En la fotografía coloreada, soldados australianos recorren el fangoso “Camino de Kokoda” en ruta hacia la localidad de Buna. Nueva Guinea, 1942
29 de marzo de 1943.
Los mecánicos del Escuadrón No. 30 de la RAAF, con base en Port Moresby, revisan los cañones Hispano Mark II de 20 mm de un Bristol Beaufighter (cuatro estaban en la nariz del avión) unas semanas después de la Batalla del Mar de Bismarck en
principios de marzo de 1943, campaña de Nueva Guinea
Los mecánicos del Escuadrón No. 30 de la RAAF, con base en Port Moresby, revisan los cañones Hispano Mark II de 20 mm de un Bristol Beaufighter (cuatro estaban en la nariz del avión) unas semanas después de la Batalla del Mar de Bismarck en
principios de marzo de 1943, campaña de Nueva Guinea
Soldados australianos, llevan a uno de sus compañeros heridos en camilla por un sendero en Kokoda en Nueva Guinea, en el suroeste del Océano Pacífico. 1942 ó 1943
El conocido “Camino de Kokoda” es un sendero agreste de una sola vía que recorre 96 kilómetros por tierra atravesando la cordillera Owen Stanley en Papúa Nueva Guinea. Esta ruta es un camino angosto, rodeado de jungla, que cruza la cordillera antes mencionada sobre las cumbres de Papúa. Sube desde las colinas al norte de Port Moresby a través de pequeños asentamientos como Uberi, Kagi, Efogi e Isurava hasta una altura de más de 2.200 metros. Elevándose sobre la cordillera al oeste de Isurava se encuentra el Monte Victoria, de 4.073 metros, una cumbre regularmente oculta por nubes grises de lluvia. Más allá de Isurava, el camino desciende a través de Deniki por las laderas del norte de la cordillera hasta el pequeño pueblo de Kokoda, y luego a través de colinas más suaves hasta las orillas del río Kumusi, que fluye rápidamente.
Este camino había sido formado por los pies de los nativos durante siglos a medida que avanzaba de pueblo en pueblo. En los primeros años de los europeos en Nueva Guinea, este camino había sido considerado como exclusivo para uso de los nativos, sobre la base de que los “hombres blancos” simplemente no serían capaces de cruzarlo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, pocas personas aun usaban este camino. Los europeos que querían cruzar las montañas húmedas y empapadas de lluvia lo hicieron en avión y los únicos viajeros a lo largo de esta vía aislada eran los oficiales de patrulla del gobierno y los aldeanos locales. Las distancias en el camino no se medían en kilómetros, sino en los días que tomaba viajar a través del terreno accidentado de un lugar a otro, subiendo y bajando una pendiente escarpada tras otra.
La guerra llegó por primera vez a esta área en 1942 y la preponderancia de la misma surgió desde que los mapas de Nueva Guinea mostraban que la única vía entre las costas norte y sur de la isla comenzaba en Buna y serpenteaba a través de la Cordillera Owen Stanley, hasta llegar a Port Moresby. El propio pueblo de Kokoda también era importante, ya que tenía un aeródromo, un hospital nativo, una casa de policía, casas de oficiales y plantaciones de caucho circundantes. Japoneses y australianos serían protagonistas de la dura y conocida Campaña del Camino de Kokoda, entre julio y noviembre de 1942.
Desde la Segunda Guerra Mundial, muchos autores han escrito sobre la campaña de Kokoda, una campaña que ahora se considera quizás superada solo por Gallipoli en su importancia para la historia de Australia. De una manera que los ANZAC originales nunca pudieron hacer, cientos de veteranos del “Camino de Kokoda” han contado, en historias orales y entrevistas en video, sus historias personales de las dificultades y el sacrificio de aquellos que murieron allí. Y como Gallipoli, la historia que más se ha apoderado del imaginario popular es la del aguante de los heridos y los cuidados que les brindan los compañeros, personal médico y camilleros. No es coincidencia que la pintura de guerra más grande encargada por el gobierno australiano sobre Kokoda fuera “Camilleros” de William Dargie en la Cordillera Owen Stanley, obra que muestra a los habitantes nativos de Papúa Nueva Guinea atendiendo a un australiano herido mientras lo transportan por la vía de Kokoda.
Este camino había sido formado por los pies de los nativos durante siglos a medida que avanzaba de pueblo en pueblo. En los primeros años de los europeos en Nueva Guinea, este camino había sido considerado como exclusivo para uso de los nativos, sobre la base de que los “hombres blancos” simplemente no serían capaces de cruzarlo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, pocas personas aun usaban este camino. Los europeos que querían cruzar las montañas húmedas y empapadas de lluvia lo hicieron en avión y los únicos viajeros a lo largo de esta vía aislada eran los oficiales de patrulla del gobierno y los aldeanos locales. Las distancias en el camino no se medían en kilómetros, sino en los días que tomaba viajar a través del terreno accidentado de un lugar a otro, subiendo y bajando una pendiente escarpada tras otra.
La guerra llegó por primera vez a esta área en 1942 y la preponderancia de la misma surgió desde que los mapas de Nueva Guinea mostraban que la única vía entre las costas norte y sur de la isla comenzaba en Buna y serpenteaba a través de la Cordillera Owen Stanley, hasta llegar a Port Moresby. El propio pueblo de Kokoda también era importante, ya que tenía un aeródromo, un hospital nativo, una casa de policía, casas de oficiales y plantaciones de caucho circundantes. Japoneses y australianos serían protagonistas de la dura y conocida Campaña del Camino de Kokoda, entre julio y noviembre de 1942.
Desde la Segunda Guerra Mundial, muchos autores han escrito sobre la campaña de Kokoda, una campaña que ahora se considera quizás superada solo por Gallipoli en su importancia para la historia de Australia. De una manera que los ANZAC originales nunca pudieron hacer, cientos de veteranos del “Camino de Kokoda” han contado, en historias orales y entrevistas en video, sus historias personales de las dificultades y el sacrificio de aquellos que murieron allí. Y como Gallipoli, la historia que más se ha apoderado del imaginario popular es la del aguante de los heridos y los cuidados que les brindan los compañeros, personal médico y camilleros. No es coincidencia que la pintura de guerra más grande encargada por el gobierno australiano sobre Kokoda fuera “Camilleros” de William Dargie en la Cordillera Owen Stanley, obra que muestra a los habitantes nativos de Papúa Nueva Guinea atendiendo a un australiano herido mientras lo transportan por la vía de Kokoda.
FUENTES:
https://www.facebook.com/photo/?fbid=428934785924369&set=a.418790153605499
Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuente: “Kokoda – The Australian Classic” de Peter Fitzsimons (2010)
Pedro Pablo Romero Soriano PS


