Fotografía coloreada por Facundo Filipe (FgF Colourised), soldados del II Cuerpo Panzer SS, en los campos de Kursk, julio de 1943
Projorovka. Si bien la batalla en este sector va más allá de un día puntual, nos centramos en los acontecimientos del 12 de julio. Para este día, el teniente general Pavel Rotmistrov (al mando del 5° Ejército de Tanques de la Guardia) tenía bajo su mando cinco cuerpos de blindados con un total de 860 carros de combate y cañones autopropulsados: los XVIII y XXIX Cuerpos de Tanques, el V Cuerpo Mecanizado de la Guardia; así como el II Cuerpo de Tanques y el II Cuerpo de Tanques de la Guardia.
El 12 de julio, cuatro de los cinco cuerpos se lanzaron al ataque con 514 carros de combate y cañones autopropulsados contra las dos divisiones Panzergrenadier, “Leibstandarte” y “Das Reich”: el XVIII Cuerpo de Tanques, con 149 carros de combate, y el XXIX Cuerpo de Tanques, con 219 carros de combate y cañones autopropulsados, atacaron a la “Leibstandarte”; y el II Cuerpo de Tanques, con 52 carros de combate, y el II Cuerpo de Tanques de la Guardia, con 94 carros de combate, avanzaron en el sector de la “Das Reich”. Mientras las dos divisiones alemanas contaban entre sus filas con 218 carros de combate, cañones de asalto autopropulsados y cazacarros Marder [cifras del historiador Roman Töppel].
Más al oeste, el mismo 12 de julio y simultáneamente al avance del 5° Ejército de Tanques de la Guardia, el 1° Ejército de Tanques, el 6° Ejército de Fusileros la Guardia y elementos del 5° Ejército de Fusileros de la Guardia avanzaron contra el XXXXVIII Cuerpo Panzer y la División Panzergrenadier SS Totenkopf. La acción principal sobre Projorovka debía ser llevada a cabo por el XVIII Cuerpo de Tanques y de modo más especial por el XXIX Cuerpo de Tanques que debía avanzar sobre una franja de terreno de 5 kilómetros de anchura delimitada por el río Psel y la línea ferroviaria que iba de Projorovka a Belgorod.
En la madrugada del 12 de julio, los tanquistas soviéticos esperaban la señal para el ataque. A las 08:30 am, los Katiushas del 76° Regimiento de Morteros de la Guardia dispararon su última andanada desde su posición al suroeste de Projorovka, en la preparación artillera que precedió al ataque blindado. En el instante en que las explosiones cesaron, una relativa calma cayó sobre el campo. El polvo levantado por las explosiones se depositó en la tierra, por unos pocos breves momentos, todo quedó en silencio. Fueron solo unos momentos, seguidos inmediatamente por el sonido de un estruendo poderoso y creciente de los tanques del 5° Ejército de Tanques de la Guardia movilizándose desde su punto de partida.
Según los informes soviéticos, Pavel Rotmistrov dio la orden de ataque a las 8:30 am. Sin embargo, esta hora de inicio no coincide con los informes alemanes, por lo que parece más probable que hayan iniciado la ofensiva a las 10:00 am (de acuerdo a los partes alemanes que indican la hora en que los primeros tanques soviéticos alcanzaron la cota 252.2). El XXIX Cuerpo de Tanques atacó a lo largo de la línea ferroviaria Projorovka – Belgorod. La 32° Brigada de Tanques de este cuerpo blindado era la punta de lanza con 65 tanques medios T-34. Inmediatamente y detrás de ella, cargó la 31a. Brigada de Tanques. Las dos unidades se reunieron en la cota 252.2, lanzándose sobre la vanguardia del 2° Regimiento Panzergrenadier de la 1a. División Leibstandarte.
Sin tener idea de la magnitud del ataque, el Obersturmführer von Ribbentrop se desplazaba justamente a la cota 252.2 con siete Panzer IV buscando detener el avance de los tanques soviéticos. En el breve combate que se dio quedaron fuera de combate 4 de los 7 Panzer IV. von Ribbentrop salió ileso de este choque y emprendiendo la retirara, mientras abría fuego a los T-34 soviéticos, dio la alarma por radio al resto del batallón Panzer de la Leibstandarte.
Los tanques de las dos brigadas soviéticas bajaban por la ladera suroeste de la cota 252.2 para embestir a los tanques alemanes cuando en ese momento una zanja anticarro construida por los propios efectivos del Ejército Rojo se convirtió en su ruina: algunos tanques cayeron al foso. Otros intentaron “saltarlo” a toda velocidad. Los pocos que lo consiguieron fueron presas de inmediato del fuego alemán, quedando fuera de combate.
La mayor parte de los comandantes de tanque soviéticos redirigieron sus blindados al sur con la intención de alcanzar el único paso por el foso, junto al talud del ferrocarril. Esta solución resultó catastrófica, ya que los blindados soviéticos se embotellaron frente al paso. Los tanques de la Leibstandarte estaban al otro lado de la zanja y dispararon sobre las dos brigadas de tanques del Ejército Rojo, sin perder un tanque.
Al mismo tiempo llegaron nuevos tanques, parte de dos brigadas del XVIII Cuerpo de Tanques, un grupo de blindados avanzaron al norte de la zanja anticarro logrando evitarla. Cerca de allí fueron destruidos, en parte por la acción de la artillería y en parte por granaderos Panzer equipados con armamento para el combate cercano. Hubo dos T-34 que lograron alcanzar el talud del ferrocarril, allí se encontraron con dos Tiger que volvían del taller, ambos vehículos soviéticos fueron destruidos.
A las tropas de la 25a. Brigada de Tanques nos les fue mucho mejor. La brigada pertenecía al XXIX Cuerpo de Tanques y atacó desde el sur del talud del ferrocarril. Los tanques de esta brigada se encontraron con elementos de un batallón de cazacarros y con los cañones de asalto de la Leibstandarte. Estos rechazaron el ataque de los blindados soviéticos y lanzaron un contragolpe destinado a acabar con la amenaza en el flanco de la Leibstandarte y cerrar la brecha con la División Das Reich vecina, causando fuertes bajas a la 25° Brigada de Tanques. Dos horas después del comienzo del ataque le quedaban a la brigada 21 de 69 carros de combate con los que había iniciado el ataque más temprano. El 1446° Regimiento de Cañones Autopropulsados soviéticos, que también atacó al sur del talud del ferrocarril perdió en poco tiempo 19 de sus 20 SU-76 y SU- 122, 14 de los cuales fueron pérdidas definitivas.
Aunque sacudidos por la magnitud del ataque de los tanques soviéticos, los Panzer de la Leibstandarte seguían operativos como para que el avance en Projorovka pudiera reanudarse al final de la tarde. Sin embargo, tales habían sido las pérdidas en el XVIII y XXIX Cuerpo de Tanques, que Rotmistrov ahora se vio obligado a recurrir a su única formación de reserva. Ordenó al V Cuerpo Mecanizado de la Guardia que avanzara desde su estación al este de Projorovka, para unirse a la 10a. Brigada Mecanizada de la Guardia y la 24a. Brigada de Tanques de de la Guardia que también partían para frenar el avance de los Panzer. En medio del empeoramiento de las condiciones del tiempo, con nubes bajas y lluvia torrencial barriendo el campo de batalla, y detrás de un fuerte bombardeo de artillería y fuego de los Katyusha, unos 120 T-34 y T-70 se lanzaron contra el avance de los blindados alemanes. Una vez más, la danza macabra comenzó cuando los tanques se cerraron entre sí, pero en esta ocasión el agotamiento por los combates de las tripulaciones Panzer pasó factura, deteniéndose el avance alemán.
Todos los ataques soviéticos del 12 de julio fueron rechazados, y no sólo en el sector de la Leibstandarte, también en el de la Das Reich y en el de la Totenkopf, así como en el sector del XXXXVIII Cuerpo Panzer. El contraataque soviético destinado a destruir al 4° Ejército Panzer acabó con una severa derrota del Ejército Rojo Sólo el 5° Ejército de Tanques de la Guardia de Rotmistrov perdió el 12 de julio 3.098 soldados, 1.827 de los cuales murieron o fueron hechos prisioneros, y el resto resultaron heridos. Además, fueron puestos fuera de combate 382 blindados del 5° Ejército de Tanques de la Guardia, de los que 223 fueron de forma irrecuperable.
Mientras en el bando germano, los resultados divisionales del 13 de julio dan una cifra de 251 Panzer y cañones de asalto operativos con el II Cuerpo Panzer SS, indicando una diferencia de 43 tanques del total de 294 disponibles (versión del historiador Mark Healy) en la madrugada del día 12. Un informe posterior a Kursk que detalla las pérdidas de tanques del II Cuerpo Panzer SS entre el 5 y el 26 de julio informó que solo 36 Panzer y cañones de asalto se habían convertido en "pérdidas totales" durante ese período. Como unos 19 de estos fueron destruidos antes del día 12, significa que sólo 17 de los 400 cascos de tanques recuperados por los soviéticos después de la batalla en el área de Projorovka llevaban la “balkankreuz”.
FUENTES:
“Kursk 1943” de Roman Töppel (2017)
“Demolishing The Myth: The Tank Battle at Prokhorovka, Kursk, July 1943: An Operational Narrative” de Valeriy Zamulin (2011).
“Zitadelle: The German Offensive Against The Kursk Salient 4–17 July 1943” de Mark Healy (2010)
Pedro Pablo Romero Soriano PS
