Operación Barbarroja.
(Septiembre de 1941)
Kiev, Ucrania. Soldados alemanes en la calle Grushevsky (hoy calle Mykhaila Hrushevs'kogo) tras la ocupación de la capital ucraniana, 1941
La batalla de Kiev, considerada por algunos historiadores como la mayor batalla de cerco de la historia militar, se libró entre el 25 de agosto y el 26 de septiembre de 1941, durante las primeras fases del conflicto entre el Tercer Reich y la URSS.
Esta batalla se desarrolló en un área de más de 135.000 kilómetros cuadrados desde las orillas del Desna hasta el Dnepr, pasando por el sector de Kiev y la parte sur de los pantanos de Prípiat.
El Ejército alemán consiguió completar una gigantesca maniobra de cerco y encerrar en un enorme saco a casi todas las tropas soviéticas desplegadas en el sector sur del frente oriental en defensa de Ucrania.
La invasión de la URSS por Hitler se tradujo en una serie de terribles derrotas sufridas por el Ejército Rojo así como una retirada generalizada de las fuerzas soviéticas en todo el frente.
En el sur de la Unión Soviética, el 29 de junio de 1941, el avance alemán parecía detenido, pero el frenazo se debía más al agotamiento que a la acción de las tropas enemigas.
De hecho, la contraofensiva de éstas contra el I Ejército Panzer fracasó y esa circunstancia permitió a los alemanes avanzar a unos pocos kilómetros de Kiev.
A pesar de los desesperados intentos por contenerlas, las tropas germanas habían cortado a mediados de julio el ferrocarril de Talnoye y en poco tiempo, se apoderaron de los puentes sobre el Gorniy Tikich y el Sinucha.
De esa manera, en el territorio ya controlado por los alemanes se dibujaba un fuerte entrante situado alrededor de Kiev. La ofensiva contra la ciudad resultaba obligada en la medida en que permitiría no sólo tomar la ciudad sino también embolsar importantes fuerzas enemigas y controlar Ucrania.
El mariscal Semión Mikhailovitch Budienny, compañero revolucionario de Stalin y mítico jefe de la caballería soviética, rebasó con mucho los límites de su incompetencia cuando le entregaron el mando del frente Sur.
Esta batalla se desarrolló en un área de más de 135.000 kilómetros cuadrados desde las orillas del Desna hasta el Dnepr, pasando por el sector de Kiev y la parte sur de los pantanos de Prípiat.
El Ejército alemán consiguió completar una gigantesca maniobra de cerco y encerrar en un enorme saco a casi todas las tropas soviéticas desplegadas en el sector sur del frente oriental en defensa de Ucrania.
La invasión de la URSS por Hitler se tradujo en una serie de terribles derrotas sufridas por el Ejército Rojo así como una retirada generalizada de las fuerzas soviéticas en todo el frente.
En el sur de la Unión Soviética, el 29 de junio de 1941, el avance alemán parecía detenido, pero el frenazo se debía más al agotamiento que a la acción de las tropas enemigas.
De hecho, la contraofensiva de éstas contra el I Ejército Panzer fracasó y esa circunstancia permitió a los alemanes avanzar a unos pocos kilómetros de Kiev.
A pesar de los desesperados intentos por contenerlas, las tropas germanas habían cortado a mediados de julio el ferrocarril de Talnoye y en poco tiempo, se apoderaron de los puentes sobre el Gorniy Tikich y el Sinucha.
De esa manera, en el territorio ya controlado por los alemanes se dibujaba un fuerte entrante situado alrededor de Kiev. La ofensiva contra la ciudad resultaba obligada en la medida en que permitiría no sólo tomar la ciudad sino también embolsar importantes fuerzas enemigas y controlar Ucrania.
El mariscal Semión Mikhailovitch Budienny, compañero revolucionario de Stalin y mítico jefe de la caballería soviética, rebasó con mucho los límites de su incompetencia cuando le entregaron el mando del frente Sur.
Semión Mijailovich Budionny, desde aquel fracaso. Aquel día solo quedó "una magnífica e imponente figura". Tuvo también una gran desgracia cuando mató a su mujer después de una violenta discusión por un plato de sopa caliente. Ante el Tribunal Supremo se excusó diciendo: "Ya sabéis que soy un hombre impetuoso". La protección de Stalin le solucionó la papeleta, y los jueces decidieron "reprenderlo severamente". Después se le condecoró, por octava vez, con la Orden de Lenin. Hasta ahora es un récord absoluto. Pasó sus últimos años jugando al ajedrez con los oficiales de servicio, cortejando a sus mujeres, cuarenta años mas joven que el, y escribiendo sus memorias, cuyo cuarto volumen no llegó a terminar. Dirigió también, con poco éxito, los "establos del pueblo" con los que por 1955 el Kremlin quería competir con la cría americana e inglesa de caballos de carreras
Sus majestuosos bigotes de manillar inspiraron en el mariscal alemán von Rundstedt, que le dedicaría en Ucrania, una cruel frase: "grandísimos bigotes y diminuto cerebro".
Budienny se pudo apuntar algunos pequeños éxitos durante el comienzo del verano de 1941, conteniendo el avance alemán sobre Kiev, pero a mediados de agosto su situación comenzó a ser desesperada. Los alemanes habían cruzado el Dnieper en Dnipropetrovsk y se extendían por toda la curva baja del río como la langosta, ocupando las feraces llanuras agrícolas y dominando los núcleos industriales y las cuencas mineras.
La propia Kiev quedó amenazada de cerco. Budienny convocó a sus jefes militares y a su comisario político, Nikita Kruschev, en una reunión de urgencia el 11 de septiembre. Este consejo de guerra decidió solicitar de Moscú permiso para una inmediata retirada, antes de que los alemanes pudieran cerrar la bolsa.
Terminaban su mensaje: "...cualquier retraso ocurrido en la retirada del frente suroeste podría llevar a la pérdida de tropas y de enormes cantidades de material bélico".
Stalin tomó la peor de la decisiones. Ordenó resistir a toda costa y para asegurarse de que la orden sería cumplida relevó a Budienny del mando y envió allí al mariscal Timoshenko. El nuevo jefe se incorporó a su nuevo puesto de mando el 13 de septiembre.
Para entonces la suerte estaba echada: las columnas acorazadas de Rundstedt estaban cerrando su tenaza de hierro.
El día 14, en efecto, las columnas alemanas enlazaban en Lokhvitsa, 200 kilómetros al este de Kiev, montando la mayor bolsa de aquella campaña, con más de un millón de hombres atrapados en ella. Desmoralizados, aislados, empujados por todos los lados por las fuerzas mecanizadas alemanas, los cercados no opusieron gran resistencia.
El día 19 de septiembre se rendía Kiev. Una semana después terminaba la batalla, con la capitulación de las últimas fuerzas importantes. Según fuentes alemanas, tomaron allí 665.000 prisioneros, 884 blindados y 3.500 cañones; los muertos, siempre según Berlín, ascendieron a cerca de 300.000.
Las cifras soviéticas reducen a la mitad las de los alemanes.
En todo caso, lo constatable es que durante los dos meses siguientes los soviéticos carecieron de fuerza para oponerse al avance alemán hacia Járkov y Rostov, pese a los propios problemas de los ejércitos alemanes del sur, privados de parte de sus efectivos y enfrentados a unos espacios geográficos inabarcables.
Para los alemanes. Fue una de las mayores batallas de cerco de la historia militar, y el propio Hitler la llamó “la mayor batalla de la historia del mundo”. Para Hitler fue también un triunfo personal de sus generales, que habían dudado de sus decisiones operativas; sin embargo, no fue la victoria decisiva para los alemanes que el Führer buscaba desde el inicio de la Operación Barbarroja.
Por el contrario, el resultado de una victoria militar tan importante pesó negativamente en la capacidad del Alto Mando alemán y del Führer para tener una visión clara sobre el desarrollo de las operaciones.
De hecho, Hitler estaba convencido de que, tras las pérdidas sufridas en Kiev, todo el sector sur del frente soviético se había derrumbado definitivamente y no tenía más reservas: en consecuencia, decidió, a pesar de la perplejidad del mariscal de campo von Rundstedt, dispersar aún más sus fuerzas dirigiendo el Panzergruppe del general von Kleist a través del Donetsk y del Don, ordenándoles avanzar simultánea e inmediatamente hacia Jarkov, Rostov y el Cáucaso.
Soldados alemanes asistiendo a un herido detrás de un SdKfz 250 durante la batalla de Kiev, Ucrania. El verano de 1941
Para los rusos la idea de que los alemanes se hallaran en el camino hacia Moscú que había seguido Napoleón resultaba traumática.
La orden de Stalin de contraataques masivos hacia el oeste en dirección Smolensk surtió efecto a pesar del coste de hombres. El grupo de ejércitos centro se mantuvo a la defensiva. Mientras el grupo de ejércitos Norte avanzaba hacia Leningrado y el marchaba hacia Kiev.
El Panzergruppe 3 fue desviado hacia Leningrado. Von Bock quedó estupefacto ante este cambio de prioridades, lo mismo que los otros altos mandos que habían dado por supuesto que Moscú, centro de comunicaciones de la unión soviética iba a seguir siendo el principal objetivo.
La crisis en el mando alemán respecto al futuro empleo de las fuerzas panzer del Grupo de Ejércitos Centro había empeorado en buena medida las ya tensas relaciones entre el ejército y Hitler, aunque la disputa también agrió las relaciones en el seno del propio Grupo de Ejércitos.
Las raíces de la disputa se retrotraen a una fecha tan anterior en el tiempo como diciembre de 1940, cuando se produjo una clara divergencia entre los planes del OKH y los de Hitler en relación con la segunda fase de la campaña oriental.
El clímax llegó cuando Guderian, que había pronunciado algunas de las más enfáticas palabras de desafío a los planes de Hitler, se reunió con el dictador y experimentó repentinamente un cambio radical de opinión.
Fue detestado por lo que se vio como un acto de hipocresía.
Pero varios generales creían que antes de avanzar sobre Moscú, debían de ser eliminadas las ingentes fuerzas soviéticas que defendían Kiev, para que no atacaran su flanco sur.
El 29 de Julio Zhukov advirtió a Stalin de que Kiev estaba a punto de ser rodeada y le insto a que se abandonara la capital de Ucrania, Stalin le replico que no decía mas que tonterías y pidió ser relevado de su cargo de Estado Mayor.
Al Panzergruppe 2 de Guderian se le asignó dar un giro inesperado y continuar 400 km, allí a 200 km al este de Kiev debía encontrarse con el Panzergruppe 1 de Kleist, que había empezado a rodear la capital de Ucrania desde abajo.
El avance de Guderian provocó el caos en el bando soviético. Gomel, la última gran ciudad de Bielorrusia tuvo que ser abandonada precipitadamente.
Pero el frente sudoeste de Kirponos, reforzado, no se le permitió todavía abandonar Kiev.
Por otro lado El mariscal Semión Mikhailovitch Budienny compañero revolucionario de Stalin y mítico jefe de la caballería soviética, rebasó con mucho los límites de su incompetencia cuando le entregaron el mando del frente Sur.
Sus majestuosos bigotes de manillar inspiraron en el mariscal alemán von Rundstedt que le barrería en Ucrania, una cruel frase: "grandísimos bigotes y diminuto cerebro".
Budienny se pudo apuntar algunos pequeños éxitos durante el comienzo del verano de 1941 conteniendo el avance alemán sobre Kiev, pero a mediados de agosto su situación comenzó a ser desesperada.
Los alemanes habían cruzado el Dnieper en Dnipropetrovsk y se extendían por toda la curva baja del río como la langosta, ocupando las feraces llanuras agrícolas y dominando los núcleos industriales y las cuencas mineras.
La propia Kiev quedó amenazada de cerco. Budienny convocó a sus jefes militares y a su comisario político, Nikita Kruschev en una reunión de urgencia el 11 de septiembre. Este consejo de guerra decidió solicitar de Moscú permiso para una inmediata retirada, antes de que los alemanes pudieran cerrar la bolsa.
Terminaban su mensaje: "...cualquier retraso ocurrido en la retirada del frente suroeste podría llevar a la pérdida de tropas y de enormes cantidades de material bélico". Stalin, tomó la peor de la decisiones. Ordenó resistir a toda costa y para asegurarse de que la orden sería cumplida relevó a Budienny del mando y envió allí al mariscal Timoshenko.
El nuevo jefe se incorporó a su nuevo puesto de mando el 13 de septiembre. Para entonces la suerte estaba echada: las columnas acorazadas de von Rundstedt estaban cerrando su tenaza de hierro.
El día 14, en efecto, las columnas alemanas enlazaban en Lokhvitsa, 200 kilómetros al este de Kiev, montando la mayor bolsa de aquella campaña, con más de un millón de hombres atrapados en ella. Desmoralizados, aislados, empujados por todos los lados por las fuerzas mecanizadas alemanas, los cercados no opusieron gran resistencia. El día 19 de septiembre se rendía Kiev.
Una semana después terminaba la batalla, con la capitulación de las últimas fuerzas importantes. Según fuentes alemanas, tomaron allí 665.000 prisioneros, 884 blindados y 3.500 cañones; los muertos, siempre según Berlín, ascendieron a cerca de 300.000.
Las cifras soviéticas reducen a la mitad las de los alemanes. En todo caso, lo constatable es que durante los dos meses siguientes los soviéticos carecieron de fuerza para oponerse al avance alemán hacia Járkov y Rostov, pese a los propios problemas de los ejércitos alemanes del sur, privados de parte de sus efectivos y enfrentados a unos espacios geográficos inabarcables.
Soldado voluntario de las SS llora junto a las tumbas recientes de sus camaradas caídos en algún lugar del Frente Oriental. Durante la batalla de Kiev
La Batalla de Kiev fue un enorme cerco de tropas en la capital ucraniana durante la Segunda Guerra Mundial; hoy por hoy es mencionado como la mayor batalla de embolsamiento de la Historia.
Comenzó a mediados de agosto y finalizó el 26 de septiembre de 1941, como parte de la Operación Barbarroja.
En la historia militar soviética es conocida como Operación Defensa de Kiev, 7 de julio — 26 de septiembre de 1941.
La inscripción del nombre de la lápida izquierda es Karl Herbrechter, muy probablemente de la Leibstandarte SS, un Zugführer SS-Untersturmführer Karl Herbrechter nacido en 1918, se sabe que sirvió en la 14.ª Compañía del 3.er Batallón de la Leibstandarte SS en 1941.
El por entonces general Gueorgui Zhúkov advirtió a Iósif Stalin que el Ejército Rojo debía abandonar la ciudad para evitar ser rodeado, pero Stalin, que acababa de decir a Winston Churchill que la Unión Soviética nunca dejaría Moscú, Leningrado o Kiev, destituyó del cargo de jefe del estado mayor.
Las fuerzas móviles de Gerd von Rundstedt que venian de triunfar en Uman, avanzaron hacia el sur de Kiev.
El 1º Grupo Panzer se dirigió al norte desde el frente central tomando al mando soviético por sorpresa; entonces Stalin cambió de opinión en cuanto a abandonar Kiev, pero ya era tarde.
El 17 de septiembre de 1941 se cerraba el cerco a la ciudad y el 19 las tropas alemanes comenzaban a entrar en ella.
Los intentos para romper el asedio fueron vanos. Los alemanes afirmaron haber capturado 665.000 prisioneros y enormes cantidades de armamento.
Adolf Hitler la llamó "la batalla más grande de la historia universal". El jefe del Estado Mayor Franz Halder, lo llamó el error estratégico más grande de la campaña del este.
Como Heinz Guderian, pensaba que todas las estrategias deberían haberse concentrado en Moscú.
Tras la finalización del cerco, los soldados soviéticos lucharon hasta la última gota de sangre, haciendo una feroz resistencia a las tropas alemanas que sufrieron también cuantiosas bajas, por primera vez desde el inicio de las acciones ofensivas el soldado alemán encontró a un oponente resuelto y valeroso.
Prácticamente la totalidad del Frente Suroeste del Ejército Rojo fue rodeado por los alemanes, que cifran en 665.000 las tropas capturadas.
Sin embargo, la velocidad del ataque encontró a la Luftwaffe lejos de sus bases, lo que permitió a muchos soviéticos escapar del cerco, días después de cerrarse la tenaza alemana. Entre ellos huyeron el Mariscal Semyon Budyonny, Mariscal Semión Timoshenko y el Comisario Político Nikita Jrushchov.
El desastre de Kiev, sin embargo, resultó un batacazo para el Ejército Rojo, superior incluso a la tragedia de Minsk en junio-junio del mismo año.
Por el contrario, el resultado de una victoria militar tan importante pesó negativamente en la capacidad del Alto Mando alemán y del Führer para tener una visión clara sobre el desarrollo de las operaciones.
De hecho, Hitler estaba convencido de que, tras las pérdidas sufridas en Kiev, todo el sector sur del frente soviético se había derrumbado definitivamente y no tenía más reservas: en consecuencia, decidió, a pesar de la perplejidad del mariscal de campo von Rundstedt, dispersar aún más sus fuerzas dirigiendo el Panzergruppe del general von Kleist a través del Donec y del Don, ordenándolos avanzar simultánea e inmediatamente hacia Járkov, Rostov y el Cáucaso.
Además, los panzer del general Guderian, aunque muy desgastados por la angustiosa marcha hacia el sur, tuvieron que ascender rápidamente hacia el norte para participar, ahora reducidos al 50 % de sus fuerzas, en la gran ofensiva final contra Moscú.
Las pérdidas soviéticas en la Batalla de Kiev fueron extremadamente elevadas: cuatro ejércitos fueron aniquilados, mientras que los alemanes afirmaron que las pérdidas del enemigo superaron el millón de hombres y reclamaron la captura de 665.000 soldados, 3.718 cañones y todo tipo de material de guerra; 884 tanques fueron destruidos.
Las fuentes soviéticas más recientes, en cambio, dan cifras más bajas, pero aún muy elevadas, que las alemanas y calculan las pérdidas soviéticas totales en 700.544 soldados (de los cuales 616.000 fueron muertos y desaparecidos/prisioneros), 28.419 cañones y 411 tanques.
Comenzó a mediados de agosto y finalizó el 26 de septiembre de 1941, como parte de la Operación Barbarroja.
En la historia militar soviética es conocida como Operación Defensa de Kiev, 7 de julio — 26 de septiembre de 1941.
La inscripción del nombre de la lápida izquierda es Karl Herbrechter, muy probablemente de la Leibstandarte SS, un Zugführer SS-Untersturmführer Karl Herbrechter nacido en 1918, se sabe que sirvió en la 14.ª Compañía del 3.er Batallón de la Leibstandarte SS en 1941.
El por entonces general Gueorgui Zhúkov advirtió a Iósif Stalin que el Ejército Rojo debía abandonar la ciudad para evitar ser rodeado, pero Stalin, que acababa de decir a Winston Churchill que la Unión Soviética nunca dejaría Moscú, Leningrado o Kiev, destituyó del cargo de jefe del estado mayor.
Las fuerzas móviles de Gerd von Rundstedt que venian de triunfar en Uman, avanzaron hacia el sur de Kiev.
El 1º Grupo Panzer se dirigió al norte desde el frente central tomando al mando soviético por sorpresa; entonces Stalin cambió de opinión en cuanto a abandonar Kiev, pero ya era tarde.
El 17 de septiembre de 1941 se cerraba el cerco a la ciudad y el 19 las tropas alemanes comenzaban a entrar en ella.
Los intentos para romper el asedio fueron vanos. Los alemanes afirmaron haber capturado 665.000 prisioneros y enormes cantidades de armamento.
Adolf Hitler la llamó "la batalla más grande de la historia universal". El jefe del Estado Mayor Franz Halder, lo llamó el error estratégico más grande de la campaña del este.
Como Heinz Guderian, pensaba que todas las estrategias deberían haberse concentrado en Moscú.
Tras la finalización del cerco, los soldados soviéticos lucharon hasta la última gota de sangre, haciendo una feroz resistencia a las tropas alemanas que sufrieron también cuantiosas bajas, por primera vez desde el inicio de las acciones ofensivas el soldado alemán encontró a un oponente resuelto y valeroso.
Prácticamente la totalidad del Frente Suroeste del Ejército Rojo fue rodeado por los alemanes, que cifran en 665.000 las tropas capturadas.
Sin embargo, la velocidad del ataque encontró a la Luftwaffe lejos de sus bases, lo que permitió a muchos soviéticos escapar del cerco, días después de cerrarse la tenaza alemana. Entre ellos huyeron el Mariscal Semyon Budyonny, Mariscal Semión Timoshenko y el Comisario Político Nikita Jrushchov.
El desastre de Kiev, sin embargo, resultó un batacazo para el Ejército Rojo, superior incluso a la tragedia de Minsk en junio-junio del mismo año.
Por el contrario, el resultado de una victoria militar tan importante pesó negativamente en la capacidad del Alto Mando alemán y del Führer para tener una visión clara sobre el desarrollo de las operaciones.
De hecho, Hitler estaba convencido de que, tras las pérdidas sufridas en Kiev, todo el sector sur del frente soviético se había derrumbado definitivamente y no tenía más reservas: en consecuencia, decidió, a pesar de la perplejidad del mariscal de campo von Rundstedt, dispersar aún más sus fuerzas dirigiendo el Panzergruppe del general von Kleist a través del Donec y del Don, ordenándolos avanzar simultánea e inmediatamente hacia Járkov, Rostov y el Cáucaso.
Además, los panzer del general Guderian, aunque muy desgastados por la angustiosa marcha hacia el sur, tuvieron que ascender rápidamente hacia el norte para participar, ahora reducidos al 50 % de sus fuerzas, en la gran ofensiva final contra Moscú.
Las pérdidas soviéticas en la Batalla de Kiev fueron extremadamente elevadas: cuatro ejércitos fueron aniquilados, mientras que los alemanes afirmaron que las pérdidas del enemigo superaron el millón de hombres y reclamaron la captura de 665.000 soldados, 3.718 cañones y todo tipo de material de guerra; 884 tanques fueron destruidos.
Las fuentes soviéticas más recientes, en cambio, dan cifras más bajas, pero aún muy elevadas, que las alemanas y calculan las pérdidas soviéticas totales en 700.544 soldados (de los cuales 616.000 fueron muertos y desaparecidos/prisioneros), 28.419 cañones y 411 tanques.
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=479974900820357&set=pb.100064235526662.-2207520000..
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuentes:
KIEV 1941 de David Stahel 2017
https://www.artehistoria.com/.../la-gran-bolsa-de-kiev
https://segundaguerramundial.es/batallas/kiev/
https://www.elconfidencial.com/.../kiev-mayor-batalla.../
https://www.histocast.com/.../histocast-138-batalla-de.../
https://www.facebook.com/photo/?fbid=445279037604262&set=a.131347705664065
Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial
https://www.facebook.com/photo/?fbid=5340235029403988&set=gm.1160181581199657
Así fue la Segunda Guerra Mundial™
Álvaro Núñez de Pazos
Pedro Pablo Romero Soriano PS




