourised)
Una de los salas de control del Mando de Caza de la RAF
Situación de las bases aéreas de la RAF y la Luftwaffe, además de la cobertura de la estación de la Chain Home y las zonas de responsabilidad de los diferentes comandos de la RAF
Una formación de bomberos medios Heinkel He 111 vuelan a baja altura sobre el canal para tratar de mantener oculta su posición a los radares británicos
Cobertura de las estaciones de radar de la Chain Home
Una de las tantas estaciones de radar de la Chain Home
Bombarderos Heinkel He 111 siendo atacados por los cazas de la RAF
La constante actualización de la información de las salas de control le daba a la RAF una enorme ventaja a la hora de responder a los ataques de la Luftwaffe
Fue una de las campañas más famosas planificadas por el Tercer Reich que jamás se llevó a término como consecuencia del fracaso de la Fuerza Aérea Alemana durante la Batalla de Inglaterra a la hora de doblegar al Reino Unido. Curiosamente de haber sido otro el resultado de los alemanes en el aire y éstos hubieran podido eliminar de los cielos a la Fuerza Aérea Real Británica, el desembarco en las costas al sur de Inglaterra habría sido una posibilidad muy factible y por tanto la victoria definitiva de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
La Directiva Nº16 fue la codificación con que se aprobó la «Operación León Marino» o «Unternehmen Seelöwe» para invadir Inglaterra justo después de estancarse las negociaciones de paz en Suiza entre los representantes ingleses y alemanes al término de la caída de Francia y de todo el Frente Occidental. Como obviamente una campaña de este tipo no podía efectuarse sin cruzar el Canal de la Mancha dominado por la Marina Real Británica (Royal Navy), se tendrían que tender estrechos pasillos de minas acuáticas para impedir su movilidad al tiempo en que la Fuerza Aérea Alemana bombardearía sus puertos y aeródromos más al interior de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF).
Aproximadamente para la «Operación León Marino» se seleccionaron a un total de 96.100 soldados y 650 tanques para la primera oleada del Ejército alemán, la mayoría de las fuerzas de ocupación desplegadas en Francia y Bélgica, en concreto tres ejércitos divididos en 27 divisiones (17 de infantería, 4 blindadas, 2 de montaña, 2 motorizadas, 1 aerotransportada y 1 de paracaidistas) y 5 regimientos (2 antiaéreos, 1 motorizado, 1 especial y 1 de las SS). A estas unidades acompañarían otras de una segunda y terceras oleadas una vez consolidadas las cabezas de playa hasta sumar los 260.400 efectivos con 61.983 caballos y 32.400 vehículos, las cuales serían transportadas a bordo de 3.560 navíos de todos los tipos entre 155 cargueros o vapores, 471 remolcadores, 1.772 barcazas y 1.162 embarcaciones a motor.
Según el Estado Mayor Alemán (OKW) los expertos calcularon que la guarnición de las Islas Británicas rondaría los 500.000 soldados del Ejército británico, entre estos 150.000 hombres de reciente recluta y 350.000 veteranos de los evacuados en el puerto belga de Dunkerque, así como algunas tropas procedentes del Canadá y unos pocos militares de la Francia Libre; sin obviar a los 750.000 civiles de entre los 17 y 65 años que conformaban los Voluntarios de Defensa Local (Local Defence Volunteers o LVD). Evidentemente esta fuerza era insuficiente para hacer frente al imbatible Ejército alemán y mucho menos a la táctica de la «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg», por lo que se pensaba batir al núcleo principal al sur de Inglaterra y posteriormente librar la batalla final en las afueras de la capital o dentro del propio Londres. Sin embargo y antes de que todo eso sucediera, primero los alemanes debían sortear el principal escollo que era atravesar las peligrosas aguas del Canal de la Mancha.
La Directiva Nº16 fue la codificación con que se aprobó la «Operación León Marino» o «Unternehmen Seelöwe» para invadir Inglaterra justo después de estancarse las negociaciones de paz en Suiza entre los representantes ingleses y alemanes al término de la caída de Francia y de todo el Frente Occidental. Como obviamente una campaña de este tipo no podía efectuarse sin cruzar el Canal de la Mancha dominado por la Marina Real Británica (Royal Navy), se tendrían que tender estrechos pasillos de minas acuáticas para impedir su movilidad al tiempo en que la Fuerza Aérea Alemana bombardearía sus puertos y aeródromos más al interior de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF).
Aproximadamente para la «Operación León Marino» se seleccionaron a un total de 96.100 soldados y 650 tanques para la primera oleada del Ejército alemán, la mayoría de las fuerzas de ocupación desplegadas en Francia y Bélgica, en concreto tres ejércitos divididos en 27 divisiones (17 de infantería, 4 blindadas, 2 de montaña, 2 motorizadas, 1 aerotransportada y 1 de paracaidistas) y 5 regimientos (2 antiaéreos, 1 motorizado, 1 especial y 1 de las SS). A estas unidades acompañarían otras de una segunda y terceras oleadas una vez consolidadas las cabezas de playa hasta sumar los 260.400 efectivos con 61.983 caballos y 32.400 vehículos, las cuales serían transportadas a bordo de 3.560 navíos de todos los tipos entre 155 cargueros o vapores, 471 remolcadores, 1.772 barcazas y 1.162 embarcaciones a motor.
Según el Estado Mayor Alemán (OKW) los expertos calcularon que la guarnición de las Islas Británicas rondaría los 500.000 soldados del Ejército británico, entre estos 150.000 hombres de reciente recluta y 350.000 veteranos de los evacuados en el puerto belga de Dunkerque, así como algunas tropas procedentes del Canadá y unos pocos militares de la Francia Libre; sin obviar a los 750.000 civiles de entre los 17 y 65 años que conformaban los Voluntarios de Defensa Local (Local Defence Volunteers o LVD). Evidentemente esta fuerza era insuficiente para hacer frente al imbatible Ejército alemán y mucho menos a la táctica de la «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg», por lo que se pensaba batir al núcleo principal al sur de Inglaterra y posteriormente librar la batalla final en las afueras de la capital o dentro del propio Londres. Sin embargo y antes de que todo eso sucediera, primero los alemanes debían sortear el principal escollo que era atravesar las peligrosas aguas del Canal de la Mancha.
La cancelada Operación León Marino, que sería la invasión del Reino Unido por Alemania desde la Francia ocupada
Aviones Supermarine Spitfire F Mk XIIs del 41 escuadrón británico
Churchill visita las ruinas de la catedral de Coventry tras los bombardeos
El centro de la Coventry después del bombardeo de esta ciudad el 14 de noviembre de 1940
Escuadrón polaco 303. Con 126 aviones alemanes derribados consiguió el mejor balance de la RAF
Pilotos de la RAF
Civiles y soldados británicos junto a los restos de un avión de la Luftwaffe alemana derribado durante la Batalla de Inglaterra
Tras la evacuación de las tropas británicas en Dunkerque y la derrota francesa, era evidente que el siguiente paso que adoptaría Hitler sería la conquista de las Islas británicas. Sin embargo, la superioridad de la marina británica sobre la alemana, alejaba el peligro de un desembarco inmediato. Texto
EN julio de 1940 se iniciaba el “Blitz”, una batalla fundamentalmente aérea en la que grandes formaciones de aviones alemanes llevaron a cabo constantes incursiones en territorio británico. Las principales ciudades del Reino Unido, especialmente Londres, fueron bombardeadas, a pesar de la contundente oposición de la RAF (Royal Air Force) británica.
Los objetivos no eran solo militares, sino también y, esencialmente, civiles. Los bombardeos se desarrollaron con la pretensión de desmoralizar a los británicos y forzar la capitulación del gobierno. Londres, Coventry, Liverpool, Portsmouth y otras importantes ciudades sufrieron graves desperfectos, la población civil cuantiosas bajas. Muchos niños fueron evacuados a las áreas rurales para ponerlos a salvo de las bombas.
El primer ministro británico Winston Churchill animó a la resistencia. La RAF, dotada de excelentes aparatos, y con la ayuda del Radar, repelió con éxito las diversas oleadas de cazas y bombarderos alemanes, a los que causó fuertes pérdidas. Göring, jefe de la Luftwaffe observaba con frustración cómo se alejaba la posibilidad de una fácil victoria en el cielo y, con ello, la invasión del único país capaz de hacer frente a la maquinaria de guerra alemana en Europa Occidental.
En octubre de 1940, tras la grave derrota sufrida el 15 de septiembre por la mayor concentración de aparatos alemanes que volaban hacia Londres, el Alto Mando Alemán dio por concluidas las misiones aéreas. La invasión de Inglaterra quedó aplazada sine die.
Tras la "Guerra relámpago" llevada a cabo con absoluto éxito por los generales alemanes, la Batalla de Inglaterra inauguró una guerra de desgaste, para la que Hitler no estaba preparado. La irrupción de Estados Unidos en la guerra se aproximaba. A través de la " Ley de Préstamo y Arriendo" (marzo de 1941), los norteamericanos concedieron a Reino Unido un crédito ilimitado, a ser devuelto una vez terminado el conflicto. La ayuda americana fue decisiva para la defensa de las islas. Los submarinos alemanes (U-boats) causaban grandes bajas entre los convoyes que surcaban el océano Atlántico con equipamiento militar, medicinas y alimentos procedentes de los Estados Unidos. El papel de la Royal Navy en su defensa resultó tan eficaz como decisivo.
La Batalla de Inglaterra supuso un importante obstáculo en los cálculos expansionistas de Hitler. Abrió una importante brecha en el extremo occidental de Europa. Tras la invasión de Rusia en 1941, Alemania, al igual que había ocurrido en la Gran Guerra, se vio envuelta en dos frentes. Las Islas Británicas se convertirían en un trampolín desde el que los aliados socavarían el poder del III Reich.
Veteranos británicos y alemanes de la Batalla de Inglaterra en un encuentro en el Royal International Air Tattoo en la RAF Cottesmore a principios de julio del 2000.
(De izquierda a derecha): el Mayor Hans-Ekkehard Bob (piloto de un Me109 de la Luftwaffe alemana), Teniente de Vuelo Ludwick Martel (piloto polaco de un Spitfire), Heinz-Georg Möllenbrok (piloto alemán de un Dornier) y el Líder de Escuadrón Gerald Stapleton DFC piloto inglés de Spitfire
A view of Spanish-built CASA 2.111 twin-engined used during the production of the film 'Battle of Britain' (1969), circa March 1968. These bombers were a replica Heinkel HE-111.
(Photo by Terence Spencer/Popperfoto via Getty Images)
(Photo by Terence Spencer/Popperfoto via Getty Images)
FUENTES:
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Álvaro Núñez de Pazos
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Fuentes:
Fotografías de la Segunda Guerra Mundial
Pedro Pablo Romero Soriano PS






























