Un cañón 10.5 cm leFH 16. El soldado alemán ostenta el rango de Unteroffizier o Unterfeldwebel
Prisionero de guerra alemán sentado en lo que fue una pieza de artillería destruida durante la batalla de Kursk, 1943. Cañón pesado 15-cm-schwere Infanteriegeschütz 33 (sIG 33), Arco de Kursk, julio de 1943. Fotografiado por Boris Vsevolodovich Ignatovich (Борис Всеволодович Игнатович)
Estremecedora y brutal imagen, lloraba sentado sobre la cureña de su destrozado cañón. Las manos agarrando con fuerza su pelo revuelto y el cadáver de su compañero a su alrededor, como testimonio de lo que había sucedido. La foto corresponde a la batalla de Kursk (Julio-Agosto de 1943)
Fotografía tomada durante la Segunda Guerra Mundial de un soldado alemán, abatido, sentado sobre una pieza de artillería dañada, en la región de Kursk, luego de ser hecho prisionero durante la batalla de Kursk
Durante la batalla de Kursk, la ofensiva alemana contó con una posición de clara desventaja: como ya hemos comentado, los soviéticos conocían los planes con bastante precisión, y por otro lado, el Ejército Rojo había mejorado a esas alturas mucho respecto al que había combatido a los alemanes a principios de la operación Barbarroja.
Los soviéticos habían alcanzado un alto grado de organización, sus mandos habían ganado en experiencia y preparación, y sobre todo, tenían una enorme poderío militar, muy superior en hombres y material al de la Wehrmacht.
Contaba con enormes reservas humanas y tenía detrás una poderosísima industria militar que superaba con mucho las mermadas posibilidades de la industria alemana.
La única opción de triunfo para los alemanes era el impacto y la sorpresa que pudieran producir su fuerzas acorazadas en los primeros momentos, lo que finalmente no ocurrió, porque los soviéticos estaban bien dispuestos y habían fortificado fuertemente la zona. La batalla desembocó en una ardua guerra de desgaste, algo para lo que los alemanes estaban menos preparados y que, debido a su mayor "debilidad" militar, jugaba claramente en su contra.
Al atardecer del 12 de julio se quebró la ofensiva de la Wehrmacht a Kursk desde el sur. Los intentos de proseguir solo fueron locales. Sin alcanzar su objetivo el Grupo de Ejércitos Sur empezó a replegarse. Las tropas soviéticas lo fueron persiguiendo y al caer el sol el 23 de julio retornaron a las posiciones que ocuparan antes del inicio de Ciudadela.
Con frecuencia se habla de la batalla de Kursk como un embate determinante que marcó un antes y un después en la guerra, suponiendo la hecatombe final de los ejércitos alemanes en el frente del Este. Sin embargo, esto hay que matizarlo. Resulta evidente su importancia, como también que con frecuencia ha sido sobredimensionada.
El ejército alemán no se desangró a niveles insoportables, tampoco fue humillado en el transcurso de la batalla. Tuvo 54.000 bajas y perdió más de 750 tanques y cañones de asalto, lo que no resultaba irreparable, aunque sí eran pérdidas elevadas para una Alemania con serias dificultades para reponer sus mermas.
Los soviéticos perdieron mucho más, entorno a 180.000 hombres y más de 1.500 tanques y cañones autopropulsados, pero sus reservas eran inagotables. Las ofensivas posteriores que siguieron a kursk multiplicarían estas pérdidas en ambos bandos.
Las pérdidas de Kursk en ambos bandos fueron enormes y Hitler decidió que estando la situación en Italia como estaba, era mejor mover divisiones al sur, pese a que Manstein le prometía una victoria y estaba casi a punto de lograrlo. Pero el 10 de julio había caído Sicilia y la rendición de Italia era inminente.
Hitler cortaría por lo sano y concluiría por decidir el abandono de la operación. No tanto presionado por la situación local o de la ofensiva desencadenada por los rusos contra el saliente de Orel, como obligado por el desembarco anglo-americano en Sicilia.
El 25 de julio fue cancelada la Operación Zitadelle y los refuerzos comenzaron a marchar a Italia para reemplazar a las fuerzas italianas. Por su parte los rusos habían iniciado la ofensiva que culminará el 18 de agosto en el norte, al replegarse los alemanes a la Línea Hagen y en el sur el 23 de agosto, con la ocupación desde la ciudad de Járkov hasta el río Psiol.
A pesar de todo, Kursk si tuvo un papel real como punto de inflexión, supuso el inicio de la hegemonía militar soviética y, después de kursk, Alemania ni siquiera pudo aspirar a mantener la iniciativa estratégica en el Este. Las ofensivas posteriores rusas llevaron además a la conquista de enormes territorios de la Rusia Soviética y Ucrania, y la moral de los alemanes quedó muy deteriorada.
