U-327 patrulla sin retorno

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Hans Lemcke

El U-327 era un submarino alemán de tipo VII C, la clase más emblemática de la guerra submarina llevada a cabo por la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial. Entró en servicio en 1942, perteneció a esa generación de unidades diseñadas para la Batalla del Atlántico, robustas, duraderas, pero cada vez más vulnerables a la creciente potencia del combate anti-submarino aliado.

El submarino estaba comandado por Hans Lemcke, un oficial de carrera con el rango de Kapitänleutnant. Como muchos comandantes de U-Boot en este momento, Lemcke opera en un contexto radicalmente diferente al de los primeros años de la guerra. En 1943, se afirmó la supremacía aliada en el Atlántico: radares aéreos, escoltas especializadas, sonar ASDIC, cargas de profundidad mejoradas y coordinación conjunta convirtieron el océano en una trampa mortal para submarinos alemanes.

U-327 está desplegado a patrullas en el Atlántico Norte, misión para interceptar convoyes aliados que conectan América del Norte con Gran Bretaña. A bordo, la rutina es un desafío: semanas de inmersión, saturadas con aire diesel y humedad, silencio absoluto durante las fases de caza, tensión constante en cada contacto con sonar. El comandante, aislado en su cámara de navegación, tiene la responsabilidad sólo de cada decisión.

En 1943, el U-327 desaparece con toda su tripulación durante una patrulla de combate. No se ha identificado ningún rastro formal de sus restos. Los archivos aliados sugieren una posible destrucción por parte de las fuerzas anti-submarinas, sin que se haya asignado ningún compromiso específico. Como muchos otros U-Boote, está envuelto sin un mensaje de angustia, dejando atrás sólo una fecha, número y una lista de nombres.

La historia del U-327 y su comandante Hans Lemcke ilustra la brutal transición de la guerra submarina: de un arma estratégica temida en 1940-1941 a una batalla casi perdida de antemano en 1943. Sin embargo, para sus marineros no se trata de estadísticas o equilibrios globales, sino de una misión llevada a cabo hasta el final, en total oscuridad, cientos de metros bajo la superficie.

El U-327 descansa hoy en algún lugar del fondo del Atlántico, silenciosa tumba de acero, símbolo de esas tripulaciones desaparecidas sin tumbas, tragadas por una guerra que se ha vuelto más rápida, más tecnológica y despiadada. 




FUENTE:

Crónicas de la Segunda Guerra Mundial

































 











Pedro Pablo Romero Soriano PS

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