Operación Catapult, la destrucción naval francesa en Mers-el-Kebir

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El 3 de julio de 1940, el primer ministro británico Winston Churchill tuvo que tomar una de las decisiones más trascendentales de su carrera. Temprano esa mañana, ordenó que una flota británica llegara a la base naval de Mers-el-Kebir en el norte de África y exigiera la rendición de los barcos franceses fondeados allí. Los británicos iban a ofrecer al almirante francés las alternativas para evitar que la flota francesa cayera en manos de los alemanes. Si el comandante francés rechazaba los términos, sus barcos serían hundidos por la fuerza británica.
Para evitar un enfrentamiento anglo-francés, Churchill y el gabinete de guerra británico trabajaron febrilmente durante todo el mes de junio para llegar a una solución diplomática del problema. Los esfuerzos para obtener garantías válidas de los franceses de que sus barcos serían negados al enemigo común alemán no produjeron resultados satisfactorios. En última instancia, las negociaciones fracasaron y Churchill tuvo que recurrir a la fuerza para proteger a Gran Bretaña del “peligro mortal que amenazaba la posesión de los barcos franceses por parte del Eje”. Aunque un ataque sin duda provocaría la enemistad de Francia, la urgencia de la situación dejó a Churchill sin otra opción que enfilar los cañones de la Royal Navy contra su aliado galo.
El 27 de junio se reunió el Gabinete de Guerra británico para planificar la acción decisiva. Churchill fijó el 3 de julio como el día en que todos los buques de guerra franceses al alcance de Gran Bretaña serían capturados o destruidos. Durante los siguientes seis días, el Gabinete de Guerra y el personal naval trabajaron en los detalles de la “Operación Catapult”. Si el factor sorpresa no tenía éxito, se recurriría a la fuerza. En este sentido, el Gabinete británico dio la orden de conformar la “Fuerza H”, compuesta por el crucero de batalla “Hood”, los acorazados “Resolution” y “Valiant”, el portaaviones “Ark Royal”, dos cruceros y 11 destructores. La escuadra se reunió en Gibraltar, bajo el mando del vicealmirante James Somerville.



A las 15:30 el 29 de junio, se informó a James Somerville sobre su tarea. Debía esforzarse por asegurar la transferencia, rendición o destrucción de los buques de guerra franceses en Orán y Mers-el-Kebir por cualquier medio posible, y no se otorgarían concesiones a los franceses. Debían aceptar los términos británicos o afrontar las consecuencias. El 2 de julio, Somerville recibió sus instrucciones finales y celebró una conferencia a bordo de su buque insignia en la que informó a su personal sobre la Operación Catapult. La persuasión y las amenazas debían emplearse primero, en un intento de lograr que el almirante Gensoul (comandante francés de la flota en Mers-el-Kebir) cumpliera. Si se negaba a aceptar cualquiera de las alternativas, los británicos debían disparar algunos proyectiles cerca de los barcos franceses. Si Gensoul aún permanecía intransigente, la “Fuerza H” destruiría la flota francesa.
A las 5:30 a. m. del 3 de julio, el grupo de trabajo de Somerville llegó a Mers-el-Kebir. El comandante británico había recibido instrucciones de completar la operación durante el día. A las 6:30 a. m., el destructor “Foxhound” navegó hacia la entrada del puerto con el capitán Holland a bordo. Holland había recibido instrucciones de reunirse con Gensoul y explicarle personalmente los términos británicos. A las 8:10, Gensoul envió al teniente Antoine Dufay en una lancha para consultar con Holland. Holland le dijo al teniente que era de suma importancia que hablara directamente con Gensoul sobre su misión. Dufay respondió que Gensoul no quería a ver al capitán británico. Mientras tanto, el almirante Gensoul, al examinar la escena que tenía por delante, comprendió el significado de la “Fuerza H” y se indignó por lo que vio claramente la diplomacia británica a punta de pistola. A las 8:47, ordenó al “Foxhound” que abandonara el puerto de inmediato.
A las 10 a.m., Somerville recibió un mensaje de Gensoul de que, en vista de lo que equivalía a un verdadero ultimátum, los buques de guerra franceses resistirían cualquier intento británico por la fuerza de hacerse con el control de la flota. El documento en cuestión indicaba que, ante la imposibilidad en la que se encontraba el gobierno británico de evitar que las naves francesas sean un día empleadas por alemanes o italianos, le ofrecía varias vías de acuerdo. 1°: Unirse a la flota británica y combatir junto a ellos. 2°: Dirigirse a un puerto británico con tripulación reducida. 3°: Si los franceses no podían aceptar el punto anterior por las condiciones del armisticio, que les prohibía emplear sus navíos contra Italia o Alemania, podían conducirlos hasta un puerto francés de las Antillas, donde serían desarmados.
Cuando el almirante Gensoul recibió el ultimátum de los británicos, la escuadra de Somerville tenía ya a los barcos franceses en el punto de mira de la flota británica. La situación se estaba poniendo cada vez más tensa. La señal en clave que Gensoul había enviado a las 9:45 am había llegado al Almirantazgo francés. Ante la ausencia de Darlan, que no pudo ser localizado, el jefe del Estado Mayor francés, el almirante Le Luc, emitió una respuesta en su nombre. Le dijo a Gensoul que se mantuviera firme y ordenó a todas las fuerzas navales y aéreas francesas en el Mediterráneo Occidental que se prepararan para la batalla y se dirigieran lo más rápido posible a Orán.

