Impelido por los repetidos colapsos de las fuerzas soviéticas en el sur de la Unión soviética, el gobernante de la URSS decidió volver a enfatizar las draconianas medidas defensivas que habían empleado el año anterior. El resultado fue una orden que demostró ser crítica para una defensa continuada, con fecha de 28 de julio de 1942, esbozada por Vasilevski y reescrita en buena medida, por el mismo Stalin. Aunque su designación oficial era Orden Nº 227 del Comisariado del Pueblo para la Defensa, el decreto se hizo célebre por su título “Ni Shagu Nazad”, o lo que es lo mismo “Ni un paso atrás”.
En aquel día, Stalin, mientras escuchaba un informe del general Vasilevski, dijo: "Se han olvidado ¡Mi orden! Esta orden, emitida el agosto anterior, establecía que "cualquiera que se quite la insignia durante la batalla y se rinda debe ser considerado como un desertor malintencionado, cuya familia debe ser arrestada como la familia de alguien que faltó al juramento y traidor de la Patria. Estos desertores deben ser fusilados en el instante. Aquellos que caen en un cerco y que prefieren rendirse deben ser destruidos por cualquier medio, mientras que sus familias deben ser privadas de todos los subsidios y asistencia.
La orden debía ser leída a todas las tropas del Ejército Rojo. “Los cobardes que infunden el pánico deben ser destruidos en el acto. La mentalidad de retiro debe ser eliminado de manera decisiva. Los comandantes del ejército que han permitido el abandono voluntario de puestos debe ser removidos y enviados para juicio ante un tribunal militar". Cualquiera que se rindiera era "un traidor a la Patria”. Cada ejército tuvo que organizar "de tres a cinco destacamentos bien armados (hasta 200 hombres cada uno)” para formar una segunda línea para derribar a cualquier soldado que intentara huir. Zhúkov implementó esta orden en el Frente Occidental en diez días, utilizando tanques tripulados por oficiales especialmente seleccionados. Siguieron a la primera ola de ataque, listo "para combatir la cobardía", abriendo fuego contra cualquier soldado que vacilara en la batalla.
En aquel día, Stalin, mientras escuchaba un informe del general Vasilevski, dijo: "Se han olvidado ¡Mi orden! Esta orden, emitida el agosto anterior, establecía que "cualquiera que se quite la insignia durante la batalla y se rinda debe ser considerado como un desertor malintencionado, cuya familia debe ser arrestada como la familia de alguien que faltó al juramento y traidor de la Patria. Estos desertores deben ser fusilados en el instante. Aquellos que caen en un cerco y que prefieren rendirse deben ser destruidos por cualquier medio, mientras que sus familias deben ser privadas de todos los subsidios y asistencia.
La orden debía ser leída a todas las tropas del Ejército Rojo. “Los cobardes que infunden el pánico deben ser destruidos en el acto. La mentalidad de retiro debe ser eliminado de manera decisiva. Los comandantes del ejército que han permitido el abandono voluntario de puestos debe ser removidos y enviados para juicio ante un tribunal militar". Cualquiera que se rindiera era "un traidor a la Patria”. Cada ejército tuvo que organizar "de tres a cinco destacamentos bien armados (hasta 200 hombres cada uno)” para formar una segunda línea para derribar a cualquier soldado que intentara huir. Zhúkov implementó esta orden en el Frente Occidental en diez días, utilizando tanques tripulados por oficiales especialmente seleccionados. Siguieron a la primera ola de ataque, listo "para combatir la cobardía", abriendo fuego contra cualquier soldado que vacilara en la batalla.
En concreto, Stalin ordenaba a todos los comandantes de frente, ejército, cuerpo y división que “erradicaran sin excepción la sensación de ánimo de retirada en las fuerzas y detuvieran la propaganda de que, supuestamente, podemos y debemos retirarnos más al este sin que tal retirada sea, supuestamente, perjudicial”. Además, Stalin había ordenado la creación de nuevas generaciones de batallones penales y de los llamados destacamentos de bloqueo en cada uno de los ejércitos y frentes operativos del Ejército Rojo. Los soldados criminales relegados a los batallones penales debían “redimirse con su sangre por sus crímenes contra la Madre Patria” y los destacamentos de bloqueo debían “disparar contra los agitadores del pánico y os cobardes sobre la marcha en caso se produjese un pánico o una retirada no ordenada”.
Se establecieron tres campos para interrogar a aquellos que habían conseguido escapar de un cautiverio o cerco alemán. El primero de estos campos en el Frente de Stalingrado se organizó tres semanas después de darse la orden, el 22 de agosto de 1942, un día antes de que los alemanes alcanzaran el Volga. Además Stalin había ordenado a los frentes que formaran de 1 a 3 batallones penales (de 800 hombres cada uno), les asignen todos los oficiales subalternos y superiores y los correspondientes trabajadores políticos de todos los tipos de fuerzas que hayan sido culpables de la violación de la disciplina por su cobardía o vacilación y los envíen a los sectores más peligrosos del frente; y a los ejércitos, que formasen de “5 a 10 compañías de (entre 150 y 200 hombres cada una), les asignen soldados y suboficiales que hayan sido culpables de violar la disciplina por cobardía y vacilación enviándolos a los sectores más peligrosos”.
La Wehrmacht trató de explotar este enfoque estalinista de la lealtad. Una instrucción alemana recomendaba enfáticamente que se advirtiera a los prisioneros soviéticos “del trato que les esperaba en manos de la NKVD” si lograban escapar “de la cautividad alemana y regresar al Ejército Rojo”.
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo?fbid=424054469745734&set=pb.100064235526662.-2207520000..
Historia de la Segunda Guerra Mundial
“Stalingrado”: de Anthony Beevor
“A las Puertas de Stalingrado – Vol I”: David Glantz y Jonathan House
Pedro Pablo Romero Soriano PS


