La imagen

0

La imagen, tomada de la propaganda,  muestra a un soldado de la Wehrmacht alemana en acción en Stalingrado (Volgogrado), publicada en noviembre de 1942. El informe, fechado el 10 de noviembre de 1942, indica en el reverso: «Combatiente de Stalingrado». Foto: Archivo Fotográfico de Historia Contemporánea/Archivo/Gehrmann - ACH. Créditos de la fotografía: Picture Alliance/Archivo Fotográfico de Historia 
Contemporánea/Archivo | Archivo Fotográfico de Historia Contemporánea. (FGF Colourised) 


En la ciudad de Stalingrado, entretanto, los restos de las divisiones de Seydlitz estaban a la defensiva. Tenían que conservar la munición para repeler los ataques. Los soldados se refugiaron en lo profundo de sótanos y búnkeres tanto para abrigarse como para protegerse de la artillería soviética. "Allá se sentaban como salvajes peludos en cuevas de la ciudad de piedra, escribió Grossman, devorando carne de caballo entre humo y la penumbra, entre las ruinas de la bella ciudad que habían destruido."

La frase "fuerte actividad de tropas de asalto enemigas" aparecía con frecuencia en el diario de guerra del VI Ejército. Hans Urban, un sargento de policía de veintiocho años de Darmstadt, que servía con la 389.a división de infantería de Hess, proporcionó más tarde un informe detallado de este combate en el norte de Stalingrado a fines de diciembre.
"El enemigo solía atacar al amanecer y al anochecer, después de un preludio de la artillería pesada y morteros. Si capturaban dos o tres búnkeres nuestros, nosotros tratábamos de recuperarlos después. El 30 de diciembre, después de muchos de estos ataques, se me ordenó adelantarme con mi grupo. Mis nueve hombres con ametralladoras fueron capaces de aguantar el siguiente ataque de cerca de 300 hombres desde Spartakovka. Los veinte infantes dejados en este sector estaban tan exhaustos por todos los ataques que no podía ofrecer mucha ayuda. La mayoría de ellos estaban dispuestos a abandonar sus posiciones. Tenía conmigo dos ametralladoras sin campo de tiro. El enemigo era capaz de hacer buen uso del terreno y de las ruinas. Teníamos que dejar a los rusos llegar a 18 metros de nosotros antes de abrir fuego continuo. Al menos veintidós quedaron muertos frente a nuestras posiciones. Los rusos supervivientes trataron de hacernos salir con granadas. Los rusos atacaron otra vez en el mismo sector al amanecer del día del Año Nuevo con tres compañías. Es difícil hacer una estimación precisa porque estaban disparando desde los hoyos del terreno, desde detrás de los muros derruidos o los montones de escombros. Agarramos al enemigo en un fuego cruzado de las ametralladoras y sufrieron grandes bajas. Un operador de mortero fue alcanzado, y aunque nunca había sido yo entrenado con esta arma, pudimos utilizar sus propias municiones contra ellos. Cuando todo terminó, nos quedamos tan débiles y exhaustos y había tantos muertos congelados hasta los huesos tendidos a la interperie, que no pudimos siquiera enterrar a nuestros propios camaradas."



FUENTES:
(FGF Colourised)
Notas sacadas del libro: STALINGRADO de Antony Beevor. Historia Contemporánea. (FGF Colourised)
Foto: Archivo Fotográfico de Historia Contemporánea/Archivo/Gehrmann - ACH. Créditos de la fotografía: Picture Alliance/Archivo Fotográfico de Historia 
Contemporánea/Archivo | Archivo Fotográfico de Historia Contemporánea. (FGF Colourised) 



 


















Pedro Pablo Romero Soriano PS

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios