Para 1943, la maquinaria de guerra alemana estaba involucrada en su cuarto año de guerra y aún se mantenía fuerte. Los aliados estaban tratando de averiguar alguna manera de frenar, el potencial bélico alemán. El coronel Jacob E. Smart, miembro del personal asesor del general Henry "Hap" Arnold, Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, concibió la idea de golpear a las fuerzas del Eje en un recurso clave: el combustible. Esto significaba la destrucción de las refinerías de petróleo en Ploiesti, Rumanía. Se harían varias incursiones sobre Ploiesti durante la guerra, pero ninguno más conocido y costoso que el ataque del 1 de agosto de 1943.
Los planes para la operación "Tidal Wave" requerían que los 44° y 93° Grupos de Bombarderos de la 8ª Fuerza Aérea en Inglaterra, junto con los 98° y 876° Grupos de Bombarderos de la 9ª Fuerza Aérea en el norte de África, se unieran con el recién formado 389° Grupo de Bombarderos para formar la fuerza de choque. Se decidió que aviones asaltantes despegarían de bases en Benghazi, Libia, para volar la misión de más de 1.800 km a Ploiesti. Los B-24 serían los bombarderos escogidos para la incursión sobre Ploiesti como habían demostrado sus capacidades de vuelo de larga distancia solo un año antes durante la operación “Halpro”. A estos B-24 de “Tidal Wave” se les añadiría tanques de combustible adicionales. Se concordó que Ploiesti sería atacada desde baja altitud.
Entre las 4:00 am y las 5:00 am de ese domingo por la mañana, 177 aviones B-24, con 1.700 hombres, rugieron por las pistas del desierto de Libia para emprender el viaje a Ploiesti. Algunas de las tripulaciones se habían reunido en el último minuto, mientras que otras habían estado juntas durante meses. Después de un largo vuelo para cuando los tres grupos de bombarderos estaban dentro de los 80 km de distancia a Ploiesti ya estaban recibiendo fuego antiaéreo pesado y el ataque de algunos cazas del Eje. A las 1:30 o 2:00 pm. hora local, los primeros grupos de bombarderos llegaban a los cielos de Ploiesti, el cielo ya lucía despejado. Las refinerías eran fácilmente visibles, pero también los B-24.
El 93° Grupo de Bombarderos llegó primero al grupo de refinerías con las defensas enemigas ya en alerta. La primera en ser atacada fue la refinería Columbia Aquila. Los otros aviones de este grupo de ataque lanzaron sus bombas sobre las refinerías Columbia Aquila, Astra Romana y Unirea Orion. Durante este ataque, el 93° Grupo perdió once aviones. Al llegar a Ploiesti, el General Uzal Ent decidió que las defensas de la refinería Astra Romana, objetivo previsto para el 376° Grupo de Bombarderos, eran demasiado peligrosas y se le ordenó al comandante de este grupo atacar la refinería Romana Steaua en Campina, que era el objetivo del 389° Grupo de Bombarderos que llegaba desde el este. Cinco aviones del 376° Grupo continuaron hacia la refinería Concordia Vega ya bajo ataque.
En Campina, las baterías antiaéreas colocadas en las colinas circundantes pudieron disparar a los aviones desde arriba, además los B-24 fueron atacados por cazas rumanos IAR 80. Mientras que los 93° y 376° Grupos ya estaban en acción, El 44° Grupo de Bombarderos del coronel Leon W. Johnson y el 98° Grupo del coronel John R. Kane viraron sobre Floresti para apuntar a sus respectivos objetivos, las refinerías Columbia Aquila y Astra Romana. Por otra parte, el teniente coronel James T. Posey lideró 21 aviones del 44° Grupo en un ataque contra la refinería Creditul Minier al sur de Ploiesti volando a muy baja altitud y manteniendo la formación a pesar de la carga de bombas y el fuego de la artillería antiaérea. El último ataque fue llevado a cabo por el coronel Jack W. Wood en la refinería Steaua Romana. 4 Liberators del 389° Grupo fueron derribados, incluyendo el “Ole Kickapoo” pilotado por el teniente Lloyd Herbert Hughes, de 22 años.
El ataque duró un total de 27 minutos, seguido de otras siete horas de vuelo para el regreso, en el mejor de los casos: algunos aviones aterrizaron catorce horas después de la salida de Bengasi, como sucedió con un B-24 gravemente dañado. De los 177 B-24 que partieron para la misión, sólo 88 regresaron a Bengasi y de ellos sólo 33 estaban en condiciones operacionales al día siguiente. 54 aviones fueron derribados. Algunos aviones cayeron en el Mediterráneo durante el vuelo de regreso, otros regresaron a otras bases aliadas como la base de la RAF en Chipre. Otros desembarcaron en la Turquía neutral, donde las tripulaciones fueron internadas hasta el final de la guerra. Un total de 440 tripulantes murieron (otras fuentes estiman en 310) y 220 fueron capturados (108 según otras fuentes). Se otorgaron cinco medallas de Honor por esta misión, el número más alto jamás alcanzado en una sola misión de la USAAF. En el balance “Tidal Wave” logró destruir solo dos de las refinerías y dañar otras tres.
Las pérdidas en las refinerías de Ploiesti prácticamente no tuvieron impacto en el abastecimiento de la maquinaria bélica alemana, y pudieron reparar las refinerías rápidamente. Sin embargo, los 8° y 15° Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos fueron llamados a bombardear Ploiesti de nuevo en abril de 1944. Estos veinticinco ataques posteriores (22 por los EE.UU. y 3 por la Royal Air Force) serían muy diferentes a “Tidal Wave”. Durante cuatro meses, de abril a agosto de 1944, cerca de 5.500 bombarderos aliados se desplegaron sobre los cielos de Ploiesti hasta que Rumanía se rindió al avance soviético el 23 de agosto de 1944. Cuando Rumanía se rindió en 1944, las refinerías de Ploiesti solo operaban al 20 % de su capacidad.
FUENTES:
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Historia de la Segunda Guerra Mundial
Fuente:
“Operation Tidal Wave – The Airmen Heritage Series” de Sean Miskimis
Pedro Pablo Romero Soriano PS
