Los soldados malditos

0

En los Bosques del Este: La 5ª Brigada Wileńska del Ejército Nacional". En la imagen; Partisanos de la 5ª Brigada Wileńska del Ejército Nacional con enfermeras vestidas de paisano. Año. 1945


Los "soldados malditos" fueron miembros de la resistencia polaca anticomunista que, después de la Segunda Guerra Mundial, continuaron luchando contra la ocupación soviética y el régimen comunista impuesto en Polonia por la Unión Soviética. Aunque su actividad principal se desarrolló entre 1944 y principios de los años 50, muchos de estos combatientes habían participado antes en la lucha contra los nazis. Entre ellos estaba  La 5ª Brigada Wileńska.

En los espesos bosques de Wileńszczyzna, al este de Polonia —territorio que hoy pertenece en gran parte a Lituania y Bielorrusia— resonaban disparos esporádicos, gritos ahogados y el crujir de ramas bajo botas gastadas. Allí, entre los árboles, los partisanos de la 5ª Brigada Wileńska del Ejército Nacional tejían su resistencia silenciosa, librando una guerra en la sombra contra ocupantes que cambiaban de bandera, pero no de brutalidad.
Era 1943. La ocupación alemana pesaba con crueldad sobre la región. La URSS había sido empujada hacia el este, pero sus agentes no habían desaparecido del todo. Aquel rincón de Europa era un hervidero de tensiones étnicas, rivalidades políticas y lucha armada. En ese caos, surgió la 5ª Brigada Wileńska —conocida también como la Brigada de "Łupaszka", en honor a su comandante, el capitán Zygmunt Szendzielarz, alias "Łupaszko".
No eran soldados regulares. Eran jóvenes, campesinos, intelectuales, exoficiales del ejército polaco, y hasta desertores que se negaban a rendirse ante el Tercer Reich o a someterse a los dictados soviéticos. Su propósito era claro: restaurar una Polonia libre e independiente, ni bajo la cruz gamada ni bajo la hoz y el martillo.

Durante la guerra, la brigada operaba como parte de la Armia Krajowa, el principal movimiento de resistencia polaco. Su zona de operaciones incluía Vilna y los alrededores, una región de geografía traicionera y caminos ocultos, ideales para la guerra de guerrillas. Ejecutaban emboscadas contra los alemanes, rescataban prisioneros, destruían infraestructuras militares, y protegían a la población civil, siempre entre dos fuegos.
Pero el final de la guerra no trajo paz. En 1944, tras la Operación "Ostra Brama" —una fallida colaboración entre la Armia Krajowa y el Ejército Rojo para liberar Vilna— muchos partisanos polacos fueron arrestados por la NKVD soviética. La traición era amarga. Para muchos miembros de la 5ª Brigada, la lucha contra los soviéticos se convirtió en una continuación inevitable.
El régimen comunista los consideró "bandidos", "fascistas" o "traidores" y emprendió una fuerte campaña para desacreditarlos. Muchos fueron capturados, torturados y ejecutados tras juicios sumarios o secretos. Algunos sobrevivieron escondidos durante años; el último guerrillero activo conocido, Józef Franczak ("Lalek"), murió en un enfrentamiento con la policía en 1963.
Łupaszko no entregó las armas. Llevó a su brigada al norte, hacia Podlaquia y Mazuria, reorganizándose y resistiendo la nueva dominación comunista en lo que se conoció como la lucha de los "soldados malditos" (Żołnierze wyklęci). Hasta 1947, la brigada siguió operando, a veces con el apoyo de la población local, otras veces acosada por delatores, infiltrados y patrullas del nuevo régimen polaco.

La historia de la 5ª Brigada no es solo la de una unidad militar, sino la de una causa: la de un país atrapado entre dos imperios, cuyos hijos prefirieron esconderse en los bosques antes que aceptar la esclavitud. Fue una historia de heroísmo y tragedia, marcada por la lealtad a una patria que a menudo parecía un fantasma.
Zygmunt Szendzielarz fue finalmente capturado en 1948, torturado, juzgado en un proceso-farsa y ejecutado en 1951. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común y su nombre, como el de tantos, borrado de los libros de historia oficial durante décadas.
Solo después de la caída del comunismo en 1989, la verdad sobre la 5ª Brigada y sus miembros comenzó a emerger. En 2016, los restos de Łupaszko fueron hallados y enterrados con honores en Varsovia. Su epitafio, grabado en mármol blanco, dice: “Zginął za wolność Ojczyzny” —“Murió por la libertad de la Patria”.

Los "soldados malditos" comenzaron a ser reivindicados como héroes nacionales en Polonia. Se les reconoce por su lucha por la independencia, aunque también se han abierto debates históricos sobre casos de violencia excesiva, venganzas, e incluso antisemitismo o ataques contra minorías, cometidos por algunas facciones o individuos.
Si bien la brigada es considerada heroica por muchos en Polonia por su lucha por la independencia, también hay controversias:
En 1946, una unidad subordinada a la brigada fue acusada de matar a civiles bielorrusos en la aldea de Dubinki, en represalia por la muerte de guerrilleros polacos. Este y otros incidentes han sido objeto de debate entre historiadores.

Desde 2011, el 1 de marzo es oficialmente el Día Nacional de la Memoria de los Soldados Malditos en Polonia.
La 5ª Brigada Wileńska es hoy uno de los símbolos más reconocidos del movimiento anticomunista de posguerra en Polonia. Su historia se enseña en escuelas y es conmemorada en monumentos, libros y documentales.


FUENTES:
Historia de la Segunda Guerra Mundial 
Fuentes en Español e Inglés ; 

-"La resistencia polaca 1939–1945" Autor: Anita J. Prażmowska
Editorial: Akal (Colección: Historia del siglo XX)
-"Polonia, siglo XX: Historia de un país maltratado"Autor: Norman Davies Editorial: RBA / Crítica
-"Europa del Este: de la Segunda Guerra Mundial al colapso del comunismo"Autor: Tony Judt Editorial: Taurus
-"The Cursed Soldiers: The Anti-Communist Polish Underground Army 1944–1963", por Marek Jan Chodakiewicz
-"Poland’s War on Radio Free Europe, 1950–1989", de Paweł Machcewicz


 

























Pedro Pablo Romero Soriano PS 

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios