La foto y su historia

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Berlín 2 Mayo 1945.
Soldados soviéticos, que descansan en los escalones de la Cancillería del Reich, Miran mientras tiran al suelo las condecoraciones alemanes, que nunca se entregaron


En realidad, el Reich carecía de medios para la defensa, y Hitler, refugiado en su búnker, perdía contacto con la realidad.
La suerte estaba echada pese a los actos alemanes de heroísmo suicida.
El 30 de abril de 1945, poco antes de las cuatro de la tarde, el disparo más importante de la II Guerra Mundial. Hitler yacía en un sofá muerto con un agujero del tamaño de una moneda pequeña en la sien derecha.
En el mismo sofá estaba sentada, también muerta, envenenada con cianuro, su flamante (es un decir) esposa desde el día anterior, Eva Braun, con las piernas encogidas y los labios apretados. La habitación olía intensamente a pólvora. La noticia corrió rápidamente por el Búnker de la Cancillería, de SS en SS: “Der Chef ist tot”, el Jefe ha muerto.
El 1 de mayo, Dönitz constituyó un gobierno en el que no solo no incluyó a ningún nacionalsocialista notorio, sino que algunos, como Himmler, fueron destituidos. Esperaba que ello le permitiese un más fácil trato con los aliados.
Al día siguiente, sobre las 9 de la mañana, y tras haber envenenado a sus seis hijos, el matrimonio Goebbels acababa con su vida, y quienes estaban aún en el búnker buscaron su propia salvación en pequeños grupos, en uno de los cuales se hallaba Bormann, que moriría en el intento. Los combates continuaron un día más, pero todo fue en vano.
La mañana del 3 de Mayo de 1945, se produjo un episodio de tensión en la demarcación del Río Elba cuando las columnas de los IX y XII Ejércitos Alemanes que habían escapado de Berlín, cruzaron los puentes a la orilla opuesta para ser desarmados por las tropas del Ejército Estadounidense.
No obstante, los norteamericanos solamente admitieron personal militar, impidiendo el paso a los civiles, lo que propició escenas dramáticas de pánico cuando miles de refugiados, a veces familias enteras, se arrojaron al agua para intentar alcanzar el otro lado a nado.
Fue entonces cuando los soldados estadounidenses abrieron fuego y ametrallaron a decenas de personas en medio del cauce del río. Aquel suceso que terminó con la muerte de muchos inocentes, fue la tragedia final que dejó la Batalla de Berlín.
Afortunadamente una orden de Washington en última instancia, autorizó la apertura de la frontera en el Río Elba, lo que facilitó la entrada en estampida de decenas de miles de refugiados.
Aquel mismo día 3, los soldados soviéticos entraron por primera vez en el búnker de Hitler, encontrando para su sorpresa los cuerpos de los generales Burgdorf y Krebs con un tiro en la cabeza, así como los de los seis hijos de la familia Goebbels sin vida, tendidos en sus camas como si estuviesen plácidamente durmiendo.
De Hitler ni rastro, salvo un hoyo humeante con cenizas en el jardín trasero de la Cancillería.
Tras la rendición de la Wehrmacht, el propio Dönitz y los miembros de su gobierno fueron detenidos por los británicos en Mürwick.
El telón había caído sobre el Tercer Reich.
Oficialmente el último bombardeo del Ejército Rojo sobre Berlín tuvo lugar el 7 de Mayo tras la caída de numerosos proyectiles sobre el centro ciudad.
Al día siguiente, el 8 de Mayo de 1945, Alemania firmó con Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia el Tratado de Reims, por el cual el Tercer Reich anunciaba su capitulación incondicional en todos los frentes, incluyendo la propia Berlín, donde miles de combatientes mostraron banderas blancas y se rindieron en masa cediendo el control de la capital a las tropas soviéticas.
Con este último acto, la Segunda Guerra Mundial en Europa había terminado.

A las afueras de Berlín, a orillas del río Spree, se extiende el célebre parque Treptower, situado en la antigua Berlín Oriental, donde se alza la estatua de unos doce metros de alto de un soldado soviético con una espada en la mano y una niña alemana en la otra, pisoteando una esvástica rota.
El monumento se realizó entre 1946 y 1949 como homenaje a los más de setenta mil soldados del Ejército Rojo que murieron en la batalla de Berlín.
Su inscripción dice lo siguiente: "El pueblo soviético salvó a la civilización europea del fascismo". No obstante, muchos berlineses consideran hoy en día que, a causa del horror que se vivió en Berlín durante los días que siguieron a su caída, este memorial debería llamarse la "tumba del violador desconocido".

 

FUENTE:
https://www.facebook.com/photo?fbid=450376657094500&set=a.131347705664065

Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial

Álvaro Núñez de Pazos 




























Pedro Pablo Romero Soriano PS

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