La rendición de Hatazo Adachi

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En la fotografía coloreada, firma de los documentos de la rendición japonesa, por el teniente general Hatazo Adachi. El teniente general Hatazo Adachi, comandante del 18° Ejército japonés, entregando su espada al mayor general Robertson, de la 6° División australiana, ante 3 000 soldados australianos durante la ceremonia de rendición en la pista de aterrizaje de Wom cerca de Wewak, Nueva Guinea. (Fotografías del sargento H Halliday, 63° Pelotón de Suministros, 13 de septiembre, 1945. Créditos: Australian War Memorial – 019296. Coloreado por Faku Gastón Filipe (FgF Colourised)


Para bloquear las contraofensivas aliadas en Nueva Guinea y las Islas Salomón, Tokio envió miles de refuerzos a su gran bastión en Rabaul, Nueva Bretaña. El 18° Ejército, comandado por el Teniente General Hatazo Adachi, se hizo cargo de las operaciones en Nueva Guinea, a partir de noviembre de 1942. Con la derrota de la Armada Imperial Japonesa en la Campaña de las Islas Salomón, y los desembarcos de fuerzas estadounidenses lideradas por Douglas MacArthur en Aitape y Hollandia entre el 22 y el 27 de abril de 1944, las fuerzas de Adachi quedaron aisladas. Adachi y sus fuerzas, virtualmente privados de poder aéreo o apoyo naval, así como de provisiones y equipo, llevaron a cabo una notable defensa de Nueva Guinea de 30 meses en la que más de 100.000 soldados japoneses dieron sus vidas, tantos como los que todas las fuerzas de los Estados Unidos sufrieron en toda la Guerra del Pacífico. De los 140.000 hombres con los que contaba Adachi desde un principio, apenas 13.000 seguían con vida cuando terminó la guerra. Finalmente se rindió ante la 6° División de Australia en Wewak, Nueva Guinea.
Vale la pena recordar algunas de las últimas palabras del General Adachi después de su rendición a las fuerzas aliadas en 1945 y su posterior juicio y sentencia a cadena perpetua, por su responsabilidad en las ejecuciones de soldados aliados por el 18° Ejército japonés. Durante el Incidente de Shangái en julio de 1937 se ganó la reputación de liderar desde el frente y fue de hecho herido por un bombardeo de morteros que le dejó una cojera permanente. Adachi fue un general al nivel de un soldado raso que, como el estadounidense Vinegar Joe Stilwell, compartía las miserables condiciones de vida de sus tropas. En un discurso final a sus compañeros oficiales, Adachi declaró:

“Fue un gran honor haber sido nombrado comandante en jefe en noviembre de 1942 ... y colocado en el punto de importancia estratégica para asegurar que la marea de la guerra se moviera a nuestro favor... Sin embargo, a pesar del hecho de que mis oficiales y hombres hicieron todo lo posible en las circunstancias excepcionales, superando todas las dificultades, y que mis superiores dieron la máxima ayuda, el final esperado no fue alcanzado, por mi incapacidad. Durante los últimos tres años de operaciones más de 100.000 jóvenes y oficiales y hombres prometedores se perdieron y la mayoría de ellos murieron de desnutrición. Cuando pienso en esto, no sé qué disculpas pedirle a Su Majestad el Emperador y yo mismo me siento abrumado, avergonzado. He exigido perseverancia superando con creces el límite de la resistencia de mis hombres, que estaban agotados y demacrado por las sucesivas campañas y por falta de suministros. Sin embargo, todos mis soldados siguieron mis órdenes en silencio, sin refunfuñar, y cuando han quedado exhaustos, sucumbieron a la muerte como flores que caen al viento. Nadie sabe como me he sentido cuando los vi morir, mi pecho se llenó de remordimiento por ellos, aunque fue únicamente a su país que dedicaron sus vidas. En ese momento yo decidí a no volver a pisar el suelo de mi patria sino a permanecer como un terrón de tierra en los mares del sur con mis 100.000 hombres, incluso si hubiera llegado el momento en que hubiera sido capaz de volver triunfante a mi patria”.

Aunque demostrativo del peculiar fanatismo que infundió el espíritu del Ejército Imperial Japonés y que explicaba las extraordinarias hazañas de resistencia que caracterizó su defensa de Nueva Guinea y las Islas Salomón, las palabras de Adachi también hablan de una nobleza de espíritu que recuerda los códigos caballerescos de otras épocas. La mezcla de patetismo, amor, muerte y redención a través del autosacrificio implícita de las palabras de Adachi se condicen con el propio final de Adachi. Sin embargo, la grandeza y la nobleza de las expresiones de Adachi contrastan marcadamente con el conocimiento que tenemos del trato brutal infligido a los nativos de Nueva Guinea, Islas Salomón o a las propias tropas aliadas capturadas por tropas japonesas, a pesar que no hay evidencia de que la mayoría de los generales japoneses ordenaran estas acciones. Al final, Hatazo Adachi fue juzgado en Rabaul por crímenes de guerra, y sentenciado a cadena perpetua, sin embargo, terminó suicidándose en septiembre de 1947.



FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=433855028765678&set=pb.100064235526662.-2207520000..

Historia de la Segunda Guerra Mundial

Fuentes:
“Hirohito´s War – The Pacific War 1941 – 1945” de Francis Pike (2015)
“New Guinea 24 January 1943 – 31 December 1944” de Edward J. Drea (2019)







































 


Pedro Pablo Romero Soriano PS

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