Charles Hazen Upham, fotografiado con su uniforme de campaña neozelandés en 1941 tras las campañas de Grecia y Creta, figura como uno de los soldados más distinguidos que aportó la Commonwealth durante la Segunda Guerra Mundial. En esta etapa de la contienda, ya era reconocido en el 20.º Batallón de la 2.ª División Neozelandesa como un oficial de determinación excepcional, destacado por su serenidad bajo el fuego enemigo y su capacidad para liderar pequeños destacamentos a través de terrenos difíciles y en condiciones caóticas. Su aspecto en las imágenes conservadas de mediados de 1941 —de complexión delgada, rostro curtido y con las huellas de una campaña ininterrumpida— refleja el desgaste sufrido durante las rápidas retiradas por Grecia y los encarnizados combates en Creta.
La actuación de Upham en estas operaciones le valió la Cruz Victoria, concedida por una serie de acciones realizadas entre el 22 y el 30 de mayo de 1941 en las inmediaciones de Maleme y el sector de Galatas. Lideró repetidamente contraataques, efectuó reconocimientos bajo fuego enemigo y combatió personalmente contra posiciones adversarias para estabilizar la línea defensiva durante el asalto aerotransportado alemán. Su determinación, a menudo elogiada por sus contemporáneos, iba acompañada de la firme decisión de compartir los mismos riesgos que sus hombres, un rasgo que se convirtió en un elemento clave de su reputación.
Más adelante, en julio de 1942, obtendría una segunda Cruz Victoria durante los combates en la cresta de Ruweisat, en el marco de la Primera Batalla de El Alamein. Tan solo tres hombres en la historia han recibido esta condecoración en dos ocasiones, y Upham sigue siendo el único soldado combatiente que lo ha logrado; los otros dos galardonados por partida doble, Arthur Martin-Leake y Noel Chavasse, eran oficiales médicos.
La fotografía de 1941 retrata a Upham en un momento de transición: un oficial subalterno curtido por dos campañas exigentes; aún no era la figura legendaria en la que se convertiría, pero ya mostraba la resistencia, la agresividad combativa y el sentido del deber que marcarían su trayectoria posterior y le asegurarían un lugar en la historia militar de Nueva Zelanda.
FUENTE:
https://www.thesecondworldwar.org/
Pedro Pablo Romero Soriano PS