Antes de que Gensoul pudiera informar a Holland de las órdenes que había recibido, el Almirantazgo británico interceptó la orden de Le Luc y se la pasó a Somerville. Los jefes navales añadieron, Resuelva los asuntos rápidamente o tendrá refuerzos con los que lidiar. Como resultado, Somerville envió una señal a Gensoul, indicando que: Si ninguna de las propuestas británicas es aceptada antes de las 5:30 pm., será necesario hundir sus barcos. Ese mensaje, recibido a bordo del “Dunkerque” a las 5:15 pm., puso fin a toda discusión. En vista de la posición irreconciliable de cada lado, la negociación adicional fue infructuosa. Una decepcionado Holland partió sombríamente del buque insignia francés a las 5:25 pm. Unos minutos más tarde, antes de que hubiera despejado el puerto, La “Fuerza H” abrió fuego contra los barcos franceses. Había comenzado el primer intercambio naval anglo-francés desde la época de la Batalla de Trafalgar (1805) y del Nilo (1798).
No fue un gran duelo, ya que la mayor parte de los disparos provenían de los británicos. Según el almirante francés Auphan, los disparos británicos fueron muy intensos, muy precisos y de corta duración. Una de los primeros disparos golpeó al acorazado “Bretagne”, que explotó. Otro proyectil arrancó la popa del destructor “Mogador”. El “Dunkerque” recibió varios impactos, pero logró disparar unos 40 tiros al “Hood” antes de quedar fuera de combate. Gravemente dañado, el “Provenza” se vio obligado a encallar. Antes de que se disipara el humo, la mayor parte del poder naval francés en Mers-el-Kebir estaba en llamas o en el fondo del mar, y más de 1.297 marineros franceses habían muerto. Mientras, el “Strasbourg” y el portaaviones “Comandante Teste” y otros destructores logran forzar el cerco y refugiarse en Tolón. El último acto de la “Operación Catapult”, se lleva a cabo el 8 de julio contra los acorazados franceses “Richelieu” y “Jean Bart”, anclados en Dakar y Casablanca, respectivamente, son atacados por lanchas lanzatorpedos y aviones torpederos siendo puestos fuera de servicio para algunos meses.




FUENTE:

https://www.facebook.com/historiasgm/photos/a.105107930962361/605984520874697/

Historia de la Segunda Guerra Mundial

Fuentes:
“Crónica de la II Guerra Mundial 1939 – 1941” de Cesare Salmaggi y Alfredo Pallavisini (1989)
“World War II Magazine” artículo de Robert J. Brown (1997)




























Pedro Pablo Romero Soriano PS


 

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