Desenlace de “Pequeño Saturno”, el 8° Ejército Italiano emprende la retirada
La Batalla de Nikolayevka fue la ruptura de las fuerzas italianas en enero de 1943, como una pequeña parte de la Batalla de Stalingrado, de las líneas de bloqueo del Ejército Rojo. La retirada involucró al Cuerpo de Ejército Alpino del 8º Ejército italiano cerca del pueblo de Nikolayevka (Óblast de Belgorod).
El 16 de diciembre de 1942, el Ejército Rojo lanzó la Operación Pequeño Saturno contra el 8º Ejército italiano. El plan soviético era forzar el río Don, rodear y destruir al 8º Ejército italiano a lo largo del Don, y luego empujarlo hacia Rostov-on-Don y así cortar la lucha del Grupo de Ejércitos A en el Cáucaso. El 16 de diciembre, el 1.er Ejército de Guardias del General Vasily Kuznetsov y el 3.er Ejército de Guardias del General Dmitri Lelyushenko atacaron a las unidades del 8º Ejército italiano, que fueron rápidamente superadas. En tres días, el Ejército Rojo había abierto una brecha en el frente del Eje de 45 km de profundidad y 150 km de ancho, destruyendo al 2.° y 35.° Cuerpo. Las columnas blindadas soviéticas avanzarían hacia el sur, el Mar Negro.
El Corpo d'Armata alpino, (Cuerpo de Ejército Alpino), estaba formado por la 2.ª División Alpina "Tridentina", la 3.ª División Alpina "Julia", la 4.ª División Alpina "Cuneense", y la 156.ª División de Infantería "Vicenza" en retaguardia. En esta primera fase de la operación, los italianos apenas se vieron afectados por la ofensiva soviética en su flanco derecho. Pero el 13 de enero de 1943, cuando el Ejército Rojo lanzó la segunda etapa de la Operación Saturno, los cuatro ejércitos del Frente Voronezh del general Filipp Golikov atacaron. rodeando y destruyendo al Segundo Ejército húngaro cerca de Svoboda, en el Don, al noroeste de las posiciones italianas, haciendo retroceder al resto de unidades del XXIV Cuerpo de Ejército alemán en el flanco izquierdo de los Alpini, rodeando así al Corpo d'Armata Alpino.
En la noche del 17 de enero, el comandante del Corpo d'Armata Alpino, el general Gabriele Nasci, ordenó una retirada general. En este punto, solo la división Tridentina era capaz aún de realizar operaciones de combate efectivas. La masa de 40.000 rezagados (alpini e italianos de otros comandos, además de húsares, 'caballería ligera', alemanes y húngaros) formaron dos columnas que siguieron a la división Tridentina que, apoyada por un puñado de vehículos blindados alemanes, abría el camino hacia el oeste, hasta las líneas de eje.
La marcha fue terrible, en las condiciones climáticas extremas, una marcha protagonizada por hombres exhaustos que marchaban a pie.
En la mañana del 26 de enero, las puntas de lanza de la Tridentina llegaron a la aldea de Nikolayevka, ocupada por la 48.ª División de Fusileros de la Guardia. Los soviéticos habían fortificado el terraplén del ferrocarril a ambos lados del pueblo. El general Nasci ordenó un asalto frontal y a las 9:30 horas el 6º Regimiento Alpini con los batallones "Verona", "Val Chiese" y "Vestone", el II Batallón Mixto de Ingenieros de la división Tridentina, el Grupo de Artillería de Montaña "Bergamo" del 2º Regimiento de Artillería de Montaña , y tres Sturmgeschütz III iniciaron el ataque. Al mediodía, las fuerzas italianas habían llegado a las afueras del pueblo, donde el Regimiento Alpini 5 con los batallones "Edolo", "Morbegno" y "Tirano", y los restantes grupos de artillería de montaña "Vicenza" y "Valcamonica" del Regimiento de Artillería de Montaña 2, así como los restos del Batallón Alpini "L' Aquila" de la división "Julia", sostuvieron violentísimos combates, muchos de ellos cuerpo a cuerpo. En estos combates, caería el general Giulio Martinat, jefe de Estado Mayor del Corpo d'Armata Alpino.
Al atardecer los batallones Alpini aún luchaban por romper las líneas soviéticas, las cuales habían sido reforzadas con diferentes fuerzas con entidad de Regimiento. En un último esfuerzo por decidir la batalla antes del anochecer, el general Luigi Reverberi , comandante de la división Tridentina, reunió al resto de tropas que aún no habían participado en la batalla, y a los hombres rezagados que habían ido llegado en el transcurso de la tarde, para asaltar las posiciones soviéticas en un ataque masivo. El asalto logró romper las líneas soviéticas y los supervivientes italianos continuaron su retirada.
El 1 de febrero, los restos del Corpo d'Armata Alpino llegaban a las líneas propias. Los italianos sufrieron grandes pérdidas durante la retirada: la división Cuneense había sido totalmente destruida; sobrevivió una décima parte de la División Julia (aproximadamente 1.200 de 15.000 efectivos desplegados); de la División Tridentina sobrevivió una tercera parte (aproximadamente 4.250 de 15.000 efectivos desplegados); la División "Vicenza" que contaba con 10.466 hombres al comienzo de la ofensiva soviética, tuvo 7.760 bajas entre muertos y desaparecidos después de que los restos de la división alcanzaran las líneas del Eje. En total, el Cuerpo sufrió 34.170 muertos y 9.400 heridos de los 57.000 hombres que empezaron la batalla.
Este hecho de armas debería considerarse una de las mayores gestas realizadas por soldados en el Frente del Este, y que lamentablemente, a día de hoy, es poco conocida, opacada por las acciones de sus aliados alemanes o de la contraparte rusa.
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Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
Pedro Pablo Romero Soriano PS


