En la fotografía: soldados alemanes de la legión letona de las SS, firmes y en fila sosteniendo sus fusiles. Lugar desconocido, año 1943. La legión fue creada en 1943 y fue compuesta en su mayoría por soldados étnicos de Letonia. Su primera batalla fue en Leningrado, hasta que el Ejército alemán se retiró en 1944
El país báltico que más unidades aportó a las Waffen-SS fue, con amplia diferencia, Letonia. El debut de los letones en las filas de esta organización, sin embargo, tuvo dos momentos claramente diferenciados: el primero, en el año 1942, cuando la escasez de efectivos en el Grupo de Ejércitos Norte (encargado de sitiar Leningrado, pero relegado al último puesto en la lista de prioridades para el envío de refuerzos) hizo que se recurriera a los batallones de voluntarios letones para rellenar los huecos del frente. En concreto, los batallones 16º y 19º de la “guardia nacional” letona se agregaron a la 2ª Brigada de infantería de las SS. Y durante una visita oficial de Heinrich Himmler al frente de Leningrado en enero de 1943, en la que pasó revista a los integrantes de dicha brigada, el Reichsführer observó que los voluntarios letones tenían una “apariencia germánica” tan evidente a su leal saber y entender, que a su regreso a Alemania se entrevistó con Hitler y logró convencerle de que había que considerar a todos los letones como una especie de “hermanos de sangre” y, en consecuencia, incorporarlos a todos a las Waffen-SS como “Legión Letonia”. Con lo que este fue el segundo debut, esta vez oficial, de los letones, el cual tuvo lugar el día de la autorización: el 8 de febrero de 1943.
Además, como había efectivos suficientes en retaguardia (entre tropas auxiliares de la Wehrmacht y nuevos reclutas) como para formar de inmediato una unidad divisional, se procedió a ello sin pérdida de tiempo, creándose en ese mismo mes, el 25 de febrero, en el territorio letón, donde se llevó a cabo su adiestramiento militar. Sin embargo, desde su fundación, hubo crecientes desacuerdos entre los letones (que exigían que el mando correspondiera a oficiales autóctonos en su totalidad) y los alemanes (que no querían dejar el control de una unidad tan grande en manos de otros). Al final, se llegó al consenso de otorgar la dirección de la nueva división (que más adelante recibiría la denominación oficial de 15ª División de voluntarios letones de las SS) al Brigadeführer-SS Peter Hansen, mientras que la organización de la “Legión Letonia” se ponía en manos del general letón Rudolf Bangerskis. Hacia finales de 1943, la 15ª División se mantenía en reserva en la zona de Nevel, y estaba compuesta por tres Regimientos de infantería (32º, 33º y 34º de las SS), uno de artillería y tres batallones (de reconocimiento, ingenieros y antitanque, respectivamente). Sólo entraron en acción de forma esporádica enviando destacamentos y “grupos de sutura” a la línea del frente.
Sin embargo, los primeros SS letones ya se encontraban combatiendo en él, de donde no se les podía evacuar sin causar un grave perjuicio al Grupo de Ejércitos Norte, por lo que se convirtieron en una segunda unidad con entidad de brigada, de dos regimientos de voluntarios más las unidades de apoyo correspondientes. Sin embargo, a finales de 1943, gracias a la afluencia de nuevos voluntarios, se expandió su tamaño con miras a crear una segunda división que debutaría al año siguiente: la 19ª División de voluntarios letones de las SS, compuesta por tres Regimientos de infantería (42º, 43º y 44º de las SS), uno de artillería y tres batallones (de reconocimiento, ingenieros y antitanque, respectivamente). Como se ve, una estructura idéntica a la de su división gemela, contando entre ambas, por tanto, con unos 40.000 soldados, aunque su continuo empleo en los combates hizo que nunca llegasen a alcanzar esa cifra al mismo tiempo.
En enero de 1944, el Ejército Rojo lanzó su temida ofensiva invernal, logrando limpiar de alemanes los alrededores de Leningrado y ahora se aproximaba a marchas forzadas hacia las fronteras de Letonia. Iban a ser los letones, por tanto, los encargados de defender su propia patria de los rusos en una línea improvisada al otro lado del río Velikaya, y se esperaba que para ello no pusieran ninguna objeción e incluso luchasen con mayor denuedo y sacrificio que los combatientes de cualquier otro origen. Para ello, las unidades de las dos divisiones letonas fueron agrupadas en una única unidad: el VI Cuerpo de Ejército Letón de las SS, bajo el mando de Karl Pfeffer-Wildenbruch (el futuro defensor de la plaza fuerte de Budapest en 1945), al que la azarosa retirada había reducido a menos de 32.000 hombres en conjunto. El VI Cuerpo se pasó varios meses combatiendo tenazmente contra los rusos bajo el mando del 18º Ejército alemán, en situación de inferioridad, pero su feroz defensa les permitió mantenerse en el Velikaya hasta mediados de abril, cuando se ordenó su retirada a un sector menos expuesto al este de Opochka, donde quedó bajo las órdenes del 16º Ejército alemán.
Con el lanzamiento de la Operación Bagration en el verano de 1944, la estabilidad de las líneas del Grupo de Ejércitos Norte también quedó amenazada. El 10 de julio, una nueva ofensiva destrozó las líneas de la 15ª División, donde se aplicó con más contundencia el famoso “rodillo soviético”, y el peso del número acabaría imponiéndose. Las bajas alcanzaron niveles inasumibles para cualquier unidad (el 32º Regimiento perdió el 96% de sus efectivos, es decir, tuvo que ser borrado de la lista). Por tanto, los restos de la 15ª División tuvieron que abandonar Letonia a su pesar, de modo que tan sólo la 19ª División pudo permanecer en su patria. Pero como los rusos habían tomado Riga, su capital, el 13 de octubre de 1944 (así como el puerto de Liepaja), tuvieron que hacerlo ya en el contexto de la lucha por la bolsa de Curlandia, en la que permanecerían atrapados hasta el final de la guerra.
En cuanto a la 15ª División, llegó a Prusia oriental para reconstituirse, en las zonas de Sophienwalde y Konitz, donde lucharon a principios del año 1945 encuadrados entre las tropas alemanas que defendían la línea del canal Vistula-Oder. Esta unidad tuvo suficientes reclutas huidos de Letonia para poder formarse, pero todavía estaba en período de adiestramiento cuando tuvo que volver al frente, por lo que encajó fuertes pérdidas y tuvo que pelear para escapar de la trampa mortal en que se había convertido Pomerania, entre febrero y marzo de 1945. Y en Mecklenburg, se propuso de nuevo su reconstitución, siendo la intención principal enviar a los letones como refuerzo a Curlandia. Sin embargo, estos planes no contemporizaban con la realidad urgente del frente. Una parte de los veteranos fueron enviados, pues, a la batalla de Berlin, encuadrados en el Kampfgruppe Janums.
En este escenario les llegó la hora de rendirse, cayendo la unidad mayormente en manos de los americanos, al conseguir alcanzar las líneas de los Aliados occidentales en la cercana Schwerin. Su suerte, por tanto, no fue la misma que la de sus compatriotas atrapados en Curlandia (la muerte o la deportación).
FUENTE:
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Wehrmachtia Frente del Este 2GM
La información del artículo está extraída del libro “Germany’s Eastern front allies (2) Baltic Forces”, de Carlos Caballero Jurado y N. Thomas (Osprey 2002), así como de “The Waffen-SS (3) 11 to 23 divisions”, de Gordon Williamson (Osprey 2004).
Pedro Pablo Romero Soriano PS