Operación Bernhard

0

En la imagen; Oficiales de la policía militar británica interrogan a un soldado de asalto de la Leibstandarte en Normandía el 20 de julio de 1944. Se descubrió que el SS-Sturmmann no identificado llevaba una gran cantidad de billetes falsos

Billete falso británico, creado por falsificadores judíos prisioneros en el campo de concentración de Sachsenhausen, Bloque Nº 19, 1944. Producción de billetes falsos £ 5, £ 10, £ 20, £ 50, £ 100 y £ 500. En diciembre del mismo año, comenzó la producción de dólares falsos. "Operación Bernhard"

Alemania usó un arma mortífera en la II Guerra Mundial que casi hunde Inglaterra y a los aliados. La falsificación masiva de millones de billetes de libras esterlinas y de dólares norteamericanos, mayoritariamente.
Una guerra se puede perder de muchas formas, pero la más clara es por la parte económica y Alemania, al no poder invadir Inglaterra ni Estados Unidos, trató de hundirlas inundándolas de billetes falsos.
El objetivo de Alemania con esta estrategia era provocar graves problemas económicos con un incremento de la inflación, a la vez que minar la confianza internacional en la moneda del imperio británico en el comercio internacional.
Obviamente, falsificar moneda también le servía a Alemania para conseguir recursos a coste cero para pagar a sus espías, a sus confidentes, importar material militar, alimentario e industrial.
Difícilmente en una época de escasez provocada por la II Guerra Mundial podía diseñarse una operación más positiva para Alemania y negativa para el bando de los aliados.
El plan fue ideado y dirigido por el Mayor de las SS, Bernhard Krüger, un antiguo ingeniero textil con línea directa con Himmler, entre 1942 y 1945.
Los alemanes buscaron en sus registros policíacos a todos los expertos falsificadores judíos y los concentraron, los separaron del resto de prisioneros -lo que obviamente les salvó la vida-, les dotaron de un nivel de vida aceptable y les proporcionaron los mejores medios industriales, tanto maquinaria como el mejor papel moneda de una empresa alemana.
Su único objetivo era conseguir billetes falsos prácticamente perfectos e indetectables.
Este equipo de 142 prisioneros judíos fue llevado a principios de 1942 cerca de Berlín, al campo de concentración de Sachsenhausen, para trasladarles posteriormente al campo de Auschwitz. Se le llamó “Operación Krüger  o Bernhard”.
A finales de 1943 aproximadamente, se imprimían al mes un millón de billetes y muchos de ellos fueron transferidos al cuartel general de las SS, en el antiguo hotel cerca de Merano, en los Alpes italianos, para ‘lavarlos’ pagando con ellos las importaciones de todo tipo de bienes, espías y confidentes.
Hay quien explica que los alemanes pagaron la liberación del dictador Benito Mussolini en 1943 con estos billetes falsos, pero no se ha podido demostrar con ninguna evidencia clara.
El Banco de Inglaterra tuvo constancia por primera vez de la existencia de estos billetes en 1943 y reconoció que fue “la falsificación más peligrosa que nunca había visto”.
En 22 de febrero de 1945 consiguieron dar con la técnica exacta y las planchas para imprimir el primer billete de 100 dólares.
La oficina principal del Reich ordenó parar y desmantelar todas las imprentas para evitar que fueran descubiertas por los aliados ya cerca del final de la guerra.
Una de las principales víctimas de la Operación fue el caso de un espía albano que trabajaba para Alemania llamado Elyesa Bazna, alias Cicerón que era mayordomo del embajador inglés en Angora (Ankara, Turquía). Cicerón robó secretos de estado de la caja fuerte del embajador y el Servicio Secreto Alemán le recompensó con unas 300.000 libras esterlinas.
Un banco turco pagó a un comerciante unas 60.000 libras esterlinas que el mismo sin saberlo introdujo a través de un banco suizo hasta llegar al banco de Inglaterra donde por casualidad fue descubierta la falsificación.
Heinrich Himmler apremiaba a Krüger por completar la cuota, pero este aduciendo falta de materiales frenaba a sabiendas la producción, los excedentes que no eran lanzados eran empacados cuidadosamente en unas cajas de madera en un cordón montañoso.
Para marzo de 1945, la situación en Berlín era grave y Himmler quiso cancelar la Operación, pero Krüger lo convenció de trasladarse a los Alpes austriacos en Redl Zipf cerca del lago Toplitz.
El traslado desde Sachsenhausen fue laborioso y duró varios meses, las instalaciones fueron ubicadas en unas cuevas convenientemente preparadas y en abril de 1945 ya estaban en condiciones de continuar la operación, sin embargo el avance aliado cercó la región y Krüger tuvo que tomar la decisión de destruir las instalaciones por orden de Himmler.
Las prensas, troqueles y planchas fueron lanzados a lo más hondo del lago Toplitz, se quemó el papel no impreso junto a los archivos, pero el dinero embalado fue embarcado en unos camiones. Los 140 especialistas fueron llevados al campo de Ebensee para ser exterminados.
Krüger tomó la mayor cantidad de dinero y documentos falsos y se fugó a Suiza con una dama con la que tenía relaciones amorosas, nunca más se supo de su paradero.
Muchos de esos camiones desaparecieron, otros al ser cercados por fuerzas aliadas fueron arrojados a un río donde las cajas abiertas provocó que la corriente esparciera su contenido por todas las localidades por las que pasaba el río. Otros camiones fueron entregados directamente a los estadounidenses.
Un espía alemán fue además capturado en Edimburgo portando una impresionante cantidad de billetes falsos.
Solo entonces el Banco de Inglaterra pudo aquilatar el alcance que había logrado la gran falsificación alemana y tuvo que recambiar todo el circulante por un billete de nuevo diseño para impedir el descrédito inglés.
Los 140 especialistas conducidos a Ebensee fueron liberados y luego se dispersaron. Los aliados dieron con Oscar Skala, un polaco que era contador de Krüger, y este proporcionó información a los investigadores acerca de la Operación.


En 1959, unos buzos descubrieron millones de Libras en billetes en el fondo del lago austriaco de Toplitz, cerca de Ebensee, donde se ocultaron las imprentas y los billetes. Muchos de los billetes continuaron circulando libremente por Inglaterra, y el Banco de Inglaterra se vio obligado con los años a variar el formato de muchos billetes hasta que pudo finalmente sustituirlo por nuevos billetes

Bernhard Krüger, el ejecutor del plan. Corría el año 1942 cuando en las altas esferas del gobierno alemán se discutían las formas de golpear a Gran Bretaña con métodos alternativos, entre los cuales, el económico resultaba un arma de muy especial y de exquisita importancia. Los ingleses siempre han tomado muy en serio y han manejado con especial cuidado su economía, por lo que un certero golpe en esa área sería muy doloroso e irreparable para ellos. En el Departamento de Sabotaje de los servicios de seguridad del Estado, a alguien se le ocurrió la idea de quebrar la economía británica inundando el mercado con una enorme cantidad de papel moneda británico falsificado. Himmler tomó en sus manos la idea y la propuso a Hitler. Alemania estaba sintiendo los efectos del enorme gasto que significaba la guerra en el Frente del Este y en África, por tanto las divisas fuertes que se obtendrían con la venta de moneda falsa, fortalecería la economía del Reich. Se mataban pues dos pájaros de un solo tiro




VIDEOS







FUENTES:

https://www.facebook.com/photo/?fbid=494417092709471&set=a.418790153605499

Historia de la Segunda Guerra Mundial


 




























Pedro Pablo Romero Soriano PS

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios