La Línea Maginot

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El 10 de mayo de 1940, el Ejército alemán lanzaba la campaña del Frente Occidental sobre frentes contra los Países Bajos y Francia. En el norte de Alemania, las unidades avanzaron a través de Bélgica y los Países Bajos hacia Francia. Más al sur, la infantería y la artillería inmovilizaron a las tropas que cubrían la Línea Maginot, mientras que el grupo central alemán irrumpió a través las Ardenas, progresando rápidamente por un terreno que el Alto Mando francés había considerado impenetrable. Irónicamente, la fuerza misma de la Línea Maginot, real o percibida, había canalizado el ataque alemán a través del punto de defensa más débil del Ejército francés, sobre Sedán.
El 17 y 18 de mayo, en su avance hacia el río Mosa, elementos avanzados de la 71° División de Infantería alemana atacaron La Ferté, el débil punto fortificado más occidental de la extensión aislada e incompleta de la Línea Maginot. Comprendía solo dos bloques unidos por un túnel, sus torretas armadas con ametralladoras gemelas, cañones antitanques de 25 mm. y un solo cañón antitanque de 47 mm. La guarnición de La Ferté contaba con 104 soldados y tres oficiales. Los alemanes abrieron fuego contra el fuerte con morteros y cañones antitanque de 88 mm, que resultaron ineficaces. En última instancia, sin embargo, los zapadores volaron una de las torretas y luego arrojaron granadas de humo por los agujeros resultantes. El humo espeso pronto obstruyó el túnel y ambos bloques, asfixiando a los 107 hombres de la guarnición de La Ferté.


A pesar de la situación desastrosa para el ejército galo, la Línea Maginot permaneció en gran parte intacta y lista para el combate. Aunque el comandante en jefe de los ejércitos franceses ordenó una rendición general y el 25 de junio entró en vigor un armisticio, muchas tropas a lo largo de la línea se negaron a admitir la derrota. Aislados y rodeados, lucharon duramente hasta principios de julio y fueron las últimas tropas francesas en deponer las armas.
Cuatro años y medio después, en enero de 1945, una semana después de la puesta en marcha de la Operación Nordwind, la última gran ofensiva alemana en el frente occidental, una sección de la Línea Maginot que defendía Strasbourg volvió a ser puesta en prueba, ya que los elementos del 7° Ejército de los EE. UU. superados en número y armamento dentro de las fortificaciones repelieron a los alemanes. “Una parte de la línea se usó para el propósito para el que había sido diseñada y mostró la soberbia fortificación que era”, escribió el historiador de la Segunda Guerra Mundial Stephen Ambrose.


En el análisis final, la Línea Maginot no fue ni un gran éxito ni un fiasco. Aunque las estructuras fuertemente reforzadas demostraron ser sorprendentemente impermeables tanto al bombardeo aéreo como al fuego de artillería de asedio, no habían sido diseñadas para soportar tales ataques indefinidamente. Sin embargo, los fuertes construidos para impedir una invasión cumplieron su misión cuando fueran exigidos. En última instancia, debido a la miopía, la mala planificación y el pensamiento arcaico del gobierno francés, la Línea Maginot estaba condenada al fracaso desde el principio, teniendo en cuenta que la movilidad del ejército atacante de 1940, dejó puesta a la impresionante estructura defensiva como casi una mera espectadora.


FUENTES:
https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/608668480606301/

Historia de la Segunda Guerra Mundial

Álvaro Núñez de Pazos 

“To the Maginot Line” de Judith M. Hughes
“The Maginot Line: Myth and Reality” de Anthony Kemp


 



























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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