Siempre es bastante más interesante ver las guerras a través de los ojos de los perdedores. Éstos no son sólo los participantes del bando derrotado, sino que perdedores resultan ser prácticamente todos los que se tropiezan con ese tremendo fracaso humano que supone la existencia de un conflicto bélico.
En este orden de cosas, Stalingrado, Das Boot, Der Tiger, pero también Senderos de Gloria, La Chaqueta Metálica, o la mítica, turbadora y perfecta Apocalypse Now son ejemplos de buen cine bélico, ese cine que te presenta la impresentable mezcla de heroísmo y putrefacción, de deber patriótico de vertedero que impregna el tremendo sindios que supone cualquier guerra.
No obstante, justo es decir que Der Tiger merece sólo por los pelos aparecer en la lista anterior. El inicio es bastante prometedor. El desarrollo parece querer homenajear a Apocalypse Now (palabras mayores), pero la tarea es tan ardua que acaba inevitablemente naufragando en un final inverosímil y ciertamente decepcionante.

Lo mejor: la recreación de la claustrofóbica vida (y muerte) de los soldados en un tanque en la Segunda Guerra Mundial y en el bando perdedor. Sus angustias, miedos y su inútil y miserable heroísmo describen muy acertadamente el tremendo fracaso humano que supone la guerra, cualquier guerra.
Lo peor: el final. Parece que los guionistas se pusieron a escribir el guión y tras discutir acaloradamente cómo acabar la historia, decidieron tirar los dados para seleccionar el desenlace . Y no hubo suerte.
En conjunto, Der Tiger es una película competente y profesionalmente bien hecha. No es una obra sobresaliente ni especialmente emocionante en términos clásicos, pero mantiene de principio a fin un tono pesimista, opresivo y tristón muy coherente con la historia que quiere contar. El trabajo de ambientación, especialmente en el interior del tanque y en la definición del rol de cada tripulante, está bien cuidado.
En definitiva, se trata de una propuesta sólida que puede interesar especialmente a los amantes del cine bélico que busquen algo distinto, menos épico y más psicológico. Una película correcta, oscura y asfixiante, que deja una sensación amarga, probablemente justo la que pretende transmitir.
Pedro Pablo Romero Soriano PS







