En la imagen; Enero de 1944. 4.ª División Fallschirmjäger, en Anzio, Italia. El soldado muestra una ametralladora ligera británica «Bren» capturada.La 4.ª División Fallschirmjäger constituye uno de los ejemplos más singulares de las fuerzas aerotransportadas alemanas durante la campaña de Italia, tanto por su origen como por su prolongado empleo en misiones defensivas de alta exigencia operativa. Su formación tuvo lugar en noviembre de 1943 en la región de Venecia, en un momento crítico para la Wehrmacht tras el armisticio italiano de septiembre de ese mismo año. La división se organizó a partir de cuadros procedentes de la 2.ª División Fallschirmjäger, reforzados de manera significativa por voluntarios italianos provenientes de las divisiones paracaidistas 184.ª y 185.ª “Folgore”, unidades que habían gozado de un notable prestigio dentro del Regio Esercito y cuyos miembros, tras la disolución del ejército italiano, optaron en parte por continuar la lucha junto a Alemania en el marco de la República Social Italiana. Esta integración confirió a la división un carácter bilingüe y multinacional poco común dentro de las fuerzas de élite alemanas, si bien el mando, la doctrina y la estructura permanecieron firmemente bajo control alemán.
El bautismo de fuego de la 4.ª División Fallschirmjäger se produjo durante el desembarco aliado en Anzio-Nettuno, en enero de 1944, en el contexto de la Operación Shingle. Integrada en el I. Fallschirm-Korps, la división fue empleada como fuerza de choque defensiva para contener y, en la medida de lo posible, reducir la cabeza de playa establecida por el VI Cuerpo estadounidense. A pesar de su reciente creación y de una instrucción incompleta de parte de sus efectivos, especialmente entre los voluntarios italianos, la división demostró una notable cohesión táctica y una elevada capacidad de resistencia. Durante semanas de combates intensos, caracterizados por ataques locales, contraataques inmediatos y una densa artillería aliada, los Fallschirmjäger contribuyeron decisivamente a estabilizar el frente y a frustrar los intentos aliados de ruptura rápida hacia los montes Albanos y Roma, transformando Anzio en una batalla de desgaste que favoreció temporalmente a los defensores.
Tras el estancamiento del frente de Anzio y la posterior ofensiva aliada de mayo de 1944, la 4.ª División Fallschirmjäger desempeñó un papel clave en la retirada alemana hacia el norte. En particular, su actuación como fuerza de retaguardia durante la evacuación de Roma reviste especial relevancia operativa. La división cubrió los ejes de retirada y sostuvo combates defensivos escalonados que permitieron a otras unidades del 10.º Ejército alemán replegarse de manera ordenada. El 4 de junio de 1944, sus elementos fueron los últimos en abandonar la capital italiana, cruzando el Tíber poco antes de que Roma fuera declarada ciudad abierta. Este repliegue, ejecutado bajo presión constante de fuerzas estadounidenses y británicas, puso de manifiesto la capacidad de la división para operar en misiones retardadoras complejas, sacrificando terreno a cambio de tiempo, un rasgo característico del empleo de los Fallschirmjäger en la fase defensiva de la guerra.
Durante el verano y otoño de 1944, la división continuó su retirada combatiendo a través de Viterbo, Siena y Florencia, hasta integrarse plenamente en el sistema defensivo de la Línea Gótica. En este contexto, la 4.ª División Fallschirmjäger se consolidó como una unidad de élite especializada en guerra de montaña y defensa en terreno abrupto. Su actuación en el paso de Futa fue especialmente significativa, donde logró frenar durante semanas el avance combinado del Quinto Ejército estadounidense y del Octavo Ejército británico. Aprovechando la orografía de los Apeninos, la división empleó una defensa en profundidad basada en posiciones camufladas, fuego cruzado de armas automáticas y un uso intensivo de morteros, compensando su inferioridad material y aérea mediante disciplina, flexibilidad táctica y un elevado espíritu de cuerpo.
El invierno de 1944-1945 encontró a la división desplegada en sectores clave de la Línea Gótica, sometida a un progresivo desgaste humano y material. La escasez de reemplazos y la creciente presión aliada obligaron al Alto Mando alemán a realizar transferencias de personal, y en marzo de 1945 la 4.ª División Fallschirmjäger tuvo que ceder el II Batallón del 12.º Regimiento Fallschirmjäger y la 2.ª Compañía del Batallón Pionier para la formación de la 10.ª División Fallschirmjäger en Austria, una decisión que debilitó aún más su capacidad combativa en un momento crítico. A pesar de ello, la división continuó luchando en los combates defensivos de Nettuno, en la región de Florencia, en el sector de Rímini y, finalmente, en la defensa de Bolonia.
La ofensiva aliada de primavera de 1945 quebró definitivamente el frente alemán en el norte de Italia. Superada por la superioridad material y aérea aliada, la 4.ª División Fallschirmjäger se vio obligada a retroceder hacia el Véneto, llevando a cabo una retirada desorganizada pero aún combativa. Finalmente, sus restos se rindieron a las fuerzas aliadas en abril de 1945, en las proximidades de Vicenza, pocas semanas antes de la capitulación general alemana. Su historial operativo en Italia refleja tanto la transformación de las fuerzas paracaidistas alemanas, originalmente concebidas para operaciones aerotransportadas ofensivas, en una infantería de élite empleada casi exclusivamente en misiones defensivas, como el progresivo agotamiento del potencial militar alemán frente a un enemigo materialmente superior. Al mismo tiempo, la experiencia de la 4.ª División Fallschirmjäger pone de relieve la complejidad política y militar de la campaña italiana, marcada por la colaboración forzada, pero operativamente relevante, entre tropas alemanas y voluntarios italianos tras la fractura del Estado fascista.
FUENTES:
Historia de la Segunda Fuerra Mundial
Álvaro Núñez de Pazos
fuentes y lecturas;
-Kershaw, Ian, El final. Alemania 1944–1945, Penguin Random House / Debate, Barcelona, 2012.
-Lucas, James, Las tropas paracaidistas alemanas 1939–1945, Editorial San Martín, Madrid, 1980.
-Martínez Bande, José Manuel, La campaña de Italia, Servicio Histórico Militar, Madrid, 1985.
-Molina Franco, Lucas, Las fuerzas alemanas en Italia 1943–1945, Almena Ediciones, Madrid, 2010.
-Moreno Juliá, Xavier, Italia en guerra 1943–1945, Sílex, Madrid, 2007.
-Reverte, Jorge M., Italia 1943–1945. La campaña olvidada, La Esfera de los Libros, Madrid, 2015.
-Seidner, Rolf-Dieter, Las fuerzas aerotransportadas alemanas, Editorial Labor, Barcelona, 1976.
Pedro Pablo Romero Soriano PS