Foto de la proa del acorazado Nagato, de la Armada Imperial Japonesa. En ella apreciamos, resplandeciente, al sello imperial: el Kikukamonshō (Emblema de la flor de crisantemo), adoptado “de facto” hace casi 850 años
La impresionante pagoda del acorazado Nagato
La siempre espectacular estampa del acorazado japonés Nagato con su característico puente en forma de pagoda
La flor de oro, es representada con 16 pétalos radiantes como las llamas del sol, y simboliza la posición del Emperador en el centro de las cosas. El Trono del Crisantemo es el nombre que se le da a la posición del Emperador y trono japonés, y el crisantemo se asocia a la longevidad, alegría, y rejuvenecimiento, atributos tanto de la flor como del honorable Emperador de Japón.
El uso del crisantemo como símbolo del país se extendió mucho más a partir de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el símbolo aparece en los pasaportes de los ciudadanos, en las insignias de los miembros del parlamento japonés, en las embajadas o en cualquier objeto, documento o emblema que represente la autoridad del Emperador.
En el Japón imperial, las armas pequeñas debían llevar el sello del crisantemo imperial. Después de todo, se consideraban propiedad personal del Emperador.
Y como habrán visto en alguna película o libro, los soldados y marinos recibían algunos cigarrillos con el emblema imperial. En efecto, durante los años de guerra, estos cigarrillos -hechos cuidadosamente a mano- se incluyeron en el equipamiento del ejército y la armada y consistían en un regalo especial del Soberano Celestial para sus guerreros, quienes, al fumarlos, debían hacerlo en su honor. En el empaque estaba impreso un carácter: 賜, que significa "regalo de un hombre noble".
El Emperador Akihito, en 2007, abandonó la tradición de 71 años de protocolo de regalar cigarrillos de su marca personal.
"Los oficiales del cuartel general de la división [Iwo Jima] dejarían atrás noventa hombres heridos y un escuadrón de cinco operadores de radio. Los que quedaron atrás y los que se marchaban recibieron cada uno dos cigarrillos Onshi Tabako con el sello de imperial; estos eran regalos del Emperador para ser fumados con reverencia. Fueron fumados con el sello de impreso en oro hacia arriba por respeto."
King, Dan. A Tomb Called Iwo Jima (Firsthand Accounts and True Stories from Japanese WWII Combat Veterans Book 2) (p. 166). Pacific Press
King, Dan. A Tomb Called Iwo Jima (Firsthand Accounts and True Stories from Japanese WWII Combat Veterans Book 2) (p. 166). Pacific Press
Autor: Fortis Leader para Fortis Leader - The Pacific & Asia
FUENTE:
https://www.facebook.com/fortisleaderpacific/photos/a.115526410728720/301545548793471/
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Fortis Leader - The Pacific & Asia
Pedro Pablo Romero Soriano PS





