Junio de 1944 – Frente de Anzio, Italia

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En la imagen; El comandante del 5.º Ejército de EE.UU. en Italia, el general Clark, visita las líneas del frente con su estado mayor cerca de Anzio, Italia – Revista LIFE – Foto de G. Silk

A comienzos de junio de 1944, mientras las fuerzas aliadas consolidaban su reciente victoria en Roma y se preparaban para continuar el avance hacia el norte de Italia, el general Mark W. Clark, comandante del 5.º Ejército de los Estados Unidos, realizó una visita a las líneas del frente en las inmediaciones de Anzio. Acompañado por miembros de su estado mayor, Clark recorrió posiciones recientemente aseguradas, aún marcadas por los intensos combates de semanas anteriores.
El desembarco aliado en Anzio, ocurrido en enero de ese año, había derivado en un prolongado estancamiento. Las tropas estadounidenses y británicas allí apostadas resistieron durante meses el asedio de fuerzas alemanas bien atrincheradas. No fue sino hasta mayo cuando, en el marco de la ofensiva conjunta que rompió la línea Gustav, el cerco de Anzio pudo ser finalmente levantado. Desde allí, las fuerzas del 5.º Ejército se lanzaron hacia Roma, la cual fue tomada el 4 de junio, apenas dos días antes del Día D en Normandía.
La presencia de Clark en el frente tenía un doble propósito. Por un lado, buscaba inspeccionar de primera mano el estado de las unidades tras la batalla y verificar el despliegue de los efectivos en preparación para nuevas operaciones en el Lacio y la Toscana. Por otro, respondía a su estilo de liderazgo personal, caracterizado por un interés constante en mantener contacto directo con sus hombres y reforzar la moral de combate. La visita, aunque breve, fue cuidadosamente organizada para minimizar los riesgos, pues el frente seguía siendo inestable y las patrullas alemanas operaban todavía en los alrededores.
Clark, de uniforme de campaña y con binoculares colgados al pecho, conversó con oficiales de división y saludó a soldados exhaustos pero animados. En su rostro, marcado por las tensiones del mando, se leía la conciencia de que la toma de Roma, si bien simbólicamente poderosa, no significaba el fin de la guerra en Italia. El terreno montañoso del centro y norte del país auguraba nuevas y arduas campañas, frente a un enemigo que aún mostraba determinación para resistir.
En los días que siguieron a la caída de Roma, el 5.º Ejército de los Estados Unidos, bajo el mando del general Clark, mantuvo su impulso ofensivo. Lejos de considerar la conquista de la capital italiana como un punto final, el alto mando aliado presionó para que se continuara el avance sin dilaciones. El objetivo era impedir que las fuerzas alemanas, en retirada ordenada hacia el norte, pudieran reagruparse tras una nueva línea defensiva.
Clark dividió sus fuerzas en dos ejes principales: uno dirigido hacia el noroeste, en dirección a Civitavecchia y la costa del mar Tirreno, y otro hacia el noreste, en dirección a Viterbo y el valle del Tíber. Las unidades acorazadas y de infantería avanzaban rápidamente, pero el terreno —quebrado, cubierto de viñedos, olivares y pueblos fortificados— ofrecía ventajas a los defensores alemanes. La Wehrmacht, dirigida en Italia por el mariscal de campo Albert Kesselring, implementaba una táctica de retirada escalonada, luchando desde posiciones ventajosas antes de retroceder a la siguiente línea preestablecida.

Durante la segunda semana de junio, el 5.º Ejército encontró creciente resistencia en torno a la línea del río Tíber, así como en las estribaciones de los Apeninos centrales. Las fuerzas alemanas, aunque desgastadas, combatían con tenacidad. En este período, Clark insistió en mantener la presión constante, temeroso de que una pausa operativa permitiera al enemigo fortificarse en la Línea Trasimeno, una barrera defensiva intermedia que los alemanes comenzaban a organizar entre Orvieto, el lago Trasimeno y Arezzo.
A medida que las divisiones estadounidenses avanzaban hacia esta nueva línea, los enfrentamientos se tornaron más fragmentados. Pequeños pueblos como Tarquinia, Montefiascone y Orvieto fueron escenario de combates intensos, donde las fuerzas aliadas debían desalojar a unidades alemanas fuertemente atrincheradas en edificios de piedra y colinas elevadas. La 34.ª y la 88.ª División de Infantería, apoyadas por blindados y artillería autopropulsada, desempeñaron un papel destacado en esta fase de la campaña.
El terreno, además de complicado desde el punto de vista militar, representaba un desafío logístico. Las carreteras estaban dañadas, los puentes demolidos por los ingenieros alemanes en retirada, y las lluvias intermitentes entorpecían el tránsito de los vehículos pesados. A pesar de ello, las unidades de ingenieros del 5.º Ejército trabajaban día y noche para mantener abiertas las rutas de suministro y evacuación.
Para finales de junio, las avanzadas del 5.º Ejército habían alcanzado el sur de la región de Toscana, aproximándose a la línea Trasimeno, donde la resistencia alemana comenzaba a consolidarse. En ese momento, los combates en Italia pasaban a una nueva fase, marcada por la progresiva aproximación a la Línea Gótica, la última gran defensa alemana en la península.
Aunque la toma de Roma fue celebrada en la prensa aliada como una victoria resonante, en el terreno el general Clark y sus hombres sabían que lo más difícil aún estaba por venir. La guerra en Italia, con su geografía traicionera y su enemigo bien comandado, seguiría cobrándose un alto precio en vidas y esfuerzo en los meses que restaban de 1944.

El general Sir Harold Alexander, al mando del 15º Grupo de Ejércitos, conversa con oficiales británicos y estadounidenses en Anzio, 14 de febrero de 1944. 
El mariscal de campo Harold Rupert Leofric George Alexander, primer conde Alexander de Túnez (10 de diciembre de 1891 - 16 de junio de 1969), fue un oficial de alto rango y altamente condecorado del Ejército británico que sirvió en ambas guerras mundiales. Además, tras finalizar su carrera militar, se desempeñó como gobernador general de Canadá
Durante la Segunda Guerra Mundial, operó en varios escenarios de guerra: Birmania e India en 1942, Oriente Medio y el Norte de África en 1942-1943, y Sicilia e Italia en 1943-1945




FUENTES:

Fuentes bibliográficas;
-Clark, Mark W. Riesgo calculado.1950.
-Blumenson, Martin. Salerno to Cassino. Washington, D.C.: Centro de Historia Militar, Ejército de los Estados Unidos, 1969.
-Howe, George F. Northwest Africa: Seizing the Initiative in the West. Washington, D.C.: Center of Military History, U.S. Army, 1957.
-Hinsley, F.H. et al. British Intelligence in the Second World War: Volume 3, Part II. 1988.
-Atkinson, Rick. El día de la batalla: La guerra en Sicilia e Italia, 1943-1944. 2007.
-Lloyd Clark. Anzio: Italia y la batalla por Roma - 1944. 2006.
-Macksey, Kenneth. Kesselring: The Making of the Luftwaffe, 1996.
-Delzell, Charles. Mediterranean Fascism 1919-1945. 1971.































 



Pedro Pablo Romero Soriano PS 

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