Conocida foto de un piloto de la Armada japonesa, que se dice que es Hideo Oishi, veterano del escuadrón de caza del portaaviones Soryu, atándose una cinta ceremonial de sol naciente conocida como "Hachimaki". Obsérvese la pistola, podría ser que fuera una Astra 600, ya que es el modelo que exporta España en aquel tiempo. Fecha probable: finales de 1940, cuando Oishi volaba con el 12º Kokutai en China
A menudo se dice que esta foto muestra a un piloto "Kamikaze" preparándose para su último vuelo, pero si se trata de Hideo Oishi, nunca lo fue.
En definitiva esta icónica foto se relaciona con los Kamikazes y nunca lo fue.
Al igual que, el término kamikaze, pese a ser una lectura errónea por los estadounidenses en su momento, significa «viento divino». Fueron los propios japoneses quienes nombraron así al tifón que los ayudó a vencer al Ejército mongol de Kublai Khan, que los asediaba por la costa para invadir su territorio en el siglo XIII. Durante la II Guerra Mundial, la palabra adquirió un nuevo significado.
La pronunciación original en japonés es Shinpū, y forma parte del nombre del cuerpo de asalto que ejecutaba estas misiones, la Unidad Especial de Ataque Shinpū.
A pesar de la evidente violencia de los episodios de la II Guerra Mundial, los kamikazes japoneses horrorizaron a los soldados del bando aliado desde sus primeros ataques suicidas en 1944. En un contexto de conflicto armado como el que fue, en que miles de personas luchaban por salvar su vida, era desconcertante y estremecedor observar a pilotos que se sacrificaban por un objetivo mayor.
La propaganda aliada describía a los pilotos kamikaze como fanáticos despiadados y con el cerebro lavado, mientras que la propaganda japonesa los aclamaba como una fuerza totalmente voluntaria, lista y dispuesta a dar su vida por el Emperador.
La verdad parece estar en algún punto intermedio.
Muchos de estos jóvenes estudiantes no eran voluntarios y muchos más no querían morir. Los diarios y las últimas cartas que dejaron a sus seres queridos casi no hacen referencia al enemigo, y sus melancólicos pensamientos se centran principalmente en su deber y en sus familias.
Desde entonces, la historia de la Unidad Especial japonesa sigue siendo motivo de estudio y debate.
Cuestionando las motivaciones personales de un soldado frente a las órdenes de un superior o las misiones militares de un ejército.
Los conceptos de patriotismo y devoción por el emperador eran los impulsos de estos suicidas voluntarios, en su momento considerados héroes. Un grupo de jóvenes pilotos, la mayoría universitarios, que se entrenaron más en determinación y arrojo que en destreza para lograr su cometido.
En un momento en que la sociedad japonesa se encontraba bajo la influencia del sintoísmo estatal, la ideología predominante impuesta por el gobierno, la idiosincrasia nipona giraba en torno a la veneración absoluta de la figura del emperador.
Esta idolatría ferviente, junto con un sentimiento altamente nacionalista, adoctrinó a los japoneses desde su más pronta infancia. Facilitando así la sumisión y el ofrecimiento voluntario para involucrarse finalmente en las misiones suicidas.
Con el paso del tiempo, la sociedad japonesa fue modificando sus preceptos y convicciones. Lo que hace mas de 80 años era visto como un acto de heroísmo patriótico y nobleza, hoy se considera irracional y hasta estúpido por algunos.
Desde un punto de vista actual, es lógico preguntarse si verdaderamente todos los kamikazes estaban convencidos de hacer lo que hacían. Una duda razonable que no tiene respuesta, pero que ayuda a comprender las medidas desesperadas que se toman en tiempos de guerra.
La última misión de la Unidad Shinpū tuvo lugar el 15 de agosto de 1945, mismo día que se hizo pública la rendición incondicional de Japón que dio fin a la II Guerra Mundial. Este ataque, proferido por siete kamikazes, formó parte de un último esfuerzo por evitar la subordinación final. Evidentemente, fue en vano.
FUENTE:
https://www.facebook.com/groups/apocalipsissgm/posts/1449858668816531
Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial™
Álvaro Núñez de Pazos
Pedro Pablo Romero Soriano PS