En otro orden de cosas, Franco retiraba a la División Azul del Frente del Este para permanecer manifiestamente neutral por el resto de la guerra y despidió a los agentes alemanes de España, pero manteniendo las relaciones y el intercambio de suministros.
Las noticias de Stalingrado primero y luego de Kursk causaron profunda consternación en el bando del Eje.
Que a partir de 1943, todos los satélites del Reich pensaron y empezaron a sondear a las potencias aliadas sobre la posibilidad de firmar la paz por separado.
El resultado fue un empate técnico entre ambos contendientes (o quizá “victoria frustrada” para el Eje), con la diferencia de que para Alemania significó la última gran ofensiva desencadenada sobre el Frente Oriental en la Segunda Guerra Mundial y su incapacidad para realizar más operaciones de envergadura en Rusia salvo el planteamiento de aquellas que tuviesen un carácter defensivo.
Tampoco para la Unión Soviética las cosas fueron mejor porque el encuentro en Kursk significó unas bajas gigantescas y una catástrofe en tanques debido a que perdieron 23 veces más blindados que los alemanes.
No obstante y a pesar de estas cifras en hombres y blindados que los recursos humanos y la industria de la URSS a medio plazo podría cubrir, el Ejército Rojo llevaría la iniciativa en lo que las tropas soviéticas bautizaron como “Gran Guerra Patria”, retomando una actitud ofensiva y de progresivo avance que culminaría con la caída de Berlín y la derrota del Tercer Reich en 1945.
La Unión Soviética por su parte sufrió muchas más bajas que los Alemanes y grandiosas perdidas en maquinaria de guerra.
La Wehrmacht se introdujo en una situación difícilmente sostenible que le llevó a la derrota final. La industria alemana no podía, a pesar de la mano de obra esclava, producir en las cantidades necesarias los nuevos blindados y aviones que podían aportar a su ejército una ventaja técnica.
Pero, sobre todo, con kursk comenzó a generarse un pernicioso círculo vicioso
Cada nuevo revés obligaba a los alemanes a lanzarse al combate con mayor premura y con menor entrenamiento a sus tropas de reemplazo recién reclutadas y a sus divisiones Panzer recién equipadas.
Esas tropas, apenas entrenadas, sufrían unas tasas de bajas anormalmente altas antes de que pudieran asimilar la dureza del combate.
La batalla de Kursk también supuso una seria prueba para los soldados soviéticos. Según los documentos secretos revelados recientemente y las últimas investigaciones, la victoria de la URSS no fue tan brillante y evidente. Ha sido una operación militar duradera y extenuante en resultado de la cual la URSS obtuvo la supremacía estratégica. Hasta el día de hoy la valoración de aquella batalla entre los historiadores militares no es unívoca, pero Rusia salió ganadora en aquella guerra.
No se puede echar la culpa por los fracasos del Ejército Rojo sólo a los jefes militares. En el año 1943 la Wehrmacht representaba una perfecta máquina de guerra, mientras que la mayoría de los jefes militares rusos no tenía suficiente experiencia por aquel entonces. Todos, desde los soldados hasta los generales, combatían como podían, cometiendo errores que a menudo se corregía a costa de mucha sangre derramada, gracias al enorme coraje de los soldados soviéticos.
La batalla del ‘arco de Kursk’ cambió el rumbo de la guerra. Los vencidos tuvieron que reconocerlo.
Más tarde el mariscal de campo Erich von Manstein, el diseñador y jefe de la ‘Operación Ciudadela’, escribió: “Esta operación ha sido el último intento de conservar nuestra iniciativa en el Este.
Tras el fracaso de la misma la iniciativa definitivamente pasó a manos de la parte soviética.
Por lo tanto, la ‘Operación Ciudadela’ es un punto clave y decisivo de la guerra en el Frente del Este”.
Por otra parte el secretario general del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética, Joseph Stalin comentó: “Si la Batalla de Stalingrado anunció el ocaso del Ejército alemán, la Batalla de Kursk lo colocó al borde de la catástrofe”
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=447957944003038&set=a.131347705664065
Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
Fuentes;
- Kursk 1943 La batalla mas grande de la segunda guerra mundial. de Rman Toppel 2018
-La batalla de Kursk, el gran choque de tanques de la segunda guerra mundial. de DENNIS E. SHOWALTER 2018
-Kursk, 1943. La batalla decisiva de Álvaro Lozano.
Pedro Pablo Romero Soriano PS



